Nuevamente el apellido Bussi fue repetido una y otra vez en la Cámara de Diputados. En esta ocasión no en el recinto del parlamento argentino. Antonio Domingo Bussi, que gobernó la norteña provincia de Tucumán durante la dictadura militar, fue electo diputado por ese distrito en las listas de Fuerza Republicana el pasado 24 de octubre. El hombre que se ufanó de haber asesinado con sus propias manos a decenas de hombres y mujeres cuando se creyó un cruzado, no pudo asumir como tal ya que su acta fue cuestionada por legisladores de distintos partidos políticos. El primer día del pasado mes de diciembre sólo, su hijo, Ricardo lo defendió a capa y espada. Aquella vez su nombre atronó en el recinto del parlamento. En esta ocasión el ámbito no fue el recinto de sesiones.
Un gran salón, en el mismo edificio, congregó a los integrantes de la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, miembros de organismos de derechos humanos y algunos familiares de las v¡ctimas del terrorismo de Estado.
En la reuni¢n, presidida por el peronista Jorge Busti y acompa_ado por los diputados Gustavo Cardesa, Mario Negri y Marcela Bordenave -todos de la Alianza- los representantes de los organismos expusieron los impedimentos para que el ex militar no llegue a jurar como diputado.
Mart¡n Abrego, del Centro de Estudios Legales y Sociales, centr¢ su argumento en el requisito de la idoneidad que cualquier ciudadano debe contar para acceder a un cargo poblico. Destac¢ que la Constituci¢n Nacional estipula ciertos requisitos para los cargos del Ejecutivo como para los legislativos. Abrego mencion¢ las recomendaciones del Comit’ del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol¡ticos, donde este organismo sugiere la remoci¢n de quienes hayan sido acusados de violaciones a los derechos humanos. Se pregunt¢ «+es Bussi idoneo para el cargo al cual quiere acceder? La respuesta obviamente es no? (…) la participaci¢n directa de Bussi en los cr¡menes atroces y aberrantes durante la oltima dictadura militar lo inhibe para acceder a la banca».
La vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit se refiri¢ a la desaparici¢n de los ni_os desaparecidos en Tucum n. Consider¢ inconcebible como el pueblo tucumano pudo haber votado a quien fue un asesino confeso. Destac¢ que, ellas, las abuelas, no son juristas, que su tarea es hallar a sus nietos. «Es un grito de las Abuelas decir no a la posibilidad de que legisle una persona que cometi¢ torturas, violaciones, asesinatos (…) vaya las leyes que pueden venirnos salidas de sus manos», concluyo la se_ora Roisinblit. La representante de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Pol¡ticas, Mabel Guti’rrez, comenz¢ su exposici¢n haciendo un pedido a la Comisi¢n. «Espero que esta Comisi¢n decida no aceptar como diputado al asesino Bussi». Luego describi¢ el periplo criminal del ex militar. «Tuvo a su cargo la Jefatura de Polic¡a de Tucum n, la c rcel de Villa Urquiza, la Escuelita de Famaill , el Ingenio Nueva Baviera, y luego estuvo en Campo de Mayo». Rodolfo Janson, de la Liga Argentina pos los Derechos del Hombre, destac¢ la falta de idoneidad de Bussi para hacerse cargo de su banca como legislador. «Ac no est en discusi¢n si false¢ su declaraci¢n jurada de bienes. Si bien, no es un dato menor, lo que aqu¡ importa es lo que hizo cuando particip¢ de la dictadura militar. Su car cter de criminal es lo que est en debate».
El pastor Jos’ de Luca, del Movimiento Ecum’nico por los Derechos Humanos, sostuvo que su organismo recibi¢ innumerables testimonios orales sobre denuncias de torturas, desapariciones y la muerte de miles de personas. El nombre de Bussi era mencionado frecuentemente como actor principal de esos hechos. «Personalmente he recibido varios testimonios directos, por lo que sostenemos que el represor no puede ser diputado».
«Quien reivindica el terrorismo de Estado no puede ni debe ser legislador» sostuvo Mar¡a Alba Mart¡nez, del Servicio Paz y Justicia. «Si aprueban la incorporaci¢n de este se_or, ustedes, se_ores diputados, perder n credibilidad».
El oltimo de los testimonios correspondi¢ a Julio Alsogaray, invitado especialmente por la Comisi¢n. Relat¢ que su hermano Jorge fue asesinado a fines de febrero de 1976, meses antes del golpe de Estado, cuando Antonio Domingo Bussi era interventor en Tucum n. Acus¢ al ex militar de haber sido el autor intelectual de la muerte de su hermano y de las m s de 400 desapariciones posteriores al 24 de marzo de 1976. «En nombre de las v¡ctimas del terrorismo de Estado, yo le pido a ustedes, que no permitan que Antonio Domingo Bussi asuma como diputado de la Naci¢n».
La Asociaci¢n Madres de Plaza de Mayo, que preside Hebe de Bonafini, mediante una nota expusieron los motivos de su no concurrencia a la reuni¢n. «Las Madres acostumbramos a llamar asesino al asesino, c¢mplice al c¢mplice. Poco est n dispuestos a hacer, pues le han permitido hacer pol¡tica (…) al enemigo se lo combate, no se le da oportunidades». La reuni¢n hab¡a llegado a su t’rmino. El pr¢ximo martes 4 ser el turno de las alegaciones de Bussi. Una semana despu’s la Comisi¢n deber expedirse sobre la aceptaci¢n o no del acta de diputado. Muchos de los diputados votar n segon su conciencia. Otros para no ir a contramano de la historia. Dos semanas restan para saber c¢mo ser el final de esta historia.
Alberto Bastia
Corresponsal Informativos.Net en Argentina
