192
Obviando el discurso metafísico que acompaña a cada uno de sus discos, ôSupermogadonö no deja de ser un magnífico disco de pop futurista y a la vez un excelente disco de electrónica bella, contemporánea, un bálsamo digital al que es fácil arrimarse, como si Oval acudieran al club del pop europeo o Autechre hicieran poemarios menos crudos. Evidentemente, no es un creador indispensable ni magistral, pero la obra electrónica de MARUMARI tiene bien asentada sus bases con este bonito cuarto disco.
