Con síntomas evidentes de tiempos pretéritos en esto del pop nostálgico electrónico (desde los primeros New Order a los OMD, de los que aquí reproducen “2nd Thought”), el tercer disco de VITESSE es un monumento inmenso a la melancolía, un tributo contemporáneo a esas canciones de cristales empañados que nos acogen en invierno, a esos bajos que pulsó Peter Hook para la eternidad, a esas clases de canciones que parecen nimias pero que se acomodan en el corazón con pasos agigantados. “What Can Not Be, But Is…” no decepcionará a los amantes de Stephin Merrit, ni siquiera a los más nostálgicos seguidores del pasado de este sonido: las diez canciones del disco son tremendas muestras de delicadeza entrecruzadas de electrónica y acústica, un universo de sueños para mentes románticas, de las que quedan pocas, pero inquietas, en los terrenos de la actual independencia. Como no, desde ese universo impredecible, e inescrutable por enorme, que es el sustrato alternativo norteamericano, donde una patada produce varias exquisiteces tan fascinantes como VITESSE. No hay que seguirles la pista. No pierdas el tiempo: hay que venerarlos.
Jesús Castillo
