El 5 de octubre, los presos políticos de La Tablada cumplieron un mes de huelga de hambre en los establecimientos penitenciarios de Villa Devoto y Ezeiza. Hasta la fecha las autoridades nacionales no han demostrado ningún tipo de voluntad política para resolver el tema.
Diferentes han sido las voces que vienen demandando que el Estado Argentino cumpla con las recomendaciones efectuadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto a la falta de segunda instancia judicial para los presos políticos juzgados por el copamiento del Cuartel de la Tablada (ocurrido en enero del año 1989).
En virtud de la crítica situación en que se encuentran los detenidos, dada la medida de fuerza que viene llevando adelante, diferentes organismos de derechos humanos, familiares e intelectuales habían solicitado una reunión con el Jefe de Estado, Fernando de la Rúa, el día miércoles 4.
La intensión era entregarle una carta donde le expresaban la preocupación por la delicada salud de los detenidos, cuanto, asimismo, por el incumplimiento del Estado en dar curso a la Resoluci¢n de la Comisi¢n Interamericana de Derechos Humanos.
Fernando de la Roa decidi¢ no recibir la grupo conformado mayormente por intelectuales, tampoco ‘stos fueron recibidos por otro funcionario nacional.
As¡ las cosas, se retiraron de la Casa de Gobierno si dejar la carta que ten¡an previsto entregar en persona al Primer Mandatario.
Transcribimos a continuaci¢n el texto de la Carta al Presidente de la Naci¢n de los Intelectuales Argentinos:
Las huelgas de hambre de los presos de La Tablada ponen en evidencia una doble situaci¢n critica. La primera en lo que concierne a ellos mismos y a lo que les puede ocurrir como consecuencia de su decisi¢n; la segunda en lo que concierne a la institucionalidad misma, a la estructura jur¡dica del pa¡s.
En cuanto a los presos, mas all de cualquier consideraci¢n acerca de la v¡a que eligieron para hacer conocer un reclamo que no parece arbitrario jur¡dicamente, la radicalidad de su gesto merece una interpretaci¢n que no puede ser trivial: cualquier preso, de la ¡ndole que sea, aspira a la libertad y brega por ella, mas aun cuando, subjetivamente para ellos, y objetivamente para numerosas y no prejuiciosas opiniones, el modo en que se los condeno dista de ser transparente. La posibilidad de que alguno de ellos muera en el curso de la huelga tendr una doble consecuencia: por un lado, reinstaurar¡a, de manera solapada, la pena de muerte y, por el otro, se convertir¡a en un bald¢n para un pa¡s y un gobierno cuya gesti¢n no es f cil y que comienza a ser erosionado por lo que emprende y por lo que no emprende, en un mismo nivel.
En cuanto, a la institucionalidad, muchas veces se han levantado para se_alar que aunque ellos resulten eventualmente los primeros y mas inmediatos beneficiados, se trata de no cortar un proceso de perfeccionamiento de la ley, cuya filosof¡a, de acuerdo con las mejores tradiciones nacionales, es humanista: no abordar, como esta ocurriendo, el conflicto y posponerlo con trampas y excusas implica interrumpir un proceso de democratizaci¢n que contenga a lo mas sano del pa¡s y que tiene como campo preferente el sistema jur¡dico. No abordar con el fin de superarla lo que es una evidente falla o r’mora del pasado dictatorial, se_alada hasta la insistencia por organismos internacionales, quita la base a cualquier programa de gobierno que intente tambi’n mejorar otros aspectos deficientes de la organizaci¢n de la vida social argentina. La imperfecci¢n que salta a la vista no puede ser un ideal buscado y la perfecci¢n deseable y posible no puede ser un juguete en manos de negociadores, cuyas motivaciones son oscuras e incomprensibles. En los hechos, discutir los proyectos de Ley que solucionar¡an este grave conflicto o rehuir la discusi¢n tiene todo el aspecto de un ajedrez siniestro, cuyo resultado final podr¡a tener un alcance hist¢rico del tipo «Semana Tr gica» o «Huelgas en la Patagonia», terribles conspiraciones tendientes a paralizar o derrocar a gobiernos nacionales.
Sea como fuere, el Parlamento parece impotente para encarar la reforma que legalizar¡a la situaci¢n de estos presos; de paso, esta posponiendo otros asuntos tambi’n importantes. Seguramente, en una justa y equilibrada divisi¢n de poderes es a el a quien le corresponde cortar este nudo; pero no lo hace: sea porque algunos no prestan el qu¢rum, sea porque otros dejan de lado lo jur¡dico del problema para insistir en la idea de la «culpa» – como si resolverse sobre la pena de muerte no fuera un tema ‘tico y estuviera determinado por la Ley del Tali¢n – la cuesti¢n esta empantanada, pospuesta sine die, de semana en semana, como si resolverla en t’rminos estrictamente sujetos a derecho comprometiera con las personas o con los hechos que llevaron a cabo, ya hace 12 a_os, esas personas.
Lo que nosotros pedimos – y ya algunos Ministros del Poder Ejecutivo se han manifestado en ese sentido as¡ como numerosas personalidades internacionales, que ven en la Argentina posibilidades democratices reales – es una intervenci¢n pol¡tica tan oportuna como justa que, sin alterar la mec nica institucional, encuentre el camino para restituir una legalidad a todas luces alterada. No se trata de un gen’rico y compasivo humanitarismo: se trata de una encrucijada pol¡tica, de un nudo que si no se desata r pidamente inficionara otros aspectos de la vida nacional, tan turbulenta, tan atrapada en un pasado cuyos restos macabros salen a la luz del d¡a.
Firman la declaraci¢n:
Alfredo ALCON – Alcira ARGUMEDO – Fabio BASTEIRO – Osvaldo BAYER – H’ctor BIDONDE – Norman BRISKY – Manuel CALLAU – Doris CARPANI – Patricio CONTRERAS – Rubens CORREA – Emilio CORBIERE – Tito COSSA – Pastor Jos’ DE LUCA – Obispo Aldo ECHEGOYEN – Padre Luis FARINELLO – Jos’ Pablo FEIMAN – Le¢n FERRARI – Eduardo GRUNER – Rabino Daniel GOLDMAN – Horacio GONZALEZ – Norberto GONZALO – V¡ctor HEREDIA – Bernardo HUGHES – Mar¡a IBARRETA – Mart¡n JAIME – No’ JITRIK – Abdul KARIM PAZ (Director. Mezquita de Buenos Aires) – Alexis LATHENDORF – Tununa MERCADO – Eduardo MONTES-BRADLEY – V¡ctor Hugo MORALES – Obispo Jorge NOVAK- Enrique OTEIZA – Eduardo PAVLOSKY – PIERO – Daniel RITO – Raol RIZZO – Juan Carlos ROMERO – Cecilia ROSETTO – Le¢n ROZITCHNER – Pastor Juan Pedro SCHAD (Presidente de la Iglesia Evang’lica del R¡o de la Plata) – Herman SCHILLER – Beinusz SZMUKLER (Asociaci¢n Americana de Juristas) – Mercedes SOSA – Cacho SPINDOLA – Carlos TERRIBILLI – David VINHAS – Vicente ZITO LEMA
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
