Tras la liberación de ocho extranjeros secuestrados en la región amazónica, los campesinos de Ecuador temen una ola represiva del ejército en busca de los secuestradores y alertan sobre la posibilidad de que la zona se transforme en escenario de guerra.
Los liberados, siete ciudadanos canadienses, y un estadounidense trabajan para la empresa petrolera canadiense United Pipeline, subsidiaria de la Compañía City Investing que habría pagado 3,5 millones de dólares por la liberación. Ken Foster, gerente general de United Pipeline, agradeció a los gobiernos de Ecuador y Canadá por ayudar en el proceso de liberación.
«Los ejecutivos de la empresa no podían discutir los esfuerzos realizados para obtener la libertad de los rehenes. Nuestra única preocupación era la seguridad y la liberación de nuestros empleados para reunirlos con sus familias», señaló.
El ministro de Gobierno (Interior) Vladmirio Alvarez aseguró que por órdenes del presidente Jamil Mahuad se «precautel¢ la integridad f¡sica de los ciudadanos extranjeros», pero se apresur¢ a se_alar que el Ejecutivo no hab¡a participado en ninguna negociaci¢n con los captores.
El secuestro colectivo fue realizado por un comando de 15 personas vestidas con traje militar y la cara pintada, en septiembre pasado, en la carretera Tarapoa-Lago Agrio, en la provincia amaz¢nica de Sucumb¡os, fronteriza con Colombia. Durante la acci¢n, los secuestradores tuvieron un enfrentamiento en el que muri¢ un soldado ecuatoriano.
Adem s de los ocho petroleros fueron secuestrados tres espa_oles y una belga de la Asociaci¢n Latinoamericana de Educaci¢n Radiof¢nica (ALER), organizaci¢n vinculada a radios populares de Am’rica Latina que tiene su sede en Ecuador, pero fueron liberados d¡as despu’s.
A ra¡z del secuestro, las Fuerzas Armadas ecuatorianas incorporaron nuevos efectivos a los 5.000 soldados que desde marzo custodian los 600 kil¢metros de frontera con Colombia.
El ej’rcito ecuatoriano asign¢ 400 soldados expertos en combates de selva para la bosqueda, 500 para resguardar el cord¢n lim¡trofe con Colombia en la Amazonia y 500 marinos para patrullar los r¡os amaz¢nicos. A pesar de la movilizaci¢n no pudieron dar con el paradero de secuestrados y secuestradores que segon el ministro de Defensa, general retirado Jos’ Gallardo, habr¡an permanecido en la selva. «Puede ser en territorio ecuatoriano o colombiano, pero muy pr¢ximo al l¡mite pol¡tico internacional», asegur¢ Gallardo.
El gobierno mantiene la misma hip¢tesis que hace tres meses sobre los posibles autores del acio. «Podr¡a ser la guerrilla colombiana o delincuentes comunes con antecedentes guerrilleros. Esto lo vamos a descifrar mediante la investigaci¢n», dijo Gallardo. Vladimiro Alvarez se_al¢ a su vez que luego de la liberaci¢n de los ocho extranjeros, ahora corresponde a las unidades de inteligencia del Estado «obtener la informaci¢n que permita identificar, ubicar y capturar a los responsables del secuestro colectivo».
Esas afirmaciones crearon preocupaci¢n y temor en los campesinos de la regi¢n, quienes hace un mes hab¡an denunciado tortura y malos tratos por parte de efectivos del ej’rcito que buscaban a los secuestradores. Los agricultores tienen un mal recuerdo del actual ministro de Defensa, que desempe_aba el mismo cargo en 1993 cuando el ej’rcito desat¢ una dura represi¢n en busca de guerrilleros colombianos.
En esa ocasi¢n fueron detenidos doce colonos acusados de pertenecer a la guerrilla, quienes permanecieron presos durante ocho meses hasta ser liberados luego que la justicia los encontr¢ inocentes de los cargos. Tiempo despu’s, el Estado ecuatoriano tuvo que indemnizarlos por la detenci¢n y las torturas de que fueron objeto. A principios de este mes el alcalde de Lago Agrio, M ximo Abad, revel¢ que los pueblos amaz¢nicos pidieron al gobierno que declare zona neutral a la provincia de Sucumb¡os ante un eventual choque de fuerzas militares internacionales contra las guerrillas de Colombia.
Abad asegur¢ que hab¡a temor de que militares estadounidenses, ecuatorianos y peruanos «que al parecer trabajan en algon plan para enfrentar a la guerrilla colombiana» protagonicen una «verdadera carnicer¡a humana en territorios amaz¢nicos».
Tambi’n apunt¢ que es normal ver en la selva y ciudades amaz¢nicas a soldados estadounidenses, aunque el ministro Gallardo se_al¢ que eso se deb¡a a «convenios de intercambio entre Ecuador y Estados Unidos». El gobierno reiter¢ que Ecuador no intervendr en los problemas internos de Colombia, pero la entrega por diez a_os de la Base A’rea de Manta, ubicada sobre el Pac¡fico, a las fuerzas armadas estadounidenses ha puesto en duda la neutralidad manifiesta.
Tres meses atr s, luego de producirse el secuestro de los extranjeros, se habl¢ de una posible acci¢n de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano. El general retirado Paco Moncayo, actual diputado de la Izquierda Democr tica y ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, consider¢ en ese momento que podr¡a tratarse de una provocaci¢n para involucrar a Ecuador en el conflicto colombiano, descartando una posible incursi¢n guerrillera.
El comandante Raol Reyes, encargado de relaciones internacionales de las FARC, declar¢ a la televisi¢n ecuatoriana que su grupo no actoa militarmente «en ninguno de los pa¡ses fronterizos con Colombia». «Por eso tambi’n reclamamos reciprocidad», agreg¢. Reyes advirti¢ que hay sectores que est n cumpliendo las tareas de Estados Unidos para justificar la intervenci¢n en el conflicto colombiano y arguy¢ que «Ecuador no puede servir de carne de ca_¢n a una guerra que no es suya». Para Moncayo, las FARC no amenazan la seguridad interna de Ecuador. Segon el diputado, muchas poblaciones fronterizas ecuatorianas se benefician econ¢micamente de la gran actividad que dejan tanto los guerrilleros como los paramilitares colombianos. «Existe el peligro de que el conflicto de ese pa¡s sea trasladado al Ecuador, pero yo conozco que las FARC no tienen esa intenci¢n», afirm¢ el legislador. (FIN/IPS/kl/dg/ip/99)
CAMPESINOS ECUATORIANOS TEMEN LA COLOMBIALIZACIÓN DE LA ZONA SELV-TICA
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