La concentración, estimada en 4000 personas, congregó a choferes de camiones, de ómnibus, de taxis, a trabajadores de la docencia privada, a empleados de la justicia, de la actividad estatal y a militantes de todo el arco político de la izquierda argentina.
El eje principal del discurso de Moyano se asentó sobre las denuncias que, desde hace 19 días, involucraron a funcionarios de la administración presidida por Fernando de la Rúa que habrían sobornado a senadores para que ûen abril pasado- dieran vía libre a la reforma laboral.
El sindicalista, de origen peronista, expresó su desazón por los senadores del justicialismo ya que al haber aprobado la reforma laboral ônos habían traicionado a los trabajadoresö.
En otro tramo de su alocución, tildó a la Cámara alta como ôuna verg³enza nacional y mundialö, aludiendo al escándalo, que pesa sobre sus miembros, de los presuntos cohechos.
Moyano, sostuvo que el titular de la cartera de Trabajo, Alberto Flamarique, ôse tendr¡a que haber ido porque no tiene autoridad para seguir en el cargo». Cabe recordar que el funcionario gubernamental en una cena -all por el mes de febrero- que mantuvo con un grupo de sindicalistas, entre ellos el secretario general de la CGT disidente, que si algunos senadores no convalidaban la reforma tan cuestionada, «para ellos, tengo la Banelco (tarjeta de cr’dito)». La grave denuncia, reiterada una y otra vez por los gremialistas, fue constantemente desmentida por el Ministro.
Cerrando su discurso, el pope del sindicalismo disidente lanz¢ una advertencia al Ejecutivo «Si tenemos que parar, vamos a parar; si tenemos que llenar las plazas, vamos a llenar las plazas».
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
