A las once de la mañana del día jueves 31 de enero de 1980, un grupo de representantes indígenas de organizaciones y comunidades de El Quiché y estudiantes universitarios ingresaron a la Embajada de España e iniciaron una toma pacífica de la sede diplomática.
El objetivo de la ocupación era presionar al gobierno guatemalteco para que parara la represión a las comunidades indígenas y la hicieron luego de viajar a la ciudad de Guatemala y visitar diversas oficinas para plantear sus demandas.
Recorrieron centrales sindicales, institutos de educación, organizaciones populares, medios de comunicación social, el Congreso y la sede la Organizaciones de Estados Americanos, donde no encontraron eco a sus denuncias. +nicamente los respaldó el Frente Estudiantil «Robín García».
Fue así como llegaron a la Embajada de España para solicitarle al embajador, Máximo Cajal, que hiciera del conocimiento de la comunidad internacional los que sucedía en las montañas del altiplano occidental de Guatemala.
En el momento de la toma Cajal se encontraba con tres abogados, Adolfo Molina Orantes, ex Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Eduardo C ceres Lenhoff, ex vicepresidente de Guatemala, y Mario Aguirre Godoy, profesor de la facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos.
Desde el inicio de la ocupaci¢n, el embajador dijo que garantizaba que estas demandas llegar¡an al gobierno espa_ol y a otros gobiernos amigos y les pidi¢ que se retiraran porque pod¡a llegar la polic¡a y producirse «violencia innecesaria».
Y en efecto, las autoridades policiales y gubernamentales decidieron no escuchar al grupo de pobladores sino reprimirlos, por lo que Comando Seis de la Polic¡a Nacional, al mando de Pedro Garc¡a Arredondo, hoy alcalde de Nueva Santa Rosa y del Ministro de Gobernaci¢n, Donaldo Alvarez, atacaron sorpresivamente la Embajada quemando a todos los que se encontraban en ella.
Cajal logr¢ escapar atravesando la barrera de fuego y segon indica el informe oficial del gobierno de Espa_a, «El embajador intent¢ repetidas veces entrar en contacto con el Ministro del Interior y con el Director General de la Polic¡a sin obtener respuesta alguna a sus reiteradas peticiones de que la fuerza poblica se retirara de las inmediaciones de la embajada y no interviniera».
Todo concluy¢ en tres minutos entre llamaradas, disparos, gritos de desesperaci¢n y el humo espeso que sub¡a desde el despacho del Embajador, donde se hab¡an refugiado los ocupantes, hecho que dej¢ un tr gico saldo de 35 personas asesinadas, entre ellas el ex canciller y el ex vicepresidente que se encontraban con el Embajador.
Tanto el informe de la Comisi¢n de Esclarecimiento Hist¢rico, como el del Proyecto Recuperaci¢n de la Memoria Hist¢rica, revelan datos aportados por m’dicos que practicaron las autopsias, los militares utilizaron f¢sforo blanco en su ataque. Sin embargo las autoridades le dijeron al mundo que las 35 personas se autoinmolaron.
Este aniversario de la masacre se da en el contexto de la demanda de Rigoberta Mencho, interpuesta en Espa_a, contra militares y funcionarios de gobierno guatemaltecos por diversas violaciones a los derechos humanos, entre ellas la quema de la Embajada, hecho en el cual las fuerzas de seguridad aparte de masacrar al ind¡genas y estudiantes, violaron territorio diplom tico espa_ol. (Gt/QR/Po/Vi-Dh/mc)
GUATEMALA, 20 AÑOS DESPU¿S DE LA MASACRE DE LA EMBAJADA DE ESPAíA
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