Por su parte, el dirigente campesino, expresó su satisfacción por los términos del pacto. En tal sentido, señaló que habían logrado ôarrancarö a las autoridades acuerdos fundamentales para el campesinado y recordó que ello no se producía desde la conquista española.
Los principales puntos del acuerdo giran en torno al retiro definitivo del anteproyecto Ley del Recurso Agua, la cual no será vendida ni exportada; modificaciones en las leyes agraria, minera y normativas vinculadas a los hidrocarburos en un plazo de 60 días; promoción de asentamientos de campesinos en zonas alejadas y no trabajadas.
Respecto a las cuestiones medioambientales, las autoridades asumieron el compromiso de promover proyectos de ley tendientes a garantizar la utilización no contaminante de los recursos naturales, cuanto, asimismo, consensuar con los sectores campesinos toda política que pueda llegar a afectarlos.
En materia económica destaca el Plan Integral de Desarrollo, en la zona del Altiplano, con una inversi¢n de 100 millones de d¢lares, el otorgamiento de cr’ditos a los peque_os productores y el financiamiento de los mercados campesinos en las zonas rurales y urbanas, la baja del impuesto agropecuario, la bosqueda de mercados externos para la producci¢n campesina. Tambi’n, el acuerdo prev’ incrementar los fondos destinados a los municipios m s pobres del pa¡s y el foment¢ a las tecnolog¡as para as¡ aumentar la productividad.
En lo referente a las pol¡ticas de la producci¢n cafetera, las exportaciones del producto -por parte de los peque_os productores- contar n con el consenso del campesinado. Al tiempo, el Gobierno se comprometi¢ a mejorar tanto la producci¢n cuanto la comercializaci¢n del producto.
Otro de los puntos, y no menos importante que los anteriores, se encuentra estrechamente ligado a los derechos y garant¡as. Las autoridades gubernamentales asumen el compromiso de abonar los gastos correspondientes a la curaci¢n de aquellas personas que resultaron heridas durante el conflicto, civiles o militares, y prestar ayuda econ¢mica a las familias de las v¡ctimas. Por otra parte, el Gobierno otorg¢ la garant¡a de no tomar represalias contra aquellos que participaron en el conflicto social.
As¡ las cosas, toda hace suponer que los bloqueos comenzar n a levantarse, empero hay voces disonantes. Algunos dirigentes campesinos, no han visto con buenos ojos el acuerdo. En tal sentido, Luis Cutipa, dirigente cocalero del Sindicato Mamor’, previo a que se rubricara el acuerdo, acus¢ a los dirigentes campesinos, entre ellos «El Malko», de intentar dividir al movimiento al levantar el respaldo al sector cocalero.
El dirigente, respecto a las negociaciones que llevaban adelante el d¡a de ayer, los campesinos y el Gobierno, indic¢ que eso no le preocupaba y que «con ellos o sin ellos, la lucha en el tr¢pico de Cochabamba ser hasta el final». Valga decir, ellos son los sectores que el s bado arribaron a un principio de consenso con las autoridades nacionales.
Recordemos que, los productores cocaleros, demandan un k’ato de coca para cada familia, es decir, 1600 metros cuadrados de cultivos, con la finalidad de una utilizaci¢n de tipo medicinal y ritual. A esto, el Gobierno respondi¢ con un tajante no.
S¢lo el transcurrir de las horas posibilitar confirmar si el acuerdo firmado por un sector del campesinado es suficiente para destrabar el conflicto o si por el contrario, el mismo persistir .
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
