Grandes grupos empresariales mexicanos y extranjeros buscan controlar y ser los propietarios del agua, la biodiversidad y el petróleo de Chiapas.
El Banco Mundial y organizaciones ecologistas internacionales confirman que Chiapas es un interesante campo experimental para empresarios interesados en biogenética y en las investigaciones sobre la biodiversidad.
Para ello el gobierno mexicano pretende sacar a las comunidades indígenas de la reserva de la biosfera de Montes Azules, bajo el pretexto de que la ponen en peligro y nuevamente los convierte en exiliados de su propia tierra.
Pese a ello, niega la existencia de una pelea en la que se entrelazan intereses políticos, económicos, sociales y biológicos. No es casual la presencia de fundaciones y organizaciones ambientalistas internacionales, que están relacionadas con empresas transnacionales que desarrollan la biogenética.
Profesores del Instituto Nacional de Ecología han advertido que el futuro de la selva Lacandona depende de la voluntad del gobierno; pero este ha respondido con convenios que protegen los intereses agrarios de los ind¡genas lacandones, pero que no cubren la demanda de los otros grupos de ind¡genas que existen en la regi¢n. (Mx/QR/Em-Pi/Co-Ec/mc)
EL GRAN CAPITAL SE ENAMORA DE CHIAPAS
180
