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PALABRAS PRONUNCIADAS POR LOS COMANDANTES ZAPATISTAS EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA UNIÓN

escrito por Jose Escribano 29 de marzo de 2001
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Horas antes de que se iniciara en el Congreso la reunión entre zapatistas y diputados, el Presidente Vicente Fox, al participar en la inauguración del Simposio ôPobreza: Conceptos y Metodologíaö, no fue ajeno a la jornada histórica que su país estaba por vivir. Por ello, al pronunciar un discurso en primer lugar hizo mencionó a cuestión.

Destacó Fox, ôhoy es un gran día en México Es un día muy especial.
Hoy, en el Congreso de la Unión, se recibe a los zapatistas y se inicia finalmente el ansiado diálogo en busca de la pazö. El Mandatario, acto seguido, remarcó: ôNo es el punto de llegada el día de hoy, es el punto de partida para que este, nuestro querido México, pague la deuda enorme que tiene con 10 millones de hermanos y hermanas indígenas; es el punto de partida para que iniciemos las acciones necesarias para combatir a fondo la pobreza en este paísö.

Deseo a los zapatistas, al Subcomandante Marcos y a los ôindígenasö que en acudirán a la tribuna ôque tengan la sabiduría de convencer que la aprobaci¢n de esa Iniciativa, que la aprobaci¢n de esa Ley es un acto de la m s elemental justicia; es un acto que habr  de engrandecer a nuestro pa¡s, que le habr  de dar la calidad moral de ser un pa¡s que s¡ se preocupa, que s¡ atiende a todas las personas, a los y las ciudadanas excluidas del desarrollo».

Los delegados zapatistas, al hacer uso de la tribuna del Palacio San L zaro, ante los diputados federales, expusieron las razones por las cuales el Congreso debe dar rango constitucional a la Ley sobre Derechos y Cultura Ind¡genas.

En ese sentido, el Comandante David asever¢ que «elevar a rango constitucional» la iniciativa de la Comisi¢n de Concordia y Pacificaci¢n (COCOPA) «significa garantizar la vida, el respeto y los derechos fundamentales de los pueblos indios; significa la construcci¢n de una nueva sociedad basada en la justicia, en la igualdad y en el respeto a los ind¡genas con toda su diversidad de lenguas y culturas; una sociedad donde como ind¡genas no seamos ya humillados, marginados ni excluidos».

A continuaci¢n transcribimos las diferentes intervenciones de los delegados zapatistas:

COMANDANTE DAVID

Se_oras y Se_ores Legisladores del Congreso de la Uni¢n:

Se_oras y Se_ores invitados de honor:

Compa_eras y Compa_eros Representantes de los Pueblos Indios:

Pueblo de M’xico y pueblos del mundo.

A nombre de mi raza y de nuestros padres y abuelos m s antiguos de estas tierras quienes dieron origen y vida a esta gran naci¢n que hoy llamamos M’xico y Am’rica, hago uso de la palabra.

Hermanos y hermanas de todos los pueblos, de todas las razas, de todas las lenguas y culturas y a todos y todas los que en sus venas corre sangre ind¡gena, los que en la carne y en la piel lleva el color de la tierra que de por s¡ somos, los que llevan el nombre y el apellido de los m s primeros que de por s¡ somos parte.

Como es sabido y conocido por todos, antes de que nuestros primeros padres y abuelos sufrieron la invasi¢n y la conquista espa_ola, los que habitaban estas tierras mexicanas y americanas, eran ya pueblos y naciones con largas historias y experiencias, con avances en conocimientos t’cnicos y cient¡ficos, contaban con sus propias organizaciones pol¡ticas, militares, sociales, culturales y religiosas.

Se gobernaban con inteligencia y sabidur¡a ind¡genas.

Eran pueblos y naciones conocedores de la vida, la ciencia y el universo; pueblos y naciones que cuidaban y amaban la tierra, el agua y toda la naturaleza con quienes se relacionaban.

Ten¡an sus propias leyes, sus gobernantes, sus grandes sacerdotes, sus dioses, sus templos, sus palacios y su ej’rcito.

Pero un d¡a tuvieron que enfrentarse ante una guerra de invasi¢n extranjera, muchos hombres y mujeres en defensa de su pueblo y de su soberan¡a, pelearon con valor y dignidad.

