Con la presentación del «Manifiesto del MST al pueblo brasileño» concluyó en Brasilia el IV Congreso de esta organización, que del 7 al 11 de agosto congregó a más de 11 mil delegados del país, constituyéndose en el mayor congreso de los trabajadores del campo del Brasil. El Manifiesto dice así:
Estuvimos acampados en Brasilia, con más de 11 mil delegados llegados de 23 estados del país, hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos, del medio rural, compartiendo sacrificios, alegrías y esperanzas. Estuvimos reunidos en el Cuarto Congreso Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).
Nuestro país vive una grave crisis. Más esta crisis no afecta a todos. Los más ricos continúan ganando mucho dinero, explotando. Las grandes empresas multinacionales continúan enviando billones de dólares al exterior. Los bancos nunca ganaron tanto dinero como ahora. Pero, para quien vive de su sudor, son cada vez más precarias las condiciones de vida. No hay trabajo; quien tiene empleo gana muy poco; los j¢venes no tienen escuela de calidad; y la universidad dej¢ de ser poblica y gratuita. Mucha gente se ve forzada a salir del interior para ir a las periferias de las grandes ciudades. All¡ encuentran miseria y violencia.
¨D¢nde est la causa de eso?
Es verdad que nuestra sociedad siempre fue injusta. Como en toda sociedad capitalista, el pobre fue siempre explotado y humillado. Mientras la clase rica, cada vez m s gananciosa, reprim¡a al pueblo y se somet¡a a los intereses del capital internacional.
Sin embargo, desde 1994, con la pol¡tica neoliberal del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, los problemas se agravaron todav¡a m s. Esta pol¡tica econ¢mica representa tan s¢lo los intereses de los bancos y de las empresas multinacionales. A ‘stas, el gobierno garantiza altas tasas de inter’s, mercado y ayuda financiera. Basta decir que, en el a_o pasado, el gobierno gast¢ 64 por ciento del presupuesto de la uni¢n en pagos de intereses de las deudas interna y externa. Y el gobierno de las elites brasile_as, a pesar de todos los problemas sociales, tiene el coraje de, todos los a_os, enviar 50 mil millones de d¢lares hacia los pa¡ses ricos. Por eso falta dinero para la educaci¢n, salud, transporte colectivo, casa popular, y generaci¢n de empleos.
En la agricultura, la situaci¢n es todav¡a m s grande. El gobierno de FHC quiere «modernizar» el medio rural otorgando est¡mulos solamente a las grandes haciendas exportadoras; entregando el control del mercado agr¡cola a las empresas multinacionales; y permitiendo a las agroindustrias controlar el abastecimiento de alimentos.
Acab¢ con sus centros de investigaci¢n y desarrollo tecnol¢gico. As¡, las conquistas de la ciencia, que pertenecen a la humanidad, hoy son monopolizadas por las multinacionales que detentan sus propios centros de investigaci¢n. Ahora, este mismo gobierno, est poniendo toda la investigaci¢n de la biotecnolog¡a bajo control de las multinacionales, que van a hacer cambios gen’ticos en las plantas y alimentos, sin ningon control, buscando onicamente aumentar sus ganancias. Poniendo, as¡, en riesgo el medio ambiente, la salud de los agricultores y de los consumidores.
Lo m s grave, para favorecer la explotaci¢n y especulaci¢n sobre los peque_os agricultores y consumidores, el gobierno acab¢ con las reservas reguladoras de alimentos. Sestos tambi’n son monopolizados por las agroindustrias multinacionales. La poblaci¢n es reh’n de la ganancias de esos grupos.
En la pol¡tica, proliferan, todos los d¡as, noticias de corrupci¢n y latrocinios con el dinero y patrimonio del pueblo. Hay un sector, cada vez mayor, de las clases dominantes que se est enriqueciendo apenas con el desv¡o del dinero poblico, con el narcotr fico, con el contrabando. Esos sectores son tan poderosos e influyentes, que involucran a magistrados, jueces, comandantes de la Polic¡a Militar, diputados, senadores, due_os de medios de comunicaci¢n, banqueros, militares… y lleg¢ hasta el ex-secretario de Planalto (la casa presidencial). Este, considerado el brazo derecho del gobierno, est sindicado de pertenecer al grupo que promovi¢ el robo de 169 millones de reales, destinados a la construcci¢n del edificio del Tribunal de Justicia del Trabajo de S»o Paulo.
+Nuestro pa¡s tiene sentido?
Nosotros respondemos que s¡. Pero ser necesario que el pueblo brasile_o se levante, se organice y salga a las calles, para luchar por sus derechos hist¢ricos. Es posible, s¡, construir otro proyecto para Brasil. Un Proyecto Popular, orientado a las necesidades del pueblo. Vamos a necesitar de cambios radicales. Es preciso impedir que los bancos, las multinacionales y los ladrones del pueblo continoen enriqueci’ndose. Es preciso suspender el pago de la deuda externa.
Es preciso controlar el sistema financiero y la tasa de intereses. Es preciso determinar que los bancos usen el dinero para financiar la producci¢n, y no la especulaci¢n. Es preciso renegociar la deuda interna y priorizar el presupuesto poblico en educaci¢n, salud y agricultura. Retomar las riendas de la pol¡tica econ¢mica, que sea administrada por brasile_os en favor de nuestro pueblo, rompiendo el acuerdo con el FMI. Es preciso implementar una reforma agraria, asociada con un nuevo modelo agr¡cola, que garantice renta a los agricultores y futuro para quien vive en el medio rural.
Con los recursos que dejar n de ser enviados al exterior y a los bancos, se deber formar un fondo nacional de inversiones sociales, para la generaci¢n de empleos y el aumento del poder adquisitivo de la poblaci¢n.
En fin, no hay ninguna raz¢n econ¢mica o social que impida a nuestro pueblo tener acceso a tierra, trabajo, vivienda digna, escuela poblica de calidad, y alimentaci¢n para todos los brasile_os. Pero es preciso tener coraje para cambiar el gobierno, cambiar la pol¡tica econ¢mica y enfrentar a la ganancia de los poderosos.
Los pr¢ximos meses y a_os ser n decisivos para el futuro de nuestro pa¡s. O recuperamos nuestra soberan¡a o seremos condenados a ser una nueva colonia del gobierno de los Estados Unidos, que est con el ojo puesto hasta en nuestra Amazonia.
Por eso, como un movimiento social de los trabajadores rurales sin tierra, nos comprometemos, y convocamos a todas las organizaciones del pueblo brasile_o, a organizarse y luchar por esos cambios.
Precisamos exigir la instalaci¢n de una Comisi¢n Parlamentaria de Investigaci¢n para aclarar los casos de corrupci¢n, que involucran a altas autoridades del gobierno. Proponemos que todos se impliquen en el plebiscito popular contra el pago de la deuda externa, a realizarse en la semana de la Patria, del 2 al 7 de septiembre. Precisamos derrotar a ese gobierno y a los ricos en las pr¢ximas elecciones, y elegir candidatos progresistas que est’n realmente comprometidos con el Proyecto Popular.
Precisamos discutir, en todo lado, en la casa, en el trabajo, en las escuelas, en los sindicatos y parroquias, un Proyecto Popular para Brasil.
Y seguir luchando siempre.
Todas las conquistas sociales fueron resultantes de grandes luchas populares. Esperamos, junto con todo el pueblo brasile_o, construir un Proyecto Popular que conquiste la soberan¡a de nuestro pa¡s, la dignidad y el bienestar de toda la poblaci¢n.
Delegados del cuarto Congreso Nacional del Movimiento Sin Tierra.
