El miércoles 02 la Cámara Penal de Dolores, ubicada a 212 kilómetros al sur de la capital argentina, condenó a los acusados por el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas, asesinado el 25 de enero de 1997. Los abogados de los incriminados habían anticipado que apelarán la sentencia ante el Tribunal de Casación, instancia jurídica de alzada.
Nueve horas demandó la lectura del fallo. El delito dado por probado por los camaristas camaristas Jorge Dupuy, Raúl Begué y Susana Yaltone fue el de «sustracción de persona agravada por la muerte de la víctima en concurso real con homicidio simple por dolo eventual».
El ex policía Gustavo Prellezo, considerado autor material, recibió la pena de reclusión perpetua. Idéntica condena les cupo a sus ex colegas Aníbal Luna y Sergio Camaratta por su calidad de cómplices.
Gregorio Ríos – ex jefe de la custodia del suicidado empresario postal Alfredo Yabrán -, instigador del delito según el dictamen tribunalicio , fue condenado a prisi¢n perpetua.
Horacio Braga y Sergio Gonz lez, coautores del crimen, recibieron una pena similar. La misma sentencia recay¢ en Jos’ Luis Auge y H’ctor Retana, considerados part¡cipes primarios. Los cuatro formaban parte de la banda de delincuentes conocida como «los horneros» – adoptan el nombre de la localidad de Los Hornos, distante 70 kil¢metros de la ciudad de Buenos Aires – que actuaron bajo directivas de Prellezo.
La ex polic¡a Silvia Belawsky, ex esposa de Prellezo, recibi¢ una condena de 4 a_os por haber sido coautora de estafa. La mujer denunci¢ la sustracci¢n de su veh¡culo, que en realidad estaba en poder de su ex marido.
Los sentenciados a reclusi¢n perpetua y a prisi¢n perpetua deber n purgar como m¡nimo 20 a_os para poder recuperar su libertad, en tanto mantuvieran buena conducta en los establecimientos carcelarios. El art¡culo 13 del C¢digo Penal de la Naci¢n es taxativo: «el condenado a reclusi¢n o prisi¢n perpetua que hubiere cumplido 20 a_os de condena (…) observando con regularidad los establecimientos carcelarios, podr obtener la libertad por resoluci¢n judicial …» Traduciendo el lenguaje jur¡dico al coloquial significa que permanecer n en prisi¢n hasta el a_o 2020.
Los miembros de la C mara penal sostuvieron que se trat¢ de una «vasta y compleja organizaci¢n criminal». Desestimaron las declaraciones de los acusados que plantearon que su intenci¢n «era darle un susto al fot¢grafo». Munirse de combustible, sogas y un arma no son elementos para asustar a alguien, sino que presagian una acci¢n criminal.
Los tres juristas consideraron a Prellezzo como «el organizador del complot animal». Asimismo establecieron c¢mo hab¡a sido la ingenier¡a que culmin¢ con la muerte del reportero gr fico. Yabr n instig¢ a R¡os, que incit¢ a Prellezzo, quien reclut¢ a «los horneros» y a dos ex colegas policiales, Luna y Camaratta. Eran las once de la noche. Los acusados ya hab¡an sido sentenciados. La sala del tribunal se estaba despoblando. Hab¡a concluido el juicio por el crimen del fot¢grafo de la revista Noticias. El centro de atenci¢n se hab¡a trasladado a las cercan¡as del tribunal. «No es cuesti¢n de condenas. No puedo estar conforme porque no s’ por qu’ mataron a Jos’ Luis y no se qu’ paso con el arma. Se encontr¢ justicia hasta la mitad. Insisto: faltan el m¢vil y falta el arma. En la mitad que falta vamos a tener que seguir trabajando», fue la tajante respuesta de Gladys Cabezas – su hermana – cuando se le pregunt¢ si estaba conforme con las condenas.
El acaudalado empresario Yabr n hab¡a dicho que quien le sacara una foto era como pegarle un tiro. El reportero gr fico asesinado hab¡a logrado fotografiarlo varios veranos atr s. Sostener que un simple retrato fue el m¢vil del horrendo crimen se escurre como el agua entre las manos. Creer que tres ex integrantes de la Polic¡a de la provincia de Buenos Aires pudieron perge_arlo implica desconocer la estructura piramidal y jer rquica de dicha fuerza de seguridad. Deber¡a pensarse en una alianza entre Yabr n y las altas jerarqu¡as policiales. ¨C¢mo puede explicarse que el arma utilizada, un Colt 32-20, de propiedad del «pepito» Luis Alberto Maidana – un delincuente que fue imputado y luego sobrese¡do en esta misma causa – haya ido a parar a manos de Prellezzo? M s aon, +c¢mo pudo ser que haya ido de las manos del autor material del delito al placard de Maidana si no exist¡an v¡nculos entre «los horneros y los pepitos»? En la causa, ha pasado a cobrar fuerza, una pistola, con mirilla roja, que ilegalmente le secuestr¢ el ex oficial Camaratta a un detenido.
¨Porqu’ fueron desestimados centenares de testigos a prestar declaraci¢n en el juicio, entre ellos el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde? Mar¡a Cristina Robledo, viuda del fot¢grafo, supo por boca del comisario Oscar Viglianco que a su esposo le hab¡an disparado dos veces en la nuca. ¨Qu’ tiene de extra_o lo dicho por el funcionario policial? Que se lo expres¢ seis meses antes de la segunda autopsia efectuado a los restos del reportero gr fico. ¨C¢mo lo supo? +Un visionario quiz ? En los considerandos del tribunal nada se aludi¢ sobre las misteriosas afirmaciones del comisario. Demasiadas preguntas sin respuestas. ¨Ser n dilucidadas en lo que se llama el caso Cabezas II, que ya se anuncia, o seguir engrosando la larga lista de cr¡menes impunes de la joven democracia argentina?
Por Alberto Bastia
Corresponsal Informativos.Net en Argentina