Pero ante una guerra desigual por fin fueron conquistados, saqueados sus riquezas, destruidos sus templos y sus leyes y sometidos sus habitantes a la esclavitud.

As¡ fueron conquistados y dominados nuestros antepasados.

As¡ empezaron una larga historia de dolor y sufrimiento, pero tambi’n una larga lucha de resistencia y rebeld¡a.

A lo largo de casi 500 a_os muchos hombres y mujeres lucharon heroicamente en defensa de su vida, de su pueblo y de su dignidad, solo de esa manera no pudieron ser exterminados.

Hoy, en casi 500 a_os de resistencia y de rebeld¡a en contra de la opresi¢n y del sometimiento, despu’s de un largo tiempo de silencio, de un profundo sue_o y dolor, de un largo tiempo de callar, de soportar y de esperar.

Los pueblos indios, los m s primeros, los que somos del color de la tierra, los que somos del ma¡z, y de la naturaleza toda; los que de convivir, de compartir y colectividad era nuestra vida. Los que por casi 5 siglos hemos sido sometidos, humillados, despojados de nuestra madre tierra, de nuestra riqueza y de todos los derechos; los que somos marginados, olvidados y excluidos de nuestra patria, los que somos extra_os o esclavos en nuestra propia tierra, los que hemos resistido y sobrevivido de las guerras de exterminio.

A los pueblos que nos han sembrado en nuestra mente y en nuestro coraz¢n, el odio, rencor, ego¡smo, individualismo, protagonismo, la competencia y la de vencer al otro o al mas peque_o; todo ajeno a nuestra fe y a nuestra cultura.

En casi 500 a_os, los hijos y los nietos de los conquistadores hicieron todo lo posible por exterminarnos en muchas maneras, impusieron sus leyes, sus ideas, sus pol¡ticas, su creencia y sus dioses, todo con el fin de desaparecer lo que es nuestro.

Quebrantaron nuestras ramas, marchitaron nuestras hojas y nuestras flores y cortaron nuestro tronco, pero nunca lograron arrancar nuestras ra¡ces, donde de nuevo ha brotado la vida y la esperanza de un mundo mejor para todos.

Ahora mas que nunca, es mas grande nuestra esperanza de que ha de volver de nuevo la fiesta de la palabra, de que ha de nacer el nuevo d¡a, la nueva tierra para hombres y mujeres nuevos y libres.

Hermanos y hermanas, hoy ha llegado el momento esperado, ha llegado la hora de romper el silencio, de romper los muros y las cadenas de injusticias.

Ha llegado la hora de los pueblos indios, la hora de todos.

Los sin voz y los sin rostro, tendr n por fin el rostro y la palabra que resonar n en todos los rincones de la tierra.

Porque un d¡a, en medio de la tempestad y de la tormenta, logramos comunicarnos, encontrarnos, escucharnos y juntar nuestra palabra y nuestro pensamiento, lo hicimos fuerte y grande como los r¡os que corren y se penetran en todos los rincones de la tierra; como los truenos que llegan en el o¡do y en el coraz¢n de todos, y as¡ fue que se uni¢ nuestras palabras y nuestros pensamientos que quisimos hacerle creer y escuchar a los grandes y poderosos.

Ese conjunto de pensamientos, de palabras verdaderas y justas demandas de los pueblos indios, los llamamos «acuerdos de San Andr’s Sakamch’en de los pobres», firmado por el gobierno federal y el ezln, que es conocido y defendido por millones de hermanos ind¡genas de todo el pa¡s y de todas las personas honestas de M’xico y del mundo, porque est n convencidos que en los Acuerdos de san Andr’s est n depositados las palabras, los pensamientos, los sentimientos y las justas demandas hist¢ricas de los pueblos indios de M’xico, conocido hoy como la iniciativa de ley de la COCOPA en materia de derechos y cultura ind¡gena.

La aprobaci¢n y elevar a rango constitucional esta iniciativa, significa garantizar la vida, el respeto y los derechos fundamentales de los pueblos indios; significa la construcci¢n de una nueva sociedad basada en la justicia, en la igualdad y en el respeto a los ind¡genas con toda su diversidad de lenguas y culturas; una sociedad donde como ind¡genas no seamos ya humillados, marginados ni excluidos.

