Máximo Cajal, exembajador español en Guatemala y único sobreviviente de la masacre realizada en su sede diplomática en 1981, manifestó que lo importante ahora es abrirle paso a la justicia universal.
Esta declaración la hizo al recordar los hechos ocurridos en Guatemala cuando era embajador. El 31 de enero de 1981 unas 36 personas, en su mayoría indígenas, murieron como consecuencia de un brutal ataque de las fuerzas de seguridad a la sede diplomática, a donde habían acudido para demandar el fin de la represión.
De esos sucesos hubo sólo dos sobrevivientes: Cajal y Gregorio Yujá, un campesino asesinado horas más tarde, cuando convalecía en el hospital a donde había sido trasladado.
A decir del ex diplomático, el gran problema que se debatía en Guatemala, era la explotación del indio, el salario y la ausencia de derechos, «habría que ser un desalmado para no tratar de ayudar a aquella pobre gente».
Para Cajal, esta actitud suya hacia los campesinos, motivó que las autoridades guatemaltecas y a algunos espa_oles lo acusaran de comunista. Sin embargo, muchos otros de sus coterr neos, particularmente religiosos, murieron por ayudar a los campesinos, «no se trataba de aplicar teolog¡as de la liberaci¢n», cualquiera se daba cuenta de lo que ocurr¡a diariamente, dijo.
Por oltimo, subraya que si bien ahora es imposible juzgar en Guatemala a un hombre como Romeo Lucas, quien fuera presidente en aquel entonces, se le debe abrir paso a la justicia universal, para el fin de la indignidad, «Los miserables tienen ya el oprobio moral». (Gt/QR/Au/Vi-Dh-Pl/mc)
EL +NICO SUPERVIVIENTE DE LA MASACRE EN LA EMBAJADA ESPAÑOLA EN GUATEMALA EN 1981 CREE EN LA JUSTICIA UNIVERSAL
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