Su álbum de debut no sigue las convenciones del rock. Hay canciones que escapan de los coros en favor de estructuras casi clásicas, ráfagas de ruido que de alguna forma coexisten con bellas y agridulces melodías, y muros de guitarra que se aúnan con trompetas y cuerdas. Un disco épico que inevitablemente nos llevará a la búsqueda de comparaciones, desde oscuras bandas de noise hasta compositores de bandas sonoras. Pero «The Lost Riots» (Sony/Sinnamon Records, 04) confirma que -en un año de gris easy-listening y canciones líricamente en bancarrota- Hope of the States son una banda que tiene algo que decir.
Hope of the States se formaron en Chichester (UK) en diciembre de 2000. Sam, Ant y Jimi eran amigos desde hacía años. Paul Wilson tocaba el bajo en la antigua banda de Sam y Simon Jones era un colega de los de, cómo él mismo describe, «la escena de bebedores de Chischester». El violinista Mike Siddell -reclutado a través de un pequeño anuncio – era el único extraño, pero pronto se convirtió en uno más de un grupo cuya fuerte unión los convierte en un clan, siguiendo esa tradición de «nosotros contra el mundo» de bandas como The Clash o The Who. En palabras de Sam, el sentimiento de estar en una banda es el de «saber que te tumbarías en mitad del tráfico por tus amigos», un sentimiento que se hizo aun más fuerte al tener que enfrentarse a la trágica muerte de Jimi en enero de 2004.
Tomando su nombre de un escrito de Albert Deutsch referente al estado del sistema psiquiátrico de los Estados Unidos, Hope of the States optan por los uniformes militares en el escenario para ejemplificar la unidad de la banda así como para expresar, aunque sea de forma ambigua, la paradójica inhumanidad del trato del hombre hacia el hombre. «Odio utilizar la palabra, pero la desilusión tiene mucho que ver con ello», considera Sam. «No somos políticos según el sentido estricto de la palabra». Es una sensación ambigua y en cierta manera angustiante «no es algo que puedas ilustrar con un gráfico». Su música habla sobre algo más que los arquetipos del rock como sexo, drogas o rebelión. El sentimiento inquieto de este colectivo ha estado acompañado con una emocionante atención al detalle que los separa del resto de bandas en estos tiempos de homogenización del pop.
Cuando apareció ‘Black Dollar Bills’ (Seeker/Sinnamon Records, 03), en un saco cosido a mano y con una duración de 7 minutos (una tradición compartida por el ‘Blue Monday’ de New Order y por ‘The Blue Room’ de The Orb), el mundo de la música centró su atención en ellos. ‘Uno de los más extraordinarios debuts en años’ fue la respuesta de The Sunday Times y el disco pronto agotó su edición limitada de dos mil copias.
Por aquel entonces la gente empezó a darse cuenta de que aquella música llena de rabia y belleza estaba hecha por una de las mejores bandas del Reino Unido. Sus asombrosos directos, que Sam describe como ‘rock psycopático’, estaban condimentados con imágenes de genocidio, disturbios y disparos cortesía de los video jokeys Ed Emmerson y Matt Simmonds (aka Type 2 Error), miembros honoríficos de Hope of the States y responsables de los premiados videos de la banda así como del art-work de sus discos. «Queriamos ser algo más que unos tipos tocando las mismas canciones cada noche», nos cuenta Sam, «Queriamos un show. Queriamos que la gente saliese de los conciertos pensando, ¿qué demonios ha sido eso?».
En junio de 2003 Hope of the States firman por Sony y continúan con sus directos a lo largo de todo el verano reclutando miles de nuevos fans con sus actuaciones en los festivales de Glastounbury, Reading y Leeds y en sus primeras giras como cabezas de cartel que incluyen sold-outs en sus conciertos de Londres. El lanzamiento del single ‘Ennemies/Friends’ en octubre demostró lo lejos que había llegado la banda cuando, a pesar de la mínima presencia en radios, alcanzó el número 25 en los charts británicos.
A partir de ese momento, la banda se centró en la grabación de lo que iba a ser «The Lost Riots». Escogieron al productor Ken Thomas, el hombre detrás de los islandeses Sigur Ros. Según Sam, «inmediatamente sonamos como nosotros mismos. Ken crea un ambiente en el que todo marcha. No estaba haciendo un disco con nosotros, nosotros lo estábamos haciendo con él. Te frena cuando hace falta, te empuja cuando necesitas que te empujen. No puedo imaginar hacer un disco con nadie más».
La banda y el productor, después de haber revuelto cielo y tierra para encontrar el entorno perfecto en el que grabar su disco, se instalaron en los remotos locales de Grouse Lodge Estudios en Irlanda. En ocho semanas, en las que Ant salió del estudio una sola vez, el grupo asumió que la ‘claustrofobia positiva’ que sentían allí encajaba perfectamente con la intensidad de su música. «Era en todo lo que pensábamos, veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Si hubiésemos grabado en Londres hubiésemos estado distraídos con cualquier cosa».
Posteriormente, la banda se reubicó en los estudios Real World de Peter Gabriel. «El encierro en Irlanda había funcionado muy bien para la primera etapa y en ese momento estaba bien tener un poco más de luz», explica Sam. «Al tener más contacto con el mundo exterior, aparecieron nuevas ideas que beneficiaron al disco». Fue un tiempo emocionante en el que la banda se concentró en detalles de cuerdas, trompetas y demás llegando a obtener el sonido propio de Hope of the States. Un periodo extremadamente creativo que, desafortunadamente, irá siempre ligado a la triste desaparición de Jimi, que se suicidó el 15 de enero de 2004.
El álbum contiene doce canciones intensas, reivindicativas, bellas y serenas. Canciones que a pesar de la oscuridad dejan entrever una sonrisa. Canciones que demuestran que el rock aún puede provocar, informar y emocionar enormemente. El tema central del álbum, ‘Don’t Go To Pieces’, está teñido de dolor y la letra está inspirada en una conversación entre Sam y su padre. El intenso ‘The Red The White The Black The Blue’ habla sobre un mundo movido por los nacionalismos. Destacan cortes como el aparentemente feliz ‘George Washington’, o el inquietante ‘Me Ves Y Sufres’ que hace referencia a lo que la gente espera que sean como banda.
Y ya sólo por esas canciones, Hope of the States merecen ser recordados como uno de los grandes debuts de este 2004.
Hope of the States son Sam Herlihy (voz, piano, guitarra), Anthony Theaker (guitarra, piano, órgano), Mike Siddel (violin), Paul Wilson (bajo), Simon Jones (batería).
TÍTULO:
«The Lost Riots»
ARTISTA:
Hope of the States
FECHA DE LANZAMIENTO:
8 junio 2004 Edición Limitada
15 junio 2004 Edición Normal
TRACKLISTING:
1. The Black Amnesias
2. Enemies/Friends
3. 66 Sleepers To Summer
4. Don´t Go To Pieces
5. The Red The White The Black The Blue
6. Black Dollar Bills
7. George Washington
8. Me Ves Y Sufres
9. Sadness On My Back
10. Nehemiah
11. Goodhorsehymn
12. 1776