Donde ya no tengamos que levantarnos en armas para ser escuchados y ser tomados en cuenta como pueblos.

Donde no seamos ya perseguido, encarcelados, discriminados o ser tratados inferiores solo porque hablamos nuestra lengua, porque practicamos nuestra cultura o porque nos vestimos diferentes.

Como pueblos originales de estas tierras, tengamos el derecho y la libertad de vivir dignamente, tengamos el derecho y la libertad de organizarnos, de elegir a nuestras autoridades y gobernar nuestros pueblos de acuerdo a la forma de pensar, de entender y de actuar segon sus leyes y normas como pueblo ind¡genas, que durante siglos y hasta la fecha no tenemos ese derecho.

La onica forma para garantizar el ejercicio de estos derechos indios, es el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura ind¡genas. De acuerdo a la iniciativa de la ley de la COCOPA.

El reconocimiento constitucional de los derechos indios significa reducir una deuda hist¢rica que se tiene con los pueblos originales de estas tierras.

Significa que como ind¡genas somos el ayer, el hoy y el ma_ana.

La aprobaci¢n de esta iniciativa garantiza la unidad y la convivencia arm¢nica y respetuosa entre todas las lenguas y culturas que habitamos esta patria.

La iniciativa de ley ind¡gena no fue de Zedillo, ni del Sr. Fox, como tampoco del EZLN.

Sino que fue elaborada por leg¡timos legisladores, diputados y senadores de cuatro principales partidos pol¡ticos del pa¡s, integrantes de la Comisi¢n de Concordia y Pacificaci¢n (COCOPA) con plenas facultades y derechos que les otorga la ley y el Congreso de la Uni¢n.

La aprobaci¢n de esta iniciativa de ley de la COCOPA, abre el camino del di logo y la paz.

Pero es necesario que ese camino lo hagamos m s grande y mejor, para que todos los que realmente deseamos esa paz podamos pasar con facilidad.

Aunque no faltan quienes quieren ponerle grandes piedras para que tropecemos o para que se cierre ese onico camino que nos conduce hacia la paz con justicia y dignidad.

Es necesario la aprobaci¢n y el respeto a la iniciativa de ley de la COCOPA que recoge lo m s esencial de los Acuerdos de San Andr’s, firmado entre las partes.

Porque la negaci¢n y el rechazo a esta iniciativa significar¡a el incumplimiento de los acuerdos firmados y la falta de voluntad pol¡tica para resolver el conflicto y aleja la posibilidad de alcanzar una paz con justicia y dignidad.
Porque esto significar¡a tambi’n ignorar que existimos los pueblos ind¡genas.

Significa la intenci¢n de exterminarnos y borrarnos de la historia.
Que como pueblos ind¡genas tenemos que ser tratados de la misma manera, ser perseguidos, sometidos y excluidos de todos los planes de desarrollo pol¡tico, econ¢micos y sociales de nuestro pa¡s.

Pero esa larga historia de dolor y sufrimiento se debe acabar de una vez y para siempre.

Nuestros pueblos ya no se quedar n pasivos, nuestras voces y nuestros gritos del ¥ya basta! Ya no se callar n jam s.

Nuestros pueblos son y ser n forjadores y due_os de su propia historia.

La marcha de la dignidad ind¡gena zapatista, iniciada desde las monta_as del sureste mexicano el 24 de febrero, con el apoyo y la participaci¢n de millones de hermanos ind¡genas y no ind¡genas de M’xico y del mundo, hace posible que hoy, 28 de marzo del 2001, desde el recinto legislativo del congreso de la uni¢n dirijamos nuestros mensajes ante la naci¢n y ante el mundo.

Para que sean escuchadas nuestras palabras y tomadas en cuenta nuestras justas demandas como pueblos ind¡genas y no ind¡genas de M’xico.

Por eso ahora estamos aqu¡ miles y millones de hermanos ind¡genas y no ind¡genas para elevar nuestra voz, para defender y hacer que se cumpla la iniciativa de ley de la COCOPA dej ndola plasmada en la constituci¢n mexicana.

