El abogado chiapaneco, Pablo Salazar Mendiguchía, que en 1994 fue Secretario de Gobierno y más tarde Senador de la República por el gobernante Partido Revolucionario Institucional, resultó ser el nuevo gobernador del estado de Chiapas, tras los comicios del pasado 20 de agosto, pero en esta vez con una coalición opositora.
Pablo Salazar fue miembro fundador de la Comisión de Concordia y Pacificación, COCOPA, en cuya instancia participó activamente en la elaboración de la ley para el Dialogo, la Consolidación y la Paz Digna en Chiapas, entre el gobierno y el EZLN, y en la redacción de la llamada iniciativa sobre el Derecho y Cultura Indígena, desconocida más tarde por el gobierno federal.
En febrero de 1999, en su ciudad natal de Soyaló, Chiapas, Salazar Mendiguchía anunció su deseo de ser gobernador del estado de los extremos: Chiapas está al extremo sur de México. Tiene los mayores índices de pobreza extrema y ha sido calificado como de extrema violencia política y social.
El 8 de mayo del mismo a_o, renunci¢ al PRI y se declar¢ senador independiente con el fin de participar en el proceso de la construcci¢n de una alianza social, basada en la unidad de partidos pol¡ticos y organizaciones sociales y ciudadanas: «La alianza por Chiapas» que aglutina a ocho fuerzas pol¡ticas entre las que se encuentran el Partido de la Revoluci¢n Democr tica, PRD y el Partido de Acci¢n Nacional.
A lo largo de su campa_a, como candidato a gobernador, plante¢ ante la opini¢n poblica y ante el conjunto de sus seguidores que desea encabezar un proyecto de gobierno que permita recuperar la soberan¡a, gobernabilidad y la dignidad para Chiapas. Terminando as¡ con los gobernadores interinos, pues en el transcurso de 175 a_os del estado ha tenido 166 gobernadores.
Su gobierno, ha dicho, ser de seis a_os, con una amplia visi¢n de futuro, incluyente, honrado, promotor del desarrollo, comprometido con la reconciliaci¢n y la paz, capaz de devolver a la pol¡tica su naturaleza de servicio.
Entre los principales objetivos planteados destacan: modificar la deficiente impartici¢n de justicia y crear un nuevo estado de derecho, reactivar la econom¡a en materia agropecuaria mediante la industrializaci¢n del campo y reducir la densidad militar para favorecer la soluci¢n al conflicto.
El triunfo de Pablo Salazar como candidato de la oposici¢n en Chiapas, donde desde hace seis a_os permanece el movimiento insurgente de profundos y leg¡timos reclamos sociales, culturales y pol¡ticos, no resueltos, ha creado amplias y variadas expectativas relacionadas con el futuro del conflicto.
Sin embargo, en el estado de caciques priistas y paramilitares, del incumplimiento de los acuerdos firmados, de las matanzas de Acteal y El Bosque, de la impunidad y la intolerancia pol¡tica y religiosa, de los retenes militares, de la guerra de exterminio en contra de los pueblos ind¡genas y sus culturas, la incertidumbre comienza con el triunfo de Pablo Salazar.
Sus seguidores conf¡an en la posibilidad de lograr la estabilidad pol¡tica y el establecimiento de condiciones reales para alcanzar la soluci¢n al conflicto. La elecci¢n como una v¡a de cambios pac¡ficos, legales y constitucionales es una alternativa que comienza a jugar su rol, no obstante, el desaf¡o de lo que hay que enfrentar es enorme.
Mientras tanto, los principales protagonistas del conflicto en Chiapas, los ind¡genas bases de apoyo del EZLN, distribuidos en 1111 comunidades en resistencia, a lo largo y ancho del estado, no votaron. Esto no entorpeci¢ en modo alguno la voluntad ciudadana de ejercer el derecho al voto.
El movimiento rebelde que se levant¢ en armas y que hoy resiste por trabajo, salud, educaci¢n, tierra, democracia, justicia, libertad, independencia, y paz espera agazapado en el silencio a que alguna expresi¢n de la democracia en la que ellos creen se haga realidad. La democracia que sea capaz de conciliar las formas modernas y las tradiciones ind¡genas y populares, que funden nuevas leyes y formas de participaci¢n ciudadana que garanticen que los que manden, manden obedeciendo y que la estructura y funci¢n del Poder se trasforme dignificando las relaciones humanas. (Mx/QR/Ppo/Pp/mc)
