Según analistas políticos, sea cual sea la elección de los argentinos con respecto a su presidente,- Duhalde o De la Rúa -, Argentina no apoyará la libertad del dictador Augusto Pinochet.
De la Rúa, está encantado con la detención de Pinochet e incluso celebró su detención, aunque como Frei, piense que debería ser Chile quién juzgue al genocida. Aún así, De la Rúa no moverá un dedo por la libertad del dictador tal y como ha venido haciendo hasta ahora Menem. De hecho, el equipo de posible futuro presidente opina que Pinochet ha sido un personaje nefasto en las relaciones entre Argentina y Chile.
En cualquier caso, y aunque todos están de acuerdo en que no se discutirá la legitimidad de la detención de Pinochet, sí que se producen discrepancias en el tema de cómo y donde debe ser juzgado, y mientras De la Rúa opina, – como ya hemos mencionado -, que debería ser juzgado en Chile, Graciela Fernandez, – líder del Frente País Solidario ( Frepaso ) y candidata a gobernadora de Buenos Aires, defiende la tesis de que el dictador debe ser juzgado, en su pa¡s o en cualquier otro sitio.
En el caso de que De la Roa se haga con el poder, Graciela Fernandez, – segon fuentes -, exigir al presidente la derogaci¢n del decreto 11 firmado por Menem, que prohibe a la justicia argentina colaborar con Garz¢n, en el proceso que ‘ste ha iniciado contra 186 militares argentinos acusados de violaci¢n de los DD.HH. No en vano ella misma tiene un hijo desaparecido en la dictadura. Recordemos que Menem decidi¢ no asistir a la Cumbre de la Habana. De la Roa ha sido tambi’n invitado en caso de ser electo, aunque ha declinado la invitaci¢n por no ser todav¡a presidente de facto cuando se celebre dicha cumbre. Por otro lado, la hija peque_a de Pinochet , – Jacqueline -, en entrevista al diario chileno La Tercera, intenta justificar la actitud de su padre durante la dictadura acusando de los cr¡menes a esos que , segon ella, » se esconden ahora debajo de la mesa». Segon Jacqueline su padre es un hombre de » buenas intenciones, respetuoso con la vida e incapaz de matar a nadie».
En sus declaraciones parece como si el mundo entero tuviera la culpa de sus propias frustaciones y asegura que creci¢ con el miedo a que la iban a asesinar, un miedo que en otros, – menos afortunados -, se convirti¢ en propia muerte ordenada y a veces ejecutada por su padre.
Casada tres veces y con nueve hijos, afirma que tambi’n ha sufrido la marginaci¢n religiosa, y es que al parecer, a esta pobre ni_a privilegiada del r’gimen pinochetista, todo el mundo se encarg¢ de marginarla, oprimirla y cortarle la libertad.
P’sima estudiante y poco dada al trabajo, afirma que tuvo hijos para » suplir la falta de afecto y marginaci¢n social que sufr¡a».
Esta mujer de 40 a_os firma que la pol¡tica de Chile no le ha interesado nunca, pero aprovecha para arremeter contra el gobierno de Allende y dejar caer que » quiz s a su padre se le ocurriera iniciar una conversaci¢n sobre los Derechos humanos, pero que no le dejaron».
Admite que Chile est dividido y pide el olvido para que haya reconciliaci¢n. Pero aunque intenta convencernos de que es una persona imparcial y de que su vida ha pasado poco menos » sin pena ni gloria» por culpa de » su falta de libertad», en ningon momento nombra la justicia que se merece un pueblo masacrado por un genocida, aunque sea su padre.
LA POSICIÓN DE ARGENTINA CAMBIAR- CON RESPECTO AL CASO PINOCHET CON DE LA R+A EN EL PODER
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