Aon sabiendo que esa iniciativa de COCOPA no contiene todo lo pactado entre las partes en San Andr’s, pero para mostrar nuestra voluntad pol¡tica de di logo y cumplir nuestra palabra, la aceptamos, la hicimos nuestra esa iniciativa y entre todos los pueblos ind¡genas la defendemos y exigimos su cabal cumplimiento.

Porque ser¡a la garant¡a de que los ind¡genas tengamos un lugar digno en nuestro pa¡s, que tengamos el derecho a la vida, salud, educaci¢n, una vivienda digna, a la alimentaci¢n y a la tierra que es nuestra madre.

Que como pueblos podamos ejercer nuestro derecho a la autonom¡a y a la libre determinaci¢n, que consolida y garantiza la unidad de los pueblos, pero no divide ni balcaniza al pa¡s como algunos la califican.

Solo as¡ ser  posible construir la paz con justicia y dignidad que deseamos y necesitamos los mexicanos.

Es una tarea y una responsabilidad hist¢rica de todos los mexicanos, un deber y un compromiso de todos los ciudadanos y ciudadanas por encima de los intereses particulares.

Luchar siempre para que en esta naci¢n se pueda vivir y realizar la verdadera democracia, libertad y justicia para todos.

COMANDANTE ZEBEDEO

Ciudadanos Diputados y Diputadas:
Ciudadanos Senadores y Senadoras:
A todo los grupos ind¡genas de M’xico:
A la sociedad civil nacional:
Hermanos y Hermanas:

Cuando el pueblo grita, no lo hace porque quiere.

No lo hace por alegr¡a.

No lo hace por aburrido en la casa.

No lo hace por aburrido en el trabajo.

Lo hace por necesidad, necesidad onico para que tenga en su vida el pan de cada d¡a.

En nuestro pa¡s, tenemos muchos hermanos que tambi’n son de sangre y hueso.

Que se arrastran sacrificando su fuerza de trabajo para buscar algo de comer.

Para que ma_ana no amanece muerto.

Para que ma_ana tenga d¡a.

No un d¡a de alegr¡a.

S¢lo para que viva sin dejar de respirar con el pulm¢n que la naturaleza le ha regalado.

El pobre, el peor de todo, ni siquiera piensa.

Ni siquiera debe de pensar disfrutar gratos momentos con su triste familia en alguna mesa llena de sonrisa.

En nuestro pa¡s se ha empezado a padecer doblemente la miseria a muchos hombres y mujeres que terminan con su triste vida, tomando veneno porque se da cuenta que ya no tiene otra salida como soluci¢n, por la insoportable crisis que sufre desde su infancia, desde sus ni_os y desde cuando llego a ser adulto.

Tambi’n muchos de nuestros semejantes terminan amarr ndose hilo en la garganta y se matan sin arrepentimiento y no lo hace por valor de hombr¡a, ni por loco o por alguna enfermedad.

No, no lo hace por querer, unos lo hacen porque est  lleno de deuda sin posibilidad de pagar.

No lo hace por harag n, porque no quiera trabajar.

Lo hace porque con su fuerza de trabajo no le alcanza lo necesario.

Porque lo que compra es mas alto el precio que su humilde salario.

Unos se matan porque se dan cuenta que no les espera ni un futuro en la vida, aunque se pone a trabajar de 6 a 6.
Por trabajar duro se enferma, por trabajar duro se desnutre, por trabajar duro sin ver ningon beneficio y por trabajar duro se acelera su vejez.
En los ni_os pasa igual, muchos no llegan en sus clases porque los pap s no tienen dinero para comprarles el material did ctico para su estudio.

Muchos no puede estudiar porque no alcanzan cubrir el requisito y peor con la cooperaci¢n econ¢mica.

Tambi’n M’xico cuenta con hombres y mujeres de sangre que luchan contra lo que ve con sus ojos: la injusticia, la desigualdad.

Por hacer el uso de su conciencia, por inquietarse de todo peso de la cruz que carga su pueblo, enfrenta con paciencia para que sea resuelto y escuchado su demanda.

A lo largo de esta interminable lucha vimos caer con su palabra a estos hombres y mujeres, vimos ser atados sus manos y golpeados.

Vimos vendados sus boca con golpes de culatas.

Vimos torturados con toques el’ctricos.

