ôThe Invisible Manö es el estado absoluto de la madurez: ahondar en la persona sin importar la vía, sin que la vía atragante a la persona. Otras palabras: MARK EITZEL ha creado un mundo donde lo orgánico también lo dicta los teclados, las programaciones y los sintetizadores (ôSteve I always knewö, ôBitternessö), pero el mensaje no varía y las canciones siguen inundadas de maestría. Es un universo opuesto a la penumbra de la portada, unas canciones repletas de luz en los recodos que EITZEL no angustia con sus palabras. Una obra que se presenta rebosante de canciones (ôWithout youö, ôThe boy with the hammerö, ôTo the seaö, ôSleepö) que bien pudieran pertenecer a otros tiempos del mismo dueño, aunque con ese acento de valentía bien planteada, solucionando con elegancia y tacto un giro inesperado, de saldarlo todo con la misma huella dactilar que siempre nos deleitó con amargura. Un trabajo supremo para un creador universal a sólo un paso de los grandes.
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