El BEC de Barakaldo era un auténtico clamor ante una artista que, aunque dicen las malas lenguas que no canta bien, mejor expresado, que ni siquiera canta, consigue mantenerse siempre entre los primeros puestos en las listas de ventas y el las portadas de todas las revistas del “cuore”. Acompañada por un equipo de cinco músicos y cuatro bailarines, actuó durante más de una hora cambiándose cuatro veces de atuendo entre 100.000 watios de luz, 48.000 watios de sonido y tres pantallas panorámicas estratégicamente instaladas para que nadie perdiera detalle de sus evoluciones en el escenario.
Este concierto, organizado por el Ayuntamiento de Barakaldo en el marco del programa Gaztealdia, cuyo objetivo es ofrecer a los jóvenes propuestas alternativas de ocio, es el primero de los que Paulina dará en España dentro de su gira “Amor, Luz y Sonido”. “El torbellino mexicano” interpretó temas de su último disco “Ananda” y también realizó una retrospectiva recordando canciones de éxito como “Y yo sigo aquí” o “Baila Casanova”.
No decepcionó. Al menos en Barakaldo, no. Sus fans corearon las canciones hasta quedar sin voz y ella, la diva, brindó con tequila por su buena estrella. Reconocida recientemente en su país con un premio por haber llegado a la cifra de 200.000 descargas para móvil de su disco “Ananda” y a punto de contraer matrimonio con el que parece ser el amor de su vida, en detrimento de Ricardo Bofill, con quién mantuvo un sonado romance, las cosas no le pueden ir mejor. Incluso apostamos porque el día “D” será la novia más guapa del mundo. No en vano la viste la diseñadora Rosa Clará, una auténtica garantía de éxito. A pesar de encabezar las listas de las peores vestidas, Paulina ha demostrado el mejor gusto al elegir diseñador para el momento más importante. ¡Felicidades, Paulina!
Gema Castellano






