Vimos mutilados con tiros de gracia en la cabeza.

Vimos torturados picando con objeto cortante a sus dedos.

Vimos desnudando bajo fr¡o de la noche, arrojando en algon tanque de agua.

Vimos que por ser honesto con su lucha, es inventado su delito.

Vimos a nuestros hermanos mayores son encarcelado de 5 a 10 a_os para pagar su delito por luchar y por hablar la verdad.

En cambio, tambi’n vimos que nuestros asesinos son resguardados y protegidos por la ley.

Por ser tan cruel y asesino de hombres humildes.

Por ser tan brillante planeador de represi¢n contra el pueblo que lucha.

Por eso son ascendidos a cargos muy altos como premio, de acuerdo que tan violentos son.

Es as¡ como se ha venido manipulando el pueblo de M’xico, es as¡ como fueron pisoteando nuestra dignidad.

La sangre de los pobres, la vida de los pobres ha servido como elevador a vampiros hecho hombres.

Soy bastante ignorante en la Constituci¢n y en las leyes del pa¡s.

Aunque leyera, no entiendo como muchos mexicanos.

Pero s¡ entiendo que cuando alguien comete alguna violaci¢n debe ser castigado de acuerdo al grado de delito.

Todos los mexicanos sepamos o no sepamos leer hemos escuchado «estado de derecho».
Y me pregunto +qu’ es eso?.

Me respondo, no entiendo como la gran mayor¡a de mexicanos al igual no entienden.

No entendemos porque su esp¡ritu lo han cambiado por esp¡ritu malo, que s¢lo favorece a la minor¡a que ha servido protector de las riquezas de unos cuantos.

Ha servido para que nos roben lo poco que tenemos, para la libertad de expresi¢n, tiene una ley que protege hacer el uso del derecho. Pero son millones que son violadas y nuestros violadores se ha quedado sin ser castigado y los que hacen esto son gobernantes y empleados del Gobierno.

Tambi’n existe una ley que segon protege nuestras humildes casas que nadie puede entrar sin ninguna autorizaci¢n, pero en este caso no solo han quebrado puertas, han quemado y destruido casas enteras, han invadido y despojado terrenos ejidales.

Muy poco entendemos que la secretar¡a de reforma agraria su funci¢n es otorgar certificados de derecho agrario a los campesinos, entendiendo que es intocable su terreno si cuenta con certificado pero +donde queda su uso?

¥Nos hacemos nuevamente esta pregunta!

¨D¢nde queda la protecci¢n que segon ofrece los certificados agrarios cuando invaden nuestro terreno, cuando en nuestro trabajadero construyen sus f bricas y los da_os que hacen lo sufrimos nosotros para toda la vida?.

Si reclamamos nuestros derecho somos humillados, si defendemos y oponemos resistencia nos matan.

Actualmente miles de hombres est n privados de sus derechos en las c rceles por organizarse.

En consecuencia miles de ni_os y ni_as est n pasando momentos dif¡ciles, sufriendo hambre, sin nada de dinero para comprar sus ropas, medicinas y sin posibilidad de seguir sus estudios.

Muchas, muchas mujeres se han quedado humilladas porque han llevado su compa_ero en la c rcel.

Hace llorar nuestro coraz¢n, nosotros los pobres es por nuestros desaparecidos luchadores y ejemplares que han dejado sus hijos para siempre.

Muchos ni_os desesperados, creciendo sin conocer sus padres.

Muchas mujeres viudas en situaciones cr¡ticas sin esperanzas de vivir un futuro mejor.

Estas vidas no tienen precio, ni se paga con dinero, esta sangre derramada para que sea respetada es posible haciendo nuestro esfuerzo de comprender que lo que quer¡an es el respeto a los derechos y equidad en la justicia sin distinci¢n.

Esta conciencia cortada, est  en sus manos renovar estas vidas cumpliendo lo que esta en su alcance.

Usted est  en sus posibilidad. Garantizar los derechos negados durante muchos a_os para alcanzar la paz.
Para que llegue la paz, depende en la convicci¢n de ustedes, depende mucho de la decisi¢n de ustedes.

Hoy tienen dos caminos cual seguir y decidir: el que ayuda a la paz o el que calla frente a la guerra.

