Cómo dicen los jóvenes en Argentina cuando algo está pasado de moda: Bussi, ya fue.
Los miembros que componen la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento de la Cámara Baja estamparon sus firmas, el jueves 13, en el dictamen donde aconsejan el rechazo al acta de diputado del ex militar. Paralelamente solicitaron una sesión especial, seguramente luego de pasada la Semana Santa, para el tratamiento del dictamen. El eje central de la comisión para recomendar esta medida, la primera que se adopta en la historia del Parlamento argentino, se basó en la responsabilidad que le cupo a Bussi durante la dictadura militar con ôactos de terrorismo de Estado en la década del æ70ö.
El dictamen es concluyente: ôBussi participó activamente en el terrorismo de Estado que asoló al país en los años 76-83 y particularmente en su condición de gobernante de facto en los hechos de fusilamiento y desaparición forzada de personas ocurrida en su provinciaö.
En el despacho de la comisión se aludió al nuevo texto de la Carta Magna cuando se destac¢ que «la nueva Constituci¢n de los argentinos fulmina toda posibilidad de que autores o part¡cipes de golpes de Estado o violaciones a los derechos humanos ocupen cargos electivos». Asimismo se_al¢ el dictamen que los delitos que cometi¢ el ex militar, tal lo expresado por las convenciones internacionales, est n tipificados como «genocidio y tortura».
El item que mereci¢ mayor discusi¢n en el seno de la comisi¢n fue el referido a la introducci¢n de la figura de enriquecimiento il¡cito. Todo qued¢ zanjado con la incorporaci¢n del siguiente p rrafo: «Las pruebas de este hecho surgen del minucioso an lisis de las declaraciones juradas presentadas en distintos per¡odos, de su pu_o y letra, en las que se advierten contradicciones, mostrando una conducta moralmente inh bil».
Informado del dictamen, Bussi, haciendo gala de su fe democr tica, le envi¢ una carta al presidente de la comisi¢n, el peronista Busti,. Le achaca a la misma «desconocer la Constituci¢n nacional agraviando la voluntad popular, sentando el m s nefasto de los antecedentes para la vida democr tica». Gran dosis de hipocres¡a destila el genocida cuando cita la Constituci¢n de la Naci¢n, la voluntad popular y los nefastos antecedentes que sienta la resoluci¢n. Como si ‘l y sus restantes camaradas de armas no hubieran violado la Carta Magna de los argentinos desconociendo la voluntad popular cuando perpetraron el golpe de 1976. Si hubo algo nefasto para la vida de la sociedad argentina fue el terrorismo de Estado que implantaron, que tuvo como secuelas m s de un mill¢n de exiliados, la sextuplicaci¢n de la deuda externa y el secuestro y desaparici¢n de 30.000 ciudadanos.
En la misiva carg¢ las tintas contra los diputados que objetaron su acta de legislador. Al frepasista Jos’ Vitar le record¢ que «sus acusaciones se sustentan en su extremada ideolog¡a». Refiri’ndose al socialista Alfredo Bravo, que fue secuestrado y torturado durante la dictadura por Miguel Etchecolatz, le dijo que «m s all de su poblico rencor hacia las fuerzas armadas para disimular sus propias debilidades», al sostener que de lo que fue acusado, ya hab¡a sido juzgado por tribunales competentes. Lo que es una falacia, dado que el ex general fue favorecido por una de las leyes de la impunidad, la de Punto Final.
Ese ignominioso marco jur¡dico lo beneficio a Bussi, pero dos juicios ya lo han condenado. Ambos silenciosos. El primero de ellos, el que ha realizado en su intimidad, cada uno de los familiares de las v¡ctimas. El otro, el que todos los d¡as le efectoan miles de ciudadanos que no olvidan ni perdonan.
Alberto Bastia
Jefe Corresposal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
