Sin embargo, y a pesar de los rumores de las últimas semanas, De la Rúa confirmó en el Ministerio de Economía al doctor José Luis Machinea, pero otorgándole una cuota de poder más grande al fusionar esa cartera con la de Infraestructura y Vivienda.
LA DERECHA SE FORTALECE EN EL PODER
El doctor Fernando de la Rúa, representante del ala más conservadora de la UCR, dispuso profundas modificaciones en la integración de su gabinete. En primer lugar, se conoció la renuncia del Jefe de Gabinete de Ministros, doctor Rodolfo Terragno, la que a nadie sorprendió, en razón del desgaste producido por este funcionario en los últimos 15 días. Su silla será ocupada por el licenciado Crystian Colombo, quien hasta el día de la fecha presidía el Banco de la Nación Argentina. Al momento de redactar este informe, no trascendió quien se haría cargo de la titularidad de la mencionada entidad bancaria.
El seriamente cuestionado Ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, gravemente vinculado con el esc ndalo de supuestos sobornos en el Senado, fue desplazado de la cartera laboral para ser reemplazado por la se_ora Patricia Bullrich, quien estaba a cargo de la pol¡tica criminal y penitenciaria del mbito federal. Pero lejos de ser un castigo para Flamarique, ese desplazamiento se transform¢ en premio al otorg rsele la Secretar¡a General de la Presidencia. Este puesto, de estrecha relaci¢n con el titular del PEN, era ocupado por el doctor Jorge de la Roa (hermano del Presidente), quien a su vez fue designado como Ministro de Justicia y Derechos Humanos. Esto signific¢ que fuera «renunciado» el doctor Ricardo Gil Lavedra, que result¢ ser la sorpresa m s desagradable en el marco de las decisiones tomadas por el Presidente de la Naci¢n en materia de recambios. Esta «renuncia» se tom¢ como un golpe bajo en el seno de la Alianza, y particularmente dentro del radicalismo, ya que este reconocido jurista es un hombre que responde fielmente al sector interno liderado por el ex presidente Raol Alfons¡n. Es m s, segon fuentes ministeriales de car cter inobjetable el doctor Gil Lavedra no sab¡a hasta el mediod¡a que iba a «renunciar». Finalamente, la otra sorpresa desagradable se vincula con la remoci¢n del Ministro de Infraestructura y Vivienda, ingeniero Nicol s Vicente Gallo. Lo de sorpresivo obedece a que el ingeniero Gallo es un viejo ladero del actual Presidente, dado que hist¢ricamente ocup¢ lugares estrat’gicos de privilegio en cada una de las gestiones de Gobierno encabezadas por Fernando de la R_a. Cabe recordar que el Presidente ocup¢ la Jefatura del Gobierno de la Ciudad Aut¢noma de Buenos Aires desde agosto de 1996 hasta diciembre del a_o pasado. Los detractores internos del radicalismo califican a Nicol s Gallo como la caja recaudadora del delarruismo.
Por otra parte, fueron ratificados, por el momento, el Ministro del Interior, doctor Federico Storani; el de Relaciones Exteriores y Culto, Adalberto Rodr¡guez Giavarini; de Salud, doctor H’ctor Lombardo; la Ministra de Desarrollo Social y Medio Ambiente, Graciela Fern ndez Meijide y la cartera de Defensa, en manos del economista Ricardo L¢pez Murphy. Qued¢ dicha, al comenzar este informe la continuidad de Jos’ Luis Machinea en el ahora Ministerio de Econom¡a e Infraestructura; a lo que se agrega la designaci¢n -hace 10 d¡as- del flamante Ministro de Educaci¢n, Horacio Juri.
Digno de resaltar es que el Jefe de la Secretar¡a de Informaciones del Estado (SIDE), doctor Fernando de Santiba_es, tambi’n acusado de ser part¡cipe en el supuesto pago de sobornos a senadores nacionales recibi¢ la ratificaci¢n del Poder Ejecutivo, ya que mantiene una relaci¢n amistosa muy estrecha con Fernando de la Roa.