Si quieren que M’xico empiece a vivir la paz, tendr n que usar sus o¡dos y asumir una tarea de legislar los derechos y cultura ind¡gena que beneficiar  a todos los grupos ind¡genas de nuestro pa¡s.

Ustedes pueden detener la persecuci¢n de ind¡genas, el encarcelamiento de ind¡genas, el derramamiento de sangre ind¡gena, la muerte de ind¡genas.

Para esto les hacemos un llamado.

Aprendan a escuchar, cumplan con sensibilidad su compromiso, cambiemos nuestro M’xico con hechos, dejamos atr s el cerraz¢n.

Hagamos un lado el racismo y la exclusi¢n.

Tanto se ha hablado de cambio en nuestro pa¡s, que para nosotros no existe ese cambio.

Porque mientras son vistos como extra_os los grupos ind¡genas de M’xico, nunca habr  cambio.

El cambio que queremos debe empezar desde las comunidades, desde los parajes, desde las rancher¡as, desde los municipios para que juntos pueblo y gobierno digamos ahora s¡ que lleg¢ el cambio.

Porque si solo dicen los de arriba, eso significa cambio para algunos como hasta ahora vivimos.

Hermanos Senadores, Hermanas Senadoras

Hermanos Diputados, Hermanas Diputadas.

Ustedes llegaron a ocupar esa silla no por fuerza propia.

No se olviden que fue gracias a la gente, repito, gracias a los estudiantes, a las amas de casa, a los campesinos, a los ind¡genas, a los obreros, a las obreras, a los taxistas, a los choferes, a los comerciantes y ambulantes, a los artistas, a los maestros y maestras, a los doctores, a las doctoras, a los colonos, a los mec nicos, a los ingenieros, a los licenciados y al pueblo de M’xico en general.

Esta clase trabajadora que forman nuestro M’xico, prestaron su tiempo, acudieron en la secci¢n que pertenecen, se formaron e hicieron cola para manchar sus boletas marcando la «x».

Ellos hicieron el uso de su derecho aguantando hambre, unos llegaron caminando, otros llegaron montados a caballo, en burro, en bicicleta y otros llegaron pagando pasaje, gastando su onico centavo que gan¢ con su fuerza de trabajo o con lo que vendi¢ de su producto.

Les dieron ese voto de confianza y no lo hicieron por gusto, ni lo hicieron porque les vieron guapos o guapas.

Acudieron donde tengan que acudir, y supieron escuchar, mancharon el papel a favor de usted, porque confi¢ en ti que le vas a responder con su problema que a diario sufre.

Unos sufren persecuci¢n, otro sufre por fabricaci¢n de delitos, otros porque quieren que se legalice su pedazo de tierra y otros por otras necesidades.

Ante estos problemas no le convierten en cruz de olvido con la x que les regal¢.

As¡ como les demostr¢ capacidad de escuchar, queremos ver tambi’n sus capacidad legislando el derecho de los pueblos ind¡genas.

Ustedes deben mucho con el pueblo, esta deuda no se paga con dinero.

Si quieren ganar la confianza del pueblo de M’xico, si quieren pagar su debe, si quieren ser leal y fiel con su palabra que dijeron durante sus campa_as. Hoy es el momento de cumplirlo, hoy es el tiempo de pagar cuentas, para que, lo que prometieron no queda en promesas.

Cumplan con responsabilidad por el bien de M’xico, cumpliendo les beneficiar  tambi’n para mejorar sus carreras pol¡ticas.

En lo que corresponde por nosotros, no le estamos diciendo quitarles su trabajo.

No, no estamos pensando eso, es de ustedes pero sobre todo cumplan y trabajen si quieren ser un buen representante del pueblo.

Ser representante requiere mucha responsabilidad, seriedad, compromiso y pensar siempre un futuro para todos.

Democracia,
Libertad,
Justicia.

Muchas gracias.

COMANDANTE TACHO

Ciudadanos y Ciudadanas Diputados y Senadores que se encuentran en este recinto Legislativo de San L zaro, Congreso de la Uni¢n.

Todas y todos los que hoy nos encontramos ante la tribuna m s alta de nuestra Naci¢n mexicana, al pueblo de M’xico y el mundo.

