«Resucitaré al tercer día», decía un cartel ubicado al pie del monumento a Antonio José de Sucre, ubicado en el centro de Quito. Esta fue una de las acciones cumplidas el sábado contra la la desaparición del sucre como moneda nacional y la imposición del dólar estadounidense.
Nostálgicos ancianos compararon la eliminación del sucre con la separación de un ser querido. Varias organizaciones sociales participaron en una marcha contra la imposición del dólar y las privatizaciones. La acción se dio el día en que terminó el plazo para el uso del sucre.
A pesar que la dolarización fue anunciada en enero por el expresidente Jamil Mahuad y puesta en marcha por el Presidente, Gustavo Noboa, en abril último, un elevado número de ecuatorianos aún rechaza el dólar.
«El kilo de plátano, cuesta 10 mil sucres», dice Rosa, en un mercado de Quito. Ella asegura que no entiende cómo funciona el dólar porque viene en inglés y que ante la ausencia del sucre, le toca confiar en el comprador y aceptar lo que ‘l le paga.
Los grandes supermercados exhiben los precios en d¢lares, pero en los mercados abiertos, tiendas, almacenes, y ventas callejeras, los comerciantes anuncian sus productos en sucres, aunque cobran en d¢lares.
El domingo en las provincias las transacciones siguieron haci’ndose con las 2 monedas: el sucre y el d¢lar estadounidense. Los ind¡genas y campesinos son quienes m s dificultades tienen para usar la moneda extranjera.
El sucre fue la moneda ecuatoriana desde enero de 1885. Su nombre lo debe al mariscal Antonio Jos’ de Sucre, quien particip¢ en la independencia de Ecuador. (Ec/QR/Pno/Pe/ap)
Amanda Pinto