CROSS A LA MAND-BULA DEL «CHACHO»
La primera lectura que puede hacerse de los cambios ministeriales arriba relatados es que se trat¢ de una demostraci¢n, por parte del Presidente De la Roa, sobre la concentraci¢n de poder en desmedro del protagonismo de las oltimas semanas exhibido por el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez. Cabe recordar que el l¡der del Frente Pa¡s Solidario viene reclamando sin vacilaciones una «limpieza generalizada» en la C mara de Senadores, ya que all¡ existir¡an cerca de 600 empleados que no podr¡an justificar su actividad, lo que en Argentina se conoce vulgarmente con el nombre de «_oquis». Esto obedece a que en nuestro pa¡s los d¡as 29 de cada mes se ha popularizado la ingesta de estas sabrosas pastas. Y como los empleados poblicos del Congreso cobran sus salarios los d¡as 29, de all¡ la iron¡a de referirse a ellos con el nombre de «_oquis», ya que s¢lo aparecen por el Parlamento para pasar por la ventanilla de pagos. Tambi’n el licenciado Alvarez est arremetiendo, fuertemente, contra todos aquellos senadores sospechados, por acci¢n u omisi¢n, de estar vinculados al presunto cobro de sobornos para aprobar la ley de Reforma Laboral. Este accionar del vicepresidente provoc¢ serios disgustos, no s¢lo en la oposici¢n peronista, sino en las mism¡simas entra_as de la UCR, lo que habr¡a puesto de muy mal humor al doctor De la Roa. Es por eso que no puede descartarse una especie de «vendetta» en los cambios ministeriales ya comentados; sobre todo en referencia al «premio» otorgado a Alberto Flamarique, quien se hab¡a distanciado de Alvarez desde hace 2 meses cuando estall¢ el esc ndalo senatorial. Esto se evidenci¢ cuando Carlos Alvarez estrech¢ con absoluta frialdad la mano del flamante Secretario General de la Presidencia, gesto similiar que el vicepresidente realiz¢ cuando Carlos Menem concluy¢ el ejercicio de la presidencia el 10 de diciembre de 1999.
Otra de las lecturas que se desprende de los cambios ministeriales apunta a los generadores de la Alianza que gobierna Argentina desde diciembre de 1999. Vale decir, el propio Alvarez y Raol Alfons¡n. Sin estas dos figuras trascendentes de la pol¡tica nacional la Alianza jam s hubiese existido y hoy estar¡a gobernando el peronismo de la mano del ex gobernador bonaerense Eduardo Alberto Duhalde. Y la realidad indiscutible es que Fernando de la Roa se vio obligado a conformar la coalici¢n a pesar de su firme oposici¢n expresada en cuanta oportunidad tuvo. Adem s era consciente de que su estructura interna no iba, con chances ciertas de ‘xito m s all de los l¡mites geogr ficos de la capital argentina.
As¡ las cosas, nadie en su sano juicio puede garantizar cuanto tiempo durar esta Alianza.
BRONCAS, DOLORES Y ALGUNAS SONRISAS
Las sonrisas, que no fueron pocas, se exhib¡an en los rostros de los representantes de la primera oposici¢n, es decir, el partido que fuera fundado por el General Juan Domingo Per¢n, hace ya 55 a_os.
Los rostros de placer de los peronistas se fundamentan en que ellos consideran que quien m s sali¢ debilitado es el vicepresidente Alvarez, hombre que naci¢ a la pol¡tica en ese partido en el amanecer de la d’cada del 70.
El presidente del bloque de diputados nacionales peronistas, Humberto Roggero, expres¢ que «el solo cambio de nombres no significa que la Argentina inicie un camino de crecimiento y desarrollo. Esto s¢lo ser posible si tambi’n se produce un cambio de rumbo y el Gobierno expresa con toda claridad hacia donde pretende dirigir su accionar pol¡tico».