Hermanos y Hermanas del Congreso Nacional Ind¡gena.

Al paso de casi 500 a_os hemos seguido cultivando la semilla de la verdad, nosotros todos los ind¡genas de M’xico.

Heredamos lo mas valioso de la historia, la memoria de nuestros m s viejos abuelos, la palabra verdadera.

Para los pueblos m s primeros, la ley fue la palabra verdadera y entre ellos y ellas, camin¢ y camina dentro de todos y todas, ellos y nosotros.

Porque en los hombres y mujeres primeros, los que con ellos caminaba la verdad, las palabras siempre fueron cumplidas.

Y por eso se dijeron que los hombres y mujeres que cumplen su palabra, son hombres y mujeres de mucha ley.

Porque hicieron cumplir lo que ellos y ellas se comprometieron con su palabra.

Por eso, el no cumplir la palabra para ellos, para nuestros m s viejos, fue y es una verg_enza.

Porque al fallarle a la palabra se perd¡a la confianza de la palabra y no la creen otra vez.

Por eso nunca le faltaron respeto a la palabra.

La palabra cumplida da confianza.

La palabra consigue que crean en ella y no dudan de ella.

Porque la palabra que se cumple se respeta siempre.

Porque en un antes de por s¡ nuestros abuelos m s viejos sab¡an que la palabra no vive en la boca, sino que la palabra sale del pensamiento y del coraz¢n.

Por eso la palabra es seria, respetuosa y cumplida, por eso el amor, el cari_o, la confianza es la llave de la verdad que la palabra encontr¢ cumpliendo lo que empe_¢ la palabra verdadera.

Por eso cuando hablamos tambi’n nosotros, los zapatistas, somos muy sinceros.

Porque tenemos la herencia de nuestros abuelos que nos dejaron y nos ense_aron, por generaciones, que la palabra verdadera es lo onico con lo que podemos demostrar haciendo cumplir la palabra empe_ada a lo que uno se compromete y es la palabra verdadera.

En nuestros pueblos hoy y siempre, son sinceras nuestras palabras y esta palabra da cr’dito y confianza.

No como lo que hoy existe en nuestro pa¡s y en el mundo que ya no es la palabra lo que da confianza y seguridad.

Esa palabra, la primera la de nuestros m s viejos abuelos, quisieron taparlo enga_ando, sembrando la desconfianza, comprando con dinero para que as¡ se olvidara.

La palabra m s primera quisieron esconderla, quisieron olvidarla, ofreciendo el mundo del dinero de la mercanc¡a, de los tratados de libre comercio, la globalizaci¢n.

Quer¡an taparnos dici’ndonos que todos somos iguales.
Que ya vivimos en un pa¡s de igualdad, que es el mejor.

As¡ quer¡an enga_arnos con falsedades y con mentira.

Nuestros pueblos se quedaron viendo, se pararon y se preguntaron, como de por s¡ era y es el modo de los viejos m s primeros.

Estas cosas no son nuestras, traen muchos papeles que no conocemos.

D’jenlo que se vayan, es otra cosa lo que quieren.

Nosotros solo queremos ser reconocidos.

Que nos den un lugar de por s¡ en nuestra historia y que nos respeten as¡ como somos.

As¡ hablaron nuestros abuelos, los m s viejos, los primeros, no dejaron que se perdiera su palabra.

Se volvi¢ a quedar en los sabios corazones, por eso no pudieron mentirle, no pudieron enga_arla a la palabra primera, los que poblaron estas tierras mas primeras, los que le dieron el nombre y la memoria.

Por eso se_ores y se_oras diputadas y senadores del congreso de la uni¢n de nuestro pa¡s M’xico, queremos decirles que nosotros los ind¡genas zapatistas somos herederos leg¡timos, venimos m s all  del ayer, venimos de la palabra mas primera, somos los descendientes, los que primero poblaron estas tierras.

Y por eso cuando decimos nuestra palabra, que acept bamos la iniciativa de ley de la COCOPA sobre los derechos y cultura ind¡gena, respetamos el compromiso de nuestra palabra.

Dijimos que lo vamos a defender, tambi’n lo cumplimos y respetamos nuestra palabra porque as¡ lo hemos aprendido y nuestra palabra no cambia.

