Gracias por esta oportunidad de hablar. Me gustaría también agradecer al Presidente de la Comisión y principal miembro el haber convocado esta sesión tan importante.
Nuestras relaciones con el pueblo de Colombia están a punto de cambiar drásticamente y espero que seamos conscientes de ello ahora que nos dirigimos hacia una masiva proyección de fuerza estadounidense en ese país.
Aprecio enormemente esta oportunidad de dejar mis reflexiones en las actas porque más que nada, me preocupan los aspectos más fundamentales de los derechos humanos y cómo el Plan Colombia afectará al actual clima de derechos humanos en este país y la idea que los colombianos afectados tendrán sobre los Estados Unidos tras la implementación del Plan Colombia.
Como ciudadanos del país más poderoso del mundo, estamos en el deber de asegurar que este poder sea usado responsablemente y que no estemos confusos cuando hagamos uso de él. Bobby Kennedy dijo una vez que solíamos ser una fuerza para hacer el bien en el mundo. Me gustar¡a esperar que los pueblos del mundo siguieran vi’ndonos como hacedores de bien. Sin embargo, me temo que esto se aleja bastante de las impresiones de los colombianos que me han llegado.
Aproximadamente el 80% de la ayuda prevista en el Plan Colombia lo es para armamento militar.
Ser¡a m s correcto hablar de este plan como de un paquete de ayuda militar, y esta reuni¢n ha de contemplar el componente militar si deseamos asir realmente el alcance total del papel de los Estados Unidos en la implementaci¢n del Plan Colombia.
De hecho, el Congreso vot¢ a favor de financiar un contra ataque contra un ej’rcito de 20.000 guerrilleros en la selva amaz¢nica. Esto lo hicimos solos, sin el apoyo de nuestros aliados europeos. La Uni¢n Europea no respalda una implicaci¢n nuestra de esta naturaleza en Colombia. Y porque hemos votado a favor de conceder aproximadamente mil millones de d¢lares al ej’rcito colombiano, no hay muchos otros donantes qye quieran verse asociados con este tipo de ayuda.
De este modo, si bien el Plan Colombia fue inicialmente concebido por el Presidente Pastrana como un paquete de ayuda multinacional, el Plan se ha convertido ahora en una operaci¢n militar de los Estados Unidos.
Hace unas dos semanas, los presidentes de los doce pa¡ses latino americanos se reunieron por vez primera en una cumbre hist¢rica en Brasilia. Si bien no era el tema pretendido de la reuni¢n, los l¡deres resolvieron oponerse al paquete de ayuda estadounidense. El presidente de Brasil, Fernando Cardoso, habl¢ en contra del Plan; el de Venezuela, Hugo Chavez, tambi’n. En Ecuador creen que decenas de miles de refugiados van a cruzar la frontera a causa de la violencia que este plan generar . Esto es lo que los vecinos de Colombia piensan del plan.
Treinta y siete ONG’s colombianas, inclu¡das el Centro de Investigaci¢n y Educaci¢n Popular (CINEP) y la Consultor¡a para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, han formado una carta expresando que rechazar¡an cualquier ayuda que les sea ofrecida como parte del Plan Colombia. No desean en absoluto que se les asocie con este programa, bajo ningon concepto, por mucho dinero que se les ofrezca.
Amnist¡a Internacional, Human Rights Watch y la Washington Office on Latin America, denunciaron la decisi¢n del Presidente Clinton de renunciar a las claosulas de derechos humanos que el Congreso hab¡a puesto como condici¢n a la condesi¢n de la ayuda. Los grupos de derechos humanos esperaban que poniendo estas condiciones a la ayuda Colombia se ver¡a obligada a optar entre la moderna maquinaria armament¡stica y la guerra sucia de asesinatos en la que est envuelta en la actualidad. Me ha decepcionado enormemente el hecho de que la administraci¢n Clinton haya sacado una vez m s a los derechos humanos de la mesa de negociaciones. Ahora no existe incentivo alguno para que Colombia reforme su ej’rcito y abandone su estrategia paramilitar.
Se_alar’ tambi’n, para que as¡ conste, que el «push into southern Colombia» (golpe en el sur de Colombia), que ha sido descrito hoy, viola las Convenciones de Ginebra, las cuales proh¡ben el desplazamiento forzoso de la poblaci¢n civil como t ctica de guerra.
En todo el mundo, tan s¢lo el Congo cuenta con m s poblaci¢n desplazada que Colombia. En un foro recientemente auspiciado por mi oficina, me enter’ con bastante trsiteza de que la gran mayor¡a de los desplazados son afro-latinos.
Dos terceras partes son menores de edad. S¢lo uno de cada ocho tienen acceso a la educaci¢n. Solamente uno de cada tres tiene acceso a la atenci¢n sanitaria.
Estos pobres ni_os sufren el abandono del Estado colombiano y la indiferencia de los congresistas de Washington.
Mi tercer y oltimo punto es que este Plan, no s¢lo es inmoral, sino que no es nada pr ctico. Fumigar productos qu¡micos sobre los campesinos del tercer mundo no es una manera eficaz de disuadir a la gente en los Estados Unidos de que no consuman coca¡na.
Ni siquiera nosotros somos inmunes al se_uelo del dinero f cil y r pido de la coca¡na, como se ha dejado claro de manera vergonzosa recientemente.
¨C¢mo puede el Coronel James Hiett, practicando el contrabando de coca¡na y el lavado de dinero con su esposa mientras estaba encargado de supervisar las operaciones antidrogas del Comando Sur de los Estados Unidos en Bogot …. c¢mo pudo este narco zafarse con cinco meses de c rcel cuando hoy hay m s afro americanos en la c rcel que en el instituto?.
As¡ que ahora los Estados Unidos est n a punto de implementar un plan para fumigar productos qu¡micos sobre el campesinado de subsistencia de los pa¡ses del tercer mundo y ametrallarles desde helic¢pteros mientras el Gobierno colombiano permite a los grupos paramilitares que los masacren.
Hay una cosa segura en este plan: no es para el control del consumo de drogas y no ayudar a mis amigos que est n enganchados.
Preferir¡a tener un informe ver¡dico de la CIA sobre c¢mo el crack lleg¢ a inundar cada comunidad de color en Am’rica y c¢mo afecta a cada familia negra.
Decir la verdad sobre las relaciones entre las agencias federales, los bancos multinacionales norteamericanos y las ‘lites de este pa¡s y del extranjero servir m s para erradicar el azote de las drogas en Am’rica que el propuesto Plan Colombia.
Traducci¢n: Equipo Nizkor