En el mismo sentido, el senador nacional Eduardo Menem (peronista de la provincia de La Rioja) declar¢: «creo que hab¡a un estancamiento y descreimiento de la gente, por eso me pareci¢ muy l¢gico que el Presidente realice estos cambios. (…) Va a haber desgaste (del Gobierno nacional) si sigue lo mismo de los oltimos 9 meses. Sin cambios habr un mayor deterioro de la imagen del Gobierno».
En la vereda de enfrente, distintos partidos integrantes de la Alianza no ocultaron su sorpresa, incertidumbre y disgusto por las noticias que llegaban desde la Casa de Gobierno.
La diputada Margarita Stolbizer, de estrecha relaci¢n con el Ministro Federico Storani, calific¢ al Presidente de «autista, ya que las designaciones se alejan de las reales expectativas de la sociedad».
La doctora Elisa Carri¢, diputada nacional fuertemente alineada con el alfonsinismo, declar¢ que «la continuidad de Alberto Flamarique es un hecho tr gico para el pa¡s». Consultada si corr¡a peligro la continuidad de la Alianza, sentenci¢: «a m¡ me interesa la sociedad, no la Alianza». Adem s agreg¢ que «hay que consultar al Presidente, la gente lo vot¢ a ‘l», cuando se le requiri¢ sobre cuales hubiesen sido las mejoras medidas que tendr¡a que haber tomado el titular del Ejecutivo.
Por su parte, el Partido Socialista Democr tico emiti¢ un comunicado de prensa en el que textualmente consider¢ que «el Gobierno de la Alianza aon no logr¢ dar respuestas ciertas a las expectativas de la ciudadan¡a y hoy, con este recambio de gabinete, se acrecientan las certezas de que el camino elegido profundiza el modelo heredado de acumulaci¢n capitalista, la destrucci¢n del aparato productivo, la precarizaci¢n del trabajo, y la ca¡da del nivel de vida de la poblaci¢n con m s exclusi¢n social».
Un dato que permite comprender el clima de enojo de algunos sectores de la Alianza, se refleja en una vivencia de estos corresponsales. Al momento de querer entrevistar al Secretario General del Partido Socialista Popular, diputado Rub’n Giustiniani, s¢lo obtuvimos como respuesta una negativa, a la que se agreg¢ la siguiente frase: «+ustedes quieren que me maten?». Y como muestra del profundo disenso interno en las huestes oficialistas cabe reproducir los p rrafos finales del comunicado presentado por el diputado nacional aliancista Eduardo Macaluse: «Esto es m s un movimiento palaciego que un relanzamiento, el gesto del Presidente indica que quiere gobernar sin la Alianza, sin la UCR ni el FrePaSo, no contiene ni a la gente que lo llev¢ al Gobierno ni las demandas de la poblaci¢n. Aqu¡ se ve el por qu’ de la reuni¢n con Carlos Menem (n.r. producido hace 15 d¡as). Juntar en un gabinete a amigos, parientes y cuestionados es menemismo».
As¡ las cosas, a pocos d¡as de cumplirse 1 a_o de la victoria electoral de la Alianza, el Presidente De la Roa hizo o¡dos sordos a las demandas de la sociedad que le reclamaba el apartamiento de los cuestionados Flamarique y De Santiba_es. Segon una encuesta de opini¢n realizada en los oltimos d¡as por la empresa IBOPE, dada a conocer por el renunciante Rodolfo Terragno, el 93.1% de los consultados cree que se pagaron sobornos en el Senado Nacional para aprobar la Reforma Laboral.
Las pr¢ximas horas marcar n el destino vital o mortal de la coalici¢n gobernante, lo que puede producir una crisis pol¡tica en el pa¡s como no se la recuerda en los oltimos 20 a_os, tras la guerra de Malvinas en el Atl ntico Sur. Nadie cree posible que se reproduzca una situaci¢n similar a la que se vive en Pero, pero algunos malditos que nunca faltan ya ven en Fernando de la Roa sus ojos achinados. Pero los que conocemos la vida pol¡tica del actual presidente estamos en condiciones de afirmar que de la Roa preferir que el tiempo cierre las heridas. Lo que no podr evitar, aon con su mejor voluntad, son las cicatrices.
Daniel Eduardo Raddi
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
