La movilización comenzó su marcha a las 12 horas. Los manifestantes se dirigieron, unos hacia el Palacio de Gobierno, y los otros a la sede de la Jurado Nacional de Elecciones (JNE ) ûambos ubicados en el centro de Lima-. La contundencia de la manifestación se reflejó en las 15 calles que abarcaba la convocatoria. Masiva fue la presencia de obreros, estudiantes, maestros, trabajadores calificados, por citar algunos de los participantes.
La consignas bajo las cuales marcharon los manifestantes giraban en torno a la solicitud de elecciones transparentes y democráticas cuanto al pedido de postergación del balotaje del próximo domingo 28.
Una fuerte presencia policial ofició de custodia de los miles de peruanos que expresaban su repudio al fraude.
Los hechos de violencia se desataron, aproximadamente a las 13 horas, cuando la sede de la JNE fue atacada por unas 30 a 40 personas que portaban piedras, barretas, palos y cócteles molotov. Lo más llamativo fue que en esos momentos la custodia de la sede brillaba por su ausencia.
Medios period¡sticos del Pero afirmaron que dicho ataque hab¡a sido organizado por el gobierno con la sola intenci¢n de desacreditar las justas protestas de las fuerzas democr ticas. Id’ntica denuncia fue expresada por los convocantes a la marcha y por el candidato de Pero Posible, Alejandro Toledo.
Siendo las 13 y 30 y coincidiendo con el arribo de la columna de manifestantes, que s¢lo vituperaron contra los funcionarios de la JNE., sorpresivamente hicieron su aparici¢n en escena las fuerzas del orden. La represi¢n policial se desat¢ entonces.
Desde el Palacio de Gobierno efectivos policiales arrojaban bombas lacrim¢genas contra los manifestantes. La l¢gica consecuencia fue la dispersi¢n de la movilizaci¢n. Vueltos a reagruparse ingresaban nuevamente a la Plaza Mayor (lugar donde se sitoa la Casa de Gobierno) al grito de «democracia s¡, dictadura no».
Durante 6 horas, miles de polic¡as fuertemente armados con escudos, gases lacrim¢genos, carros de asalto, se dedicaron a perseguir a los manifestantes. El consabido saldo dej¢ como resultantes varios heridos, en su mayor¡a j¢venes universitarios. Una de las secuencias de mayor tensi¢n se vivi¢ cuando el profesor Juan V¡lchez, fue herido en una de sus piernas por una bomba de gas lacrim¢geno. Otro de los trabajadores heridos fue Jesos Ram¡rez. Su rostro completamente cubierto de sangre denotaba la ferocidad de la represi¢n Cuando varios de los manifestantes intentaban socorrer al herido, la represi¢n policial se increment¢.
Al grito de «¥asesinos, asesinos, asesinos!» un grupo de personas socorrieron a los heridos.
A pesar de la cruenta represi¢n los manifestantes intentaban reagruparse cada vez que la polic¡a los desmovilizaba. La noticia ya se conoc¡a: la JNE hab¡a ratificado el balotaje. La indignaci¢n gan¢ las calles lime_as.
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica latina
