Discurso que será leido por Maria-Pilar Reyes, presidenta de la seccion sueca de la «Liga internacional de mujeres por paz y libertad,» en la manifestacion del 8 de marzo 2000 en el centro de Estocolmo.
«Razones humanitarias» fue el argumento usado para defender a un brutal dictador, un militar que es justamente por eso mismo, un símbolo de la opresion patriarcal.
La violencia militar y la violencia hacia la mujer tienen raíces ideológicas comunes y los métodos de ambas som casi siempre los mismos.
Tanto la violencia militar y como la violencia hacia la mujer se basan en la idea de que es aceptable hacer uso de la fuerza física, llegando incluso a la brutalidad, para lograr sobreponerse y obligar al otro a subyugarse.
En la ideología militar la mujer no es un ser humano al igual que el hombre, sino solo una «estacion de sevicio», un objeto disponible para la satisfaccion,recreacion y confirmacion del hombre, a veces un trofeo de guerra o un campo de batalla en el cual los hombres miden sus fuerzas y demarcan su territorio.
En la ideolog¡a militar virilidad es sin¢nimo de brutalidad.
El militarismo y los derechos humanos de la mujer som absolutamente incompatibles.
Tanto la violencia militar y como la violencia contra la mujer se basan en el concepto de que es completamente leg¡timo usar la violencia ps¡quica y f¡sica para mantener al otro en un estado de miedo permanente y de esa manera imponerle la propia voluntad y sofocar toda intento de protesta.
La forma de ver la relacion entre las personas como una relacion donde el uno da ¢rdenes y el otro solo obedece, el uno decide y el otro se somete, el uno es el superior y el otro el subordinado, es el modelo de relacion propio de la estructura de dominacion patriarcal que est profundamente arraigada en la ideolog¡a militar y en la ideolog¡a que alimenta la opresion y la violencia hacia la mujer.
El repugnante dictador Agusto Pinochet, militar de carrera y figura m xima de las fuerzas armadas chilenas, ha dado pruebas en la pr ctica, de representar justamente esa ideolog¡a .
El gobierno chileno ha invertido millones del presupuesto nacional en un amplio e intensivo trabajo de convencimiemto a nivel individual entre funcionarios gubernamentales, poderes finansieros y medios de comunicacion europeos, apelando, en oltimo t’rmino, razones humanitarias ,para conseguir que el dictador no necesite presentarse ante un tribunal. Millones gastados en proteger a un tirano que mostraban desde su arresto en la mansion londinense como un ancianito decr’pito y en silla de ruedas y que mostr¢ al mundo entero con una sonrisa socarrona que era perfectamente capaz de caminar por sus propias piernas apenas baj¢ del avion en Chile.
A Marcela Rodr¡guez, sin embargo, prisionera pol¡tica, herida de bala en un enfrentamiento con los esbirros de Pinochet, hoy paralizada y en silla de ruedas, le exige ese mismo gobierno chileno el equivalente a 500.000 coronas suecas como fianza para poder dejar el hospital militar y viajar al extranjero para recibir el cuidado y la rehabilitacion que su estado de salud requiere.
Mientras Pinochet ni siquiera necesita presentarse a un tribunal para responder preguntas, Oriana Alcayaga, madre de tres menores, se encuentra encarcelada en un compartimento constru¡do especialmente para las presas pol¡ticas , condenada a cadena perpetua por un tribunal militar, por su participacion en la resistencia armada contra la violencia ps¡quica y militar de la dictadura.
El gobierno de Chile se muestra sordo ante las razones humanitarias abogadas para pedir la libertad de Maria Cristina San Juan y Magdalena Gallardo, presas pol¡ticas desde hace anos debido a su participacion en la resistencia armada contra la dictadura, ambas en estado de salud grave debido a sufrir de enfermedades serias.
As¡ mismo se encuentran encarceladas, condenadas por tribunales militares, despues de haber esperado en la c rcel casi 9 anos antes de recibir condena, Pilar Pena rinc¢n, Anna Maria Sepolveda y Roxana Cerda.
Por el verdugo Pinochet se alegan razones humanitarias. Para sus v¡ctimas sin embargo no se consideran v lidas esas razones. Esta es la cara desnuda de la opresion patriarcal que embrutece al hombre e intenta destru¡r a la mujer.
En este d¡a internacional de la mujer, 8 de marzo del ano 2000 exigimos:
Derogacion inmediata de todos las penas dictadas por tribunales militares contra mujeres y hombres por su participacion en la resistencia a la dictadura.
Libertad inmnediata para Oriana Alcayaga, Maria Cristina San Juan, Pilar Pena Rinc¢n, Anna Mar¡a Sepolveda y Roxana Cerda.
Libertad inmnediata y autorizacion para salir del pa¡s sin exigencia de fianza para Marcela Rodr¡guez
Juicio, por un tribunal completamente civil, al s¡mbolo de la opresion patriarcal Agusto Pinochet.
Liga Internacional de Mujeres por Paz y Libertad
8 de marzo 2000
