El grupo Luksic sembró la confusión en el mercado chileno la pasada primavera con la venta de su participación en el OHCH (dueño del B. Santiago) y en el mes de julio volvió a sorprender con la compra del Edwards, del que hoy por hoy controla el 51% del capital.
Pero su juego con los mercados no pterminó allí. Según estrategia, con los ojos puestos en el Banco de Chile -entidad que Andrónico Luksic Craig siempre ha admirado por su imagen y posicionamiento en el mercado-, en estos días consolidó una presencia no menor en la propiedad. A través de una adquisición fuera de bolsa a Alberto Hirmas, Liliana Kotliarenco, Francisco Ebel y Manuel Sobral, alcanzó un porcentaje cercano a 8%, que en el corto plazo podría ascender a 14% en caso de llegar a un acuerdo con 1.500 accionistas minoritarios que apoyaron a Sobral en la última elección de directorio y a los cuales hará extensiva su oferta.
Miembros del banco, analistas y vinculados al grupo Luksic coinciden en señalar que esta operaci¢n de compra reci’n comienza y, en ese sentido, las apuestas van por una negociaci¢n con el pacto controlador del Chile o el lanzamiento de una OPA en la que se cree ya estar¡a trabajando el Deutsche Bank (ex Bankers Trust).
El objetivo final del conglomerado es controlar el Banco de Chile para fusionarlo con el Edwards, meta que cercanos al grupo consideran como factible de alcanzar, aunque sostienen que ‘ste es un tema que concretar n sin apuros.
Quienes conocen al grupo hacen notar incluso que un eventual proceso de toma de control ser al estilo Luksic, es decir, se tomar n su tiempo y que, de decidirse por una Oferta Poblica de Acciones, ‘sta la realizar n en un mediano plazo, «tal vez en marzo o abril del pr¢ximo a_o», dicen fuentes cercanas al consejo de direcci¢n.
De la mano de Qui_enco, el grupo que encabeza Andr¢nico Luksic Craig no ha ocultado sus intenciones de volver a situarse entre los l¡deres de la banca. Y primeros no significa para ellos tener necesariamente la m s alta cuota de mercado, sino serlo en imagen, atenci¢n al poblico y resultados.
Por ello no es un misterio que la principal obsesi¢n del grupo en el rea financiera sea el Banco de Chile, que est posicionado como uno de los mejores de la industria, l¡der en utilidad y tercero en rentabilidad. La entidad presidida por Segismundo Schulin-Zeuthen maneja algo menos del 12% de las colocaciones del sistema, lo que significa que en una fusi¢n con el Edwards, Qui_enco tendr¡a una participaci¢n en el mercado bancario de 19,2% (en las condiciones actuales).
Si bien en contraste con el Chile, el Edwards muestra un deterioro en sus resultados, ello se debe exclusivamente al sello impreso por Luksic en el manejo del riesgo crediticio. Su postura conservadora en esta materia qued¢ retratada en el hecho de que despu’s de un mes de ingresar al banco inici¢ una completa revisi¢n de la cartera y, sobre esa evaluaci¢n, decidi¢ constituir provisiones adicionales por $21.800 millones.
Producto de esa medida, la entidad mostr¢ por primera vez p’rdidas en el a_o, las que a octubre ascend¡an a $3.072 millones, pero a cambio terminar con una cartera saneada. Con el Edwards, Luksic tambi’n quiso demostrar cu n dispuesto estaba a hacer crecer el banco. Fue as¡ como propuso hacer un aumento de capital -actualmente en proceso- equivalente a unos US$ 150 millones, suma de la cual suscribir unos US$ 76 millones (que corresponden a su 51%) y financiar la parte de Jacob Ergas.
No existe uno, sino varios precedentes que avalan la posibilidad de un intento serio por controlar el Chile y su fusi¢n con el Edwards. Uno de ellos es que ya en una oportunidad Luksic evalu¢ lanzar una Oferta Poblica por la entidad que entonces presid¡a Adolfo Rojas, antes de concretarla finalmente sobre el Santiago a fines de 1996. En esa ‘poca el grupo era due_o del Banco O’Higgins y termin¢ fusionando ambos bancos, proyecto que demor¢ varios a_os en concretarse.
La toma de control del Santiago no fue un proceso r pido, por lo que podr¡a esperarse que tampoco lo sea en esta ocasi¢n. Fue en 1986 cuando el conglomerado ingres¢ a esa entidad, a trav’s de un peque_o porcentaje accionario que ten¡a CCU. Poco a poco, con compras de t¡tulos sucesivas, lograron aumentar su participaci¢n y en 1991 nombraron su primer director.
