Se asombra algún medio informativo de que un tribunal haya condenado a un establecimiento de Motril (Granada), por permitir que sus clientes liaran porros en el local. Con cierto retintín dan la noticia, y aparentan extrañeza de que el juez penalice actos que no son propiamente consumo de droga. A mí me parece penoso que algunos profesionales de la información practiquen este doble juego. Cuando les interesa, se rasgan las vestiduras por los daños que está produciendo en nuestra juventud el consumo de estupefacientes. Pero cuando les interesa lo contrario, recurren a hipócritas sutilezas para cuestionar lo evidente. ¿Para qué va a liarse un porro una persona que no sea para consumirlo? Parecen dirigentes del PNV, que el lunes reprueban el asesinato de turno y el martes apoyan a los asesinos. O se está con la droga o se está en contra de cuanto la favorece. Porque las drogas mal llamadas blandas no son más que el marketing que se utiliza para introducir a los jóvenes en una espiral que de ordinario acaba en lo peor.
Antonio Garc¡a Mudarra
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