Con todo el dolor del mundo decidimos no asistir a la actuación de los norteamericanos Red House Painters, pero es que desde el escenario Fib Club se anunciaban Dar Ful Ful, y la intuición nos susurraba que aquello seria irrepetible. El dúo abandonó el escenario convencido de ello, dejándonos un ramillete de canciones de una extrema sensibilidad, tecnopop acústico que retoca el alma, que hace sentir hondo, que amplifica el latir de nuestro corazón. Ahora puedo decir que yo estuve allí y que puedo contarlo. Precioso. En el mismo escenario aparecieron a continuación Ellos, pop adolescente (de Un Ping³ino En El Ascensor hasta Hombres G) triturado vía tecno pop con una de las mejores colecciones de canciones del año y con un cantante, Guille Mostaza, que es una de las pocas estrellas absolutas de la escena pop española. Un concierto trepidante, vivo. De vuelta al escenario grande, Cooper sonaron inmaculados en la presentación masiva de su «Fonorama», pop con un pie en los sesenta y otro en el presente que sabe siempre bien. Lo de Big Star (Alex Chilton m s los lideres de The Posies) result¢ una mezcla de nostalgia y alumbramiento: sabes que es pasado, pero es la primera vez que lo ves y sabe a nuevo. Con sus errores en directo debidos a cierta falta de ensayos, espontaneidad que siempre se agradece, Big Star fueron los Big Star de ahora, y punto: l stima que no tocaran «Holocaust», pero se les agradecer de por vida que se atrevieran con el «I am the Cosmos» de Chris Bell. Y lleg¢ el gran momento, el concierto del festival: PJ Harvey, escasa en su vestimenta, pero enorme en todo lo dem s. Una voz brutal, un sonido precioso, una presencia imborrable («Rid of me», escalofr¡o), una teatralidad que es la vida misma. El rock femenino llevaba su nombre, pero ahora todos llevamos grabado el suyo para siempre, y de alguna manera corregimos su no del todo convincente actuaci¢n del 98 en este mismo escenario. Tras ella, Jarvis Cocker y Pulp presentaron las canciones de su nuevo disco, mezclandolas con sus hits imborrables (de «Common people» a «This is hardcore») en un concierto con buenas formas pero algo fallidas en el fondo. Eso s¡, Jarvis es un monstruo en escena, casi como el tecno de Orbital, una m quina imparable de ritmo y sensibilidad futurista que agot¢, con el baile, las oltimas fuerzas que nos quedaban. As¡ termin¢ un festival que est llamado a ser el m s grande de Europa: mejorando el recinto, huyendo de la masificaci¢n, haciendolo m s c¢modo al poblico y trayendo a La Buena Vida lo conseguir n.
TERCERA JORNADA DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE BENIC-SSIM
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