Este fin de semana largo -el lunes fue feriado- miles de caraqueños prefirieron olvidarse de que apenas faltaban cinco días para las elecciones y optaron por pasar un rato de esparcimiento, aunque fuese en el Litoral Central, aún deteriorado por el deslave de diciembre. Tanto en el estado Vargas como en otros zonas playeras, lo único que hizo recordar la proximidad de las votaciones fue la gran cantidad de propaganda, que no ha perdonado ni un solo poste.
Con candidatos con las arcas vacías tras la suspensión de los comicios el 28 de mayo pasado, y con un pueblo apático ante una campaña sin fondo ni color.
Una campaña tan pobre como la mayoría de la población, sin más propuestas que la descalificación del adversario. Nadie duda que el 30 de julio, el presidente Hugo Chávez será reelegido por seis años más, por una amplia diferencia de votos sobre su más cercano rival, Francisco Arias Cárdenas.
Al Movimiento V República, sin embargo, no le irá muy bien en las gobernaciones, donde varios l¡deres locales, militantes de los viejos partidos tradicionales -que no apoyan tampoco a Arias-, se impondr n a los candidatos chavistas.
Si bien en 18 meses Ch vez ha logrado una serie de cambios pol¡ticos estructurales, entre ellos, la aprobaci¢n de una la constituci¢n «bolivariana» y el recambio de todas las instituciones, aon le resta tomar el control definitivo de las mismas. Y para ello es imprescindible lograr una mayor¡a amplia en la pr¢xima unicameral Asamblea Nacional, que tambi’n se elegir el domingo 30.
Por eso, el oficialismo, alentado por la excelente experiencia de la elecci¢n de constituyentes, anunci¢ la distribuci¢n de los 16 millones de megallaves o «kinos», que se imprimieron para que el elector las utilice como chuleta el d¡a de las elecciones, y se garantice as¡ una asamblea complaciente para con los planes del oficialismo.
Saol Cabrera, director de la firma encuestadora Consultores 21, admiti¢ que el escenario electoral no ha variado con respecto al reflejado por los estudios para el 28 de mayo, cuando fueron suspendidas las elecciones, lo que implica una clara ventaja para el Presidente.
Para Cabrera, la participaci¢n en los comicios ser del 56 por ciento, pero admiti¢ que la gente generalmente miente sobre este par metro, por lo que el abstencionismo puede ser mayor y superar el 50 por ciento de los 11,7 millones de electores. El Presidente tendr¡a 54% en la intenci¢n de voto, contra 26% a favor del candidato de oposici¢n. Las oltimas encuestas no dan la intenci¢n de voto por el tercero en discordia, Claudio Ferm¡n, estancado en un 6%.
El gobierno necesita tener 60 por ciento de los asamble¡stas para dictar una Ley Habilitante a favor del Presidente, que segon la nueva constituci¢n no se limita a temas fiscales, sino que concede al mandatario poderes discrecionales. Los analistas coinciden que s¢lo el nuevo Legislativo podr poner freno a las tendencias concentradoras de poder y el autocraticismo, que parecen dominar en los planes oficialistas.
Ch vez ha anunciado que cuando deje de ser candidato, el domingo pr¢ximo, vendr la paz y se ocupar de gobernar y de atender los agudos apremios sociales y econ¢micos. Ha anunciado la apertura de las compuertas del di logo y la negociaci¢n, pero la oposici¢n es consciente de que todo eso depender de los porcentajes logrados en las elecciones.
«Ch vez no sabe sino hacer eso que est haciendo todos los d¡as y de lo que se ufana: echar plomo parejo, Si no tiene un freno fuerte en la Asamblea Nacional, en las gobernaciones, en las alcald¡as y en los otros poderes poblicos, esto continuar , parejo con el deterioro del pa¡s», afirm¢ el ex ministro de Informaci¢n Pastor Heydra. Para algunos, la apat¡a, la indiferencia ante el proceso electoral, si bien expresa la p’rdida de entusiasmo por Ch vez, muestra tambi’n la falta de alternativas. Y la historia muestra que no hay un l¡der carism tico que sobreviva al tedio. Los votantes por Ch vez tienen al menos la posibilidad de darle una oltima oportunidad en quien pusieron tantas esperanzas.
El comentario del analista Fausto Mas¢ es suficientemente gr fico: esta revoluci¢n es la m s desganada de la historia universal: adem s de pac¡fica y democr tica, es desabrida.
