9 de cada 10 casos de SIDA se ubican en un país pobre. Los países periféricos, llamados «en vías de desarrollo», registran hoy el 9 por ciento de los casos totales de personas infectadas.
Adicionalmente, de las 16 mil personas que se contagian cada día, el 90 por ciento viven en países del Sur, el 40 por ciento son mujeres y el 50 por ciento tienen entre 15 y 24 años de edad. A estas cifras se suman 5.6 millones de «nuevos» infectados en 1999.
La jornada mundial contra el SIDA, de este primero de diciembre, se celebró sin euforia y con muchas inquietudes de fondo. Pese a que en los últimos años han mejorado los tratamientos y a la constancia de las campañas de información, la epidemia no se detiene y cada vez golpea con mayor rigor a las poblaciones más empobrecidas del planeta.
Según organismos de las Naciones Unidas, el SIDA es ya uno de los elementos determinantes en la «reversibilidad del desarrollo humano». Su efecto es devastador, con más de 12 millones de víctimas, desde que se detect¢ la enfermedad.
Adem s, el SIDA se multiplica entre los ni_os. Se calcula que la epidemia hizo subir la tasa de mortalidad infantil en un 150 por ciento en Zimbabwe y en 100 por ciento en pa¡ses como Guyana o Kenya. Esta situaci¢n denuncia la incidencia de la enfermedad, sus ra¡ces y consecuencias sociales.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano, PNUD, al referirse al SIDA, dijo que «as¡ como la pobreza impulsa la epidemia, la epidemia intensifica la pobreza». (Euro/QR/Oi/Sa/ap)
EL DÍA MUNDIAL CONTRA EL SIDA PASÓ SIN PENA NI GLORIA
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