Guerrero, se le llamaba «El Ferrocarril», por las pequeñas celdas que se alineaban como vagones de un tren. Ahí fue encarcelada, con los ojos vendados, Alejandra Cárdenas, durante varios días. Fue acusada de pertenecer al Partido de los Pobres y de participar en el secuestro del entonces Senador, Rubén Figueroa Figueroa.
En otra celda se encontraba Antonio Hernández, acusado de lo mismo. Ambos coinciden en haber identificado al menos a 40 personas detenidas en distintos tiempos, no solo presos políticos.
De los detenidos en «El Ferrocarril» algunos militaban en organizaciones armadas, pero muchos no hacían ningún trabajo político, mucho menos militar; y sin embargo, también desaparecieron.
Con el tiempo lograron identificar la ubicación de la cárcel: era un antiguo taller de obras publicas del Estado. La comandaba el entonces teniente coronel Arturo Acosta Chaparro.
Apenas se supo que el militar Acosta Chaparro había sido detenido, Alejandra Cárdenas fue una de las primeras en denunciar demandar y exigir justicia. Acosta Chaparro ir¢nicamente fue detenido en el Campo Militar nomero 1, lugar que fue pesadilla para muchas de sus v¡ctimas. Tras la denuncia de Alejandra, muchos otros han seguido hablando. (Mx/QR/Ci-Mt/Dh-Vi/al-ap)
Pedro Ortega