Siempre segon Estrategia, los a_os que siguieron llegaron a designar hasta cuatro directores de nueve, manejando el 25% de la instituci¢n en alianza con el Banco Central Hispano. En ese momento -a fines de 1995- deciden lanzar la OPA y llegan al 51% de la propiedad. Un a_o despu’s inician la fusi¢n con el O’Higgins. Otro antecedente acerca de la estrategia que podr¡a seguir Qui_enco est dado por las propias palabras de Andr¢nico Luksic, quien ha sostenido que el bancario es un negocio de volumen, lo que implica estar abiertos a fusiones y alianzas.
Ahora, no s¢lo Luksic se siente atra¡do por el Chile. Su socio en el Edwards, Jacob Ergas, tambi’n hab¡a explorado la alternativa de una fusi¢n con dicho banco hace unos a_os y ‘l directamente encabez¢ las conversaciones con ese objetivo. Fuentes informadas aseguran que se estuvo muy cerca de llegar a acuerdo y que la operaci¢n fracas¢ por discrepancias en el precio.
Tanto Luksic y Ergas tienen inclinaci¢n por las fusiones. De hecho, ambos negociaron un proceso de este tipo entre el Edwards y el Santiago a fines de 1998, pero la iniciativa qued¢ en suspenso tras la arremetida del BSCH en el segundo de ellos. Si bien es una posibilidad que cercanos a Qui_enco prefieren no ahondar, no descartan una alianza con un tercero internacional para tomar control del Chile. Ello, considerando que el mismo Andr¢nico Luksic ha se_alado que «una vinculaci¢n a un banco extranjero de caracter¡sticas mundiales ayuda» y que son partidarios de tener socios.
El nuevo escenario que se produjo con el ingreso de los Luksic al Chile podr¡a despejarse b sicamente por dos v¡as: con una negociaci¢n con el pacto controlador que conforman Empresas Penta, Alfredo Moreno, la familia Coneo-Solari (due_a de Falabella), el Consorcio y Sergio Larra¡n; o con una oferta de compra hostil.
Porque, a diferencia del Santiago, en que exist¡a un accionariado disperso fruto del capitalismo popular, hoy en el Chile adem s de muchos accionistas minoritarios existe un grupo que consolid¢ el control de un tercio de la propiedad y la mayor¡a del directorio. Llegar a un acuerdo con el pacto no ser f cil, a pesar de que algunos de sus miembros han se_alado a ESTRATEGIA que aceptar¡an venderle a un precio mejorado respecto del que ofreci¢ a Sobral.
Pero los miembros del pacto est n obligados a ofrecer sus acciones en forma preferente a sus socios antes que a un tercero, por lo que si uno de ellos se niega a vender a Luksic y busca aumentar su participaci¢n accionaria, tendr la primera opci¢n para hacerlo. En ese sentido, fuentes del banco manifestaron que m s que el grupo Penta, un «hueso duro de roer» podr¡an ser los Coneo-Solari, porque est n muy interesados en el negocio financiero y cuentan con recursos. Asimismo, se sostiene que la mayor¡a de los integrantes del pacto tiene un perfil de inversionistas «de pasada», salvo los de Falabella.
Por otra parte, no est desechada la posibilidad de una maniobra defensiva por parte del pacto v¡a compras de acciones, para bloquear la jugada de Luksic: si alcanzan m s del 34% del capital social, Qui_enco no podr concretar la fusi¢n, porque para hacerlo requiere tener al menos el 66%. Es as¡ que tanto cercanos al grupo controlador como a Luksic creen que ‘ste es un tema de precio y que ante una muy buena oferta, los propietarios vender n. En todo caso, fuentes confiables hicieron ver que el conglomerado ya pag¢ caro una vez, en la OPA por el Santiago (valoriz¢ cada t¡tulo B 56% m s alto que su oltima cotizaci¢n burs til), y dudan que lo vuelva a hacer.
Respecto de la opci¢n de lanzar una Oferta Poblica sobre el banco, se_alan que tambi’n tiene sus inconvenientes. El principal es que el valor a pagar deber¡a resultar muy alto para compensar los beneficios tributarios que perder¡an los accionistas del capitalismo popular. En el corto plazo se espera que Qui_enco nombre a un representante de su confianza en el directorio, llegando a un acuerdo cordial con los miembros del pacto para que ‘stos, en caso que Sobral renuncie, le cedan esa vacante a Luksic. En el largo plazo, en tanto, est claro que la apuesta del grupo es retomar la posici¢n de liderazgo en la banca, apoyado ahora en una fusi¢n del Edwards con el Chile.
ANDRÓNICO LUKSIC: EL HOMBRE DE MODA EN LAS FINANZAS CHILENAS
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