El próximo domingo 7 de noviembre, Guatemala asistirá a su primera elección presidencial tras la firma de la paz, ocurrida en diciembre de 1996. Todo está bien, a excepción de la impunidad de los militares causantes de las mayores masacres en este país.
Y aunque los militares no tienen derecho al voto, son parte fundamental de este proceso electoral. Unos 33 mil militares apoyarán a unos 20 mil policías en el control de la seguridad durante las votaciones.
Esta ayuda ha sido rechazada por varios grupos de derechos humanos, pues aún está fresca en la memoria la participación de los militares en la política guatemalteca en base a los golpes de Estado o fraudes electorales.
Los guatemaltecos se preguntan cómo es posible que las Fuerzas Armadas, acusadas de provocar 180 mil de las 200 mil muertes durante los 36 años de guerra interna, pueden asegurar un evento democrático.
En las primeras elecciones en tiempos de paz, 4 millones y medio de guatemaltecos elegirán a un presidente, un vicepresidente, a 113 diputados, 330 alcaldes y 20 delegados al Parlamento Centroamericano. El derechista Alfonso Portillo es el favorito para ganar la presidencia, aunque sobre ‘l pesa una orden de detenci¢n por el asesinato de dos campesinos en M’xico. (Gt/LN/Mt-Pp/Ppe/mc)
TURBIAS ELECCIONES EN GUATEMALA EL PRÓXIMO DOMINGO
208
