Amnistía Internacional reconoce la gravedad de los delitos violentos y el sufrimiento extremo que éstos causan a las víctimas y a sus familiares. Sin embargo, la organización considera que la pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante, y que no ha demostrado tener ningún efecto disuasorio sobre el delito.
Además, ningún sistema de justicia penal está libre de verse afectado por la discriminación y la posibilidad de cometer errores judiciales, lo que podría traducirse en enviar a la muerte a personas inocentes o no aptas para ser juzgadas.
La organización criticó recientemente la decisión del Congreso de Guatemala de derogar la ley que otorgaba al presidente la facultad de conceder indultos, dejando un vacío legal respecto a quién tendrá a partir de ahora dicha facultad. Según la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en la que Guatemala es Estado parte: «Toda persona condenada a muerte tiene derecho a solicitar la amnistía, el indulto o la conmutaci¢n de la pena».
