Algún día, ojalá no muy lejano, se sabrá cómo fue la salida de Montesinos de su país. Quizás también sabremos cómo y porqué fue recibido por el gobierno panameño.
Mientras tanto, sólo hay lugar para las conjeturas y una cierta lógica aplicada. Ese razonamiento lógico permite suponer que no hubo «fuga» ni «magia».
Una trama de oscuros acuerdos y secretas complicidades, hizo posible esta primera escala del jefe de los servicios de inteligencia peruanos hacia la impunidad.
+ Y qué dicen los panameños ante la llegada de tan indeseado visitante ?
Algunas pistas podemos encontrarlas en el diario «El Siglo», de Panamá:
«La presencia en nuestro país del tenebroso Vladimiro Montesinos abre todo un mar de especulaciones y cuestionamientos sobre la obligación moral que tiene Panamá de recibir «por razones humanitarias» a esta clase de escoria.
Montesinos, al igual que sus similares de Haití, Guatemala y la mayoría de los jefes de inteligencia del hemisferio, tiene sus manos te_idas con la sangre de los m rtires de la democracia.
Durante a_os ‘l le hizo el trabajo sucio a los militares peruanos y a su presidente dictador, Alberto Fujimori.
El hecho, que es motivo de alegr¡a para los peruanos, es causa de verg_enza en Panam , que como bien sentenci¢ Guillermo Endara, se ha convertido en un basurero de asesinos y delincuentes.
Lo m s seguro es que Montesinos nunca sea enjuiciado en su pa¡s. Lo que si es seguro, es que podr disfrutar de los millones robados al pueblo peruano, asilado en suelo paname_o, donde no hay odios y todo se olvida.
El gobierno nacional parece no tener otra alternativa m s que darle asilo a Montesinos, debido a las presiones de los estadounidenses que protegen a su ex colaborador y ex empleado de la Central de Inteligencia Americana. Todos sabemos que en Pero mandan los militares y que Montesinos y Fujimori cayeron en desgracia con sus amos.
«Con el pretexto de ayudar a consolidar la democracia en el Pero se ha solicitado que Panam se sacrifique y acoja a (…) esta bestia que ofende al g’nero y que entra a formar parte de la galer¡a de monstruos que tenemos aqu¡», sentencia «El Siglo», de Panam . (Pa-Pe/QR/Au-Cos/Pp/ap)
Carlos Iaquinandi Castro
