Señor Ministro de RR.EE. de España
Don Joseph Piqué
Presente
De nuestra consideración:
hace pocos días, los trabajadores de la filial argentina de la empresa española Recol Networks S.A nos dirigíamos a los colegios profesionales de su país. Queríamos recordarles las más profundas afinidades, dadas por nuestros orígenes catalanes, vascos, gallegos, castellanos, asturianos, mallorquines o andaluces, esos apellidos traídos a Sudamérica por aquellos inmigrantes -vuestros y nuestros ancestros- que hasta mediados del siglo XX llegaron en grandes oleadas en busca del trabajo y del futuro que no encontraban en Europa. De igual manera, nos presentamos ante usted.
Hoy la Argentina ya no es aquel país. Aquí se ha instalado
una profunda crisis económica que, entre otras cosas, se manifiesta en una persistente pérdida de puestos laborales. Aquel país de puertas abiertas se ha transformado. Y para mal de los más.
Las puertas siguen abiertas para los hombres, pero aquella creativa fuerza de trabajo ya no encuentra aqu¡ condiciones para el arraigo. En cambio, son franqueadas permanentemente por los capitales. Muchas veces, esto se materializa con la irrupci¢n de grandes y visualizables emprendimientos. Otras, a trav’s de capitales furtivos que, al amparo de la globalizaci¢n no regulada, dan lugar a que se inicien aventuras con objetivos no visualizables.
Luego de algon desencuentro vivido la semana pasada y conocido por usted, los trabajadores de Recol encontramos la mayor comprensi¢n en la persona del Se_or Embajador de Espa_a en la Argentina, Don Manuel Alabart Fern ndez Cavada. Sus gestiones de amigable componedor permitieron que, en principio, el m ximo responsable ejecutivo de Recol Espa_a, Carlos de Andr’s Ruiz, se aviniera a un di logo con la promesa de resolver su intempestivo retiro empresario de la Argentina.
Esperamos que est’ a la altura de las circunstancias y de los actores y sea con el fin de respetar las leyes que protegen a los trabajadores y que era su prop¢sito burlar.
Hemos hecho nuestro reconocimiento al Se_or Embajador y a sus colaboradores. Pero los antecedentes de Recol Networks en la Argentina nos preocupan. Merecen que todos, ustedes con vuestra mejor disposici¢n, y nosotros, con nuestra mayor preocupaci¢n, hagamos un monitoreo de lo que ocurrir con el inicio de un di logo que, esperamos, la parte empresaria lleve de acuerdo a los compromisos asumidos al m s alto nivel.
Un d¡a, el 2 de octubre de 2000, la empresa desembarc¢ en la Argentina haciendo gala de una envidiable salud econ¢mica. Otro d¡a, s¢lo tres meses despu’s, decidi¢ irse sin pagar ni los salarios de los trabajadores ni las m s insignificantes facturas de los servicios de agua y energ¡a el’ctrica. De aquella empresa que abult¢ invesiones hasta llegar a casi 3 millones de d¢lares, en tres meses ya nada queda, aparte de sus v¡ctimas.
No escapan a usted las dificultades que viven los trabajadores en estos tiempos de globalizaci¢n, en los que empresas como Recol un d¡a avasallan con sus capitales para fugarse al otro. Son tiempos en los que las posibilidades laborales parecen estar concentradas en algunas pocas partes del planeta, precisamente en el lugar de or¡gen de los capitales.
Imagine usted, se_or ministro, las expectativas de los periodistas argentinos cuando Recol lleg¢ al pa¡s con sus fastuosas oficinas, sus equipos tecnol¢gicos de oltima generaci¢n y sus promesas de Primer Mundo. Imagine tambi’n nuestra frustraci¢n cuando en estos tiempos de complejas y preocupantes operaciones de ingenier¡a financiera, Recol cerr¢ sus puertas dejando acreedores a todos los niveles.
En estos tiempos en que los capitales viajan por el mundo, siguiendo derroteros desconocidos hasta para los propios Estados, creemos que todos debemos estar alertas.
No s¢lo por vuestros ancestros, que son los nuestros, nos resistimos a que hayan tratamientos diferenciados entre unos y otros. Y m s cuando se trata de seres humanos. Eso es discriminaci¢n. Sin embargo, reclamamos que s¡ haya tratamientos diferenciados cuando se trata de capitales. Si los Estados regularan las actividades de estos grupos econ¢mico-financieros golondrina, hoy no estar¡amos nosotros -con nuestros derechos de ley burlados-, padeciendo la desocupaci¢n, y usted y su embajador posando vuestros ojos para observar qu’ se esconde detr s de este fugaz paso de Recol por la Argentina.
Reciba nuestro respetuoso saludo
Uni¢n de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
Comisi¢n Interna de los Trabajadores de Recol
