En Chiapas ya no son solo sospechosos y culpables los indígenas de los Altos, selva Lacandona y zona norte. Ahora cualquier ciudadano mexicano, aunque no se tzeltal, tzotzil, chol o tojolabal, es revisado, interrogado o recibe amenazas a su libertad e integridad física, por delitos que no existen.
Al mismo tiempo siguen llegando tropas federales en dirección de la región de las cañadas y los signos de tensión crecen. Esto no es todo. El Vaticano decidió cambiar de diócesis al obispo Raúl Vera, compañero fiel del obispo Samuel Ruiz, quien durante 40 años ha defendido a los indígenas chiapanecos.
Los indígenas están preocupados ya que al parecer el obispo Vera será trasladado a la diócesis del Saltillo, al norte del país. El gobierno central asegura que no ha tenido nada que ver en este asunto.
Mientras tanto, las caravanas de civiles que viajan a Chiapas siguen acosados por los militares, a los mexicanos se los amenaza con ser detenidos y muchos pasan por un sainete de fusilamiento. A los extranjeros se les impide pasar a alguna comunidad chiapaneca y se les quita el permiso de permanecer en el pa¡s y se les declara como intrusos y personas no gratas. (Mx/QR/Mt-Po/Vi-Dh/mc)
LA SITUACIÓN EMPEORA EN CHIAPAS
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