La Organización de Defensa Popular (ODEP), señala su total rechazo a la liberación del genocida Pinochet, como también repudia la decidida actitud de encubrimiento que el Gobierno de Chile ha tenido hacia el ex dictador.
A nuestro juicio y, máxime, si consideramos que ninguno de los requirentes estuvo de acuerdo con el informe médico que sirvió de base para conceder la libertad a Pinochet, la medida adoptada por el Ministro Jack Straw sólo fue el corolario de los esfuerzos y compromisos adquiridos por Eduardo Frei ante las presiones de los militares para lograr, a cualquier costo, la libertad del mayor delincuente que ha conocido la historia chilena.
Además, vemos que se ha engañado a la opinión pública mundial, diciendo que en Chile «existen las condiciones para juzgar a Pinochet», lo cual es absolutamente falso.
Primero que nada, ya existe el precedente de que durante 26 años nuestros tribunales no hicieron nada para juzgar a Pinochet y, muy por el contrario, avalaron los cr¡menes que ‘l orden¢ cometer. Pero frente a los intentos de los familiares de las v¡ctimas de contar con protecci¢n judicial s¢lo hubo constantes negativas y complicidad con los servicios de seguridad.
Por lo dem s, el ministro que sustancia las querellas contra Pinochet ha manifestado que, en su momento, -o sea, cuando el ej’rcito as¡ lo disponga- ‘l se «ENTREVISTARA» con Pinochet. Claramente, esa no es la actitud de un juez frente a un inculpado, ya que los periodistas son los que entrevistan. Un juez que no tiene miedo debe INTERROGAR a los delincuentes. Adem s, mientras Pinochet estuvo detenido en Londres, el ministro Juan Guzm n envi¢, mediante exhorto, una serie de preguntas al ex dictador quien se neg¢ a responderlas y el ministro no hizo nada a ese respecto.
En relaci¢n con la actitud del poder ejecutivo, ‘ste ejerci¢ presiones pol¡ticas inaceptables sobre los gobiernos espa_ol e ingl’s para lograr la liberaci¢n de Pinochet; en cambio, cuando se trata de Mapuche detenidos por sus demandas territoriales o de de otros sectores sociales que luchan por sus reivindicaciones, el gobierno a trav’s del ministerio del Interior presenta de inmediato requerimientos en los tribunales y se hace parte activa en los respectivos juicios.
M s aon, en el discurso que el presidente Frei dirigi¢ al pa¡s el d¡a 2 de marzo, dijo que ‘l hab¡a cumplido con el compromiso que se hab¡a adquirido con todos los chilenos de traer de vuelta a Pinochet antes del 11 de marzo del presente a_o. Sin lugar a dudas la mayor¡a de los chilenos hubi’semos preferido un compromiso del presidente con la justicia y los derechos humanos, pero para Frei es m s importante la libertad y tranquilidad del genocida.
Por su parte, los parlamentarios, aparte de validar la autoimposici¢n de Pinochet como senador vitalicio, minimizan la responsabilidad de ‘ste en las violaciones a los derechos humanos y, en lugar de buscar f¢rmulas que permitan juzgarlo, le conceden un nuevo fuero, m s dinero y «dignidad» constitucional a trav’s de las reformas actualmente en curso en el Congreso.
Por todo ello, m s 500.000 razones ¾ una por cada chileno que fue torturado o asesinado durante la dictadura militar- la ODEP reitera su compromiso con los derechos humanos y repudia, en consecuencia, el accionar cobarde y casi delictual de diferentes entes del pa¡s en defensa de Pinochet, en una actitud de clara violaci¢n a los compromisos internacionales suscritos por Chile que se_alan la obligaci¢n de juzgar, procesar y condenar a los violadores de los derechos humanos.
Porque no merecemos vivir entre torturadores y genocidas.
¥QUE LA IMPUNIDAD NO SE IMPONGA!
Organizaci¢n de Defensa Popular (ODEP)
LA ORGANIZACIÓN DE DEFENSA POPULAR RECHAZA LA LIBERACIÓN DE PINOCHET
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