Paso y gano
Mientras se realiza el cambio total en las instituciones, las cabezas civiles de la etapa de transici¢n -que ya cumpli¢ siete meses, desde la aprobaci¢n de la nueva carta magna- est n acabando unas con otras: la confrontaci¢n que antes era con el adversario pol¡tico, hoy se da en el seno del oficialismo. Lo m s extra_o de todo esto es que mientras todos se pelean entre ellos, aparece el presidente Hugo Ch vez al lado de cada uno, reconociendo su labor o condecor ndolo. El onico ganador en esta guerra de esti’rcol pareciera ser ‘l: «paso y gano», fue su onico comentario.
Las cabezas de los poderes de este poder transitorio se van desintegrando, sin que aparentemente Ch vez haya hecho nada para impedirlo.
El lunes, con motivo de los actos del natalicio de Sim¢n Bol¡var, Ch vez prometi¢ frente al sarc¢fago que guarda sus restos que «no dar’ descanso a mi alma ni reposo a mi brazo» hasta que acabe con la oligarqu¡a que destruy¢ los sue_os del Libertador, aunque «la vida se me vaya en el esfuerzo».
«Tenemos un presidente en campa_a electoral permanente quien cual, Don Quijote se pasa luchando contra los molinos de viento de una oligarqu¡a que fue borrada a mediados del siglo pasado con la Guerra Federal, mientras el segundo timonel de la nueva nave bolivariana, Luis Miquilena, vive llamando homosexual a todo aquel que desde su mismo gobierno disienta en su contra», se_al¢ Heydra.
El analista pol¡tico Fausto Mas¢ record¢ que «oligarcas, maricones, palangristas y corruptos» son los latiguillos de moda en el diccionario de la revoluci¢n chavista. La mano izquierda de esta Quinta Rep-blica no coordina con al derecha y el uso de ambas de manera arm¢nica es poco menos que imposible.
Primero el octogenario Miquilena, presidente del Congresillo (parlamento transitorio) se lanz¢ contra el Fiscal General Javier Elechiguerra (ambos fueron escogidos por Ch vez), quien lo hab¡a acusado de irregularidades en la contrataci¢n de trabajos oficiales para su empresa gr fica Micabo y por su indebida relaci¢n cremat¡stica con Multinacional de Seguros, de Tob¡as Carrero, uno de los financistas de la campa_a el mandatario.
El Tribunal Supremo de Justicia exculpa a Miquilena y calla en la mayor estafa contra la naci¢n cometida en este gobierno por el banco Cavendes, propiedad del ex constituyente chavista Luis Ballenilla.
La Defensora del Pueblo, Dilia Parra, arremete contra el ministro del Interior, coronel (retirado) Luis Alfonso D vila por la reforma del C¢digo procesal penal y la imposibilidad de los cuerpos de seguridad de detener la delincuencia.
El Contralor General Clodosvaldo Russi n insiste en investigar las cuentas del Consejo Nacional Electoral, y prepara un documento confidencial al Congresillo, que lo desestima.
Miquilena arremete contra el Inspector General de Tribunales, Ren’ Molina porque cuestion¢ el procedimiento judicial contra el semanario La Raz¢n, estimulado por Tob¡as Carrero, el due_o de Multinacional de Seguros, y pide su destituci¢n.
El ministro de Defensa, general Ismael Hurtado, arremete contra la Iglesia y define que la Fuerza Armada est inmersa en el proceso revolucionario que vive Venezuela.
En el Congresillo, esta semana, puede pasar de todo, ya que la supraconstitucionalidad que le otorg¢ el Tribunal Supremo en este verdadero estado de excepci¢n que es la transitoriedad -hasta el 7 de agosto cuando se instale la nueva Asamblea Nacional- le va a permitir a la copula chavista hacerse de una cuerpo de leyes que le permitan seguir manejando la Naci¢n desde el palacio de Miraflores, previendo la eventualidad de que no logren la mayor¡a absoluta en el nuevo legislativo.
El Congresillo amenaza en esta semana a destituir al Inspector de Tribunales, y quiz se atreva a tomar igual medida con el Fiscal, el Contralor y la Defensora del Pueblo. Asimismo apurar el acelerador para aprobar una serie de leyes que le interesan al gobierno en materia de centralizaci¢n, adem s de destituir a varios alcaldes, sin darles siquiera el m¡nimo derecho a la defensa.
Por Aram Ruben Aharonian
Corresponsal Informativos.Net en Venezuela
