Augusto Pinochet, flanqueado por sus incondicionales, reapareció en público en un acto que coincidió con su nombramiento, hace 27 años, como comandante del ejército de Chile. La excusa fue hacer un homenaje a los policías y militares que murieron durante su período dictatorial.
En realidad, el acto parece formar parte de la estrategia de la defensa de Pinochet, para neutralizar los datos que revelan los alcances de la represión durante su gobierno. En las últimas horas se presentaron nuevas querellas contra el ex dictador, con lo cual ya suman 186.
Pero entre los generales retirados, parlamentarios derechistas, y ex colaboradores se notaron ausencias significativas. No asistieron ni el actual jefe del ejército, general Izurieta, ni el de Carabineros, Manuel Ugarte. Tampoco estuvo Joaquín Lavín, ex-candidato conservador a la Presidencia, quien sigue tomando distancia de las posiciones pinochetistas.
El abogado Fernando Barros, a modo de portavoz, anunció que la defensa decidi¢ solicitar al juez Guzm n Tapia la realizaci¢n de ex menes m’dicos a Pinochet. Con esta maniobra, esperan trabar el primer interrogatorio al exdictador, fijado para el 9 de octubre por el magistrado que debe investigar los cargos contra Pinochet.
Segon las leyes chilenas, la mala salud f¡sica no es un impedimento para el juicio. S¡ lo ser¡a un estado de demencia o de locura, pero su c¡rculo familiar no admite un chequeo siqui trico. Salvo alguna dificultad para desplazarse, el exdictador se mostr¢ bastante firme, sonriente y complacido con sus admiradores.
El acto fue una evocaci¢n «a medias», porque no se recordaron las circunstancias en las que Pinochet fue nombrado hace 27 a_os comandante del Ej’rcito. Quiz s vale la pena recordarlas:
En aquel entonces, amplios sectores de la derecha pol¡tica estaban en una actitud de abierto enfrentamiento contra el gobierno constitucional. Actos de violencia y sabotajes pretend¡an paralizar al pa¡s y derrocar al gobierno de la Unidad Popular.
Pero el Ej’rcito chileno -tradicionalmente legalista- manten¡a su defensa de la Constituci¢n. Entonces, su comandante en jefe, el General Carlos Prats, se convirti¢ en blanco de todos los ataques. Este militar constitucionalista, consider¢ que su alejamiento aliviar¡a la presi¢n y dejar¡a las manos libres a Salvador Allende .
As¡ lo comunic¢ al Presidente, aconsejando que en su lugar, fuera designado un hombre de confianza: el general Augusto Pinochet. El 23 de agosto de 1973, asume el nuevo comandante prometiendo lealtad al gobierno y a la Constituci¢n. M s aon, escribi¢ al general Prats diciendo que aunque asum¡a la comandancia, «‘l quedaba a sus ¢rdenes, en lo militar y en lo personal». Diecinueve d¡as m s tarde traicionaba su juramento y encabezaba el sangriento golpe que dio paso a los a_os de su dictadura.
Su mayor habilidad fue su capacidad para enga_ar. A tal punto hab¡a expresado su lealtad y su posici¢n legalista, que Hortensia Bussi, la mujer de Allende, al iniciarse los bombardeos de los sublevados tuvo frases de recuerdo hacia el comandante:
Varias veces se le escuch¢ decir: «Pobre Augusto, d¢nde estar …» Augusto Pinochet estaba dirigiendo operaciones represivas que inclu¡an su voluntad de asesinar al Presidente constitucional chileno.
Ayer, en este acto de evocaci¢n de los militares muertos durante la dictadura, no hubo lugar para recordar al general Carlos Prats. +l y su esposa, murieron destrozados en su exilio en Buenos Aires, al explotar una bomba colocada por la polic¡a pol¡tica de Pinochet. (Cl/QR/Mt/Pp-Pl-Ht/ap)
Carlos Iaquinandi Castro
LA DESAFACHATEZ DE PINOCHET: CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO DE SU NOMBRAMIENTO HACE 27 AÑOS REAPARECE EN P+BLICO EN UN ACTO
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