Porque la palabra verdadera no es algo que se moderniza, no se caduca.

La palabra verdadera no podr n cambiarlo jam s, porque tiene sus ra¡ces en lo m s profundo del coraz¢n de la madre tierra y nunca podr n acabar con ella.

Por eso hoy queremos decirles que nosotros los zapatistas siempre vamos a cumplir en lo que nosotros nos hemos comprometido con nuestra palabra.

Que cuando ‘stas 3 se_ales se cumplan, vamos a seguir el di logo.

No vamos a pedir m s de lo que ya hemos dicho porque cuando a algo nos comprometemos sabemos cumplir nuestra palabra es nuestra garant¡a y haremos honor por cumplir nuestra palabra que ya dijimos.

Porque lo onico que tenemos es nuestra palabra.

Lo que aqu¡ les decimos no le vamos a fallar.

Tampoco los vamos a enga_ar, mucho menos les podemos decir mentiras.
Para nosotros, los del ej’rcito zapatista de liberaci¢n nacional, la palabra que les decimos son palabras sinceras que nacen de nuestro coraz¢n y nuestra alma.

Por eso insistimos en el cumplimiento de las 3 se_ales que cuando se cumplan lo que sigue es el di logo.

Y hoy queremos darles a saber ante esta c mara de diputados y senadores y ante el pueblo de M’xico y el mundo, que cuando se acabe las mesas que faltan, de democracia y justicia, la de bienestar y desarrollo, la mesa especial del derecho de la mujer y se cumplan lo que acordamos en estas mesas que faltan nosotros decimos que ah¡ se acaba el di logo porque se resuelven las causas que empezaron el conflicto en 1994.

Nosotros los rebeldes zapatistas no vamos a agregar m s cosas, porque eso de agregar mas no es bueno ante los ojos del pueblo de M’xico y el mundo.

Una vez cumplida nuestras demandas, el pueblo de M’xico vivir  una verdadera paz con democracia, libertad y justicia para todo el pueblo de M’xico, para que esto sea posible.

Todos los pueblos ind¡genas de M’xico hicimos nuestra la iniciativa de ley de la COCOPA , porque recogi¢ nuestras palabras que dijimos cuando nos juntamos el gran colectivo en San Andr’s Sakamchen de los pobres para dar nuestra palabra.

Todos los pueblos ind¡genas y no ind¡genas la hicimos nuestra, porque nuestra es la palabra y depositamos en todas y todos ustedes nuestros pensamientos y nuestros mejores esfuerzos por los sentimientos que vivimos de olvido de pobreza y marginaci¢n.

Ustedes como representantes del pueblo les depositamos nuestra palabra a trav’s de la iniciativa de ley COCOPA .

Por eso tenemos esperanzas que como buenos senadores y diputados puedan hacer una ley que reconozca que los pueblos ind¡genas de todo M’xico ya se encuentren contemplados escritos en la ley m s grande de M’xico que es la constituci¢n de los estados unidos mexicanos.

Esta iniciativa de ley COCOPA. All¡ est  nuestra palabra, est  el anhelo de millones de ind¡genas y eso lo saben todos ustedes.

Nosotros los zapatistas siempre les hemos hablado con la verdad, de nosotros no tengan duda.

Nosotros sabremos cumplir nuestra palabra, la m s grande, la m s valiosa, la m s importante.

Cuando todo se cumpla, la memoria, la historia lo dir  que nuestra palabra siempre fue fiel y sincera.

Al mismo tiempo, en la historia de nuestro pa¡s que es la repoblica mexicana queda escrita en la historia que en el a_o 2001 se reconocieron los derechos de los pueblos ind¡genas de M’xico y que las c maras de diputados y senadores, a trav’s del reconocimiento constitucional de derechos y cultura ind¡gena, ayudaron a seguir el camino del di logo y negociaci¢n incorpor ndolos el derecho de los pueblos m s primeros.
Por eso la palabra primera 5 siglos ha vivido, pero hoy volvemos a aparecer en el coraz¢n de nuestros suelos quienes hoy recordamos el nombre de Tenochtitlan.
As¡ le llamaron los que poblaron estos suelos bajo el mismo cielo.

Y hoy hemos venido en otros tiempos juntos con la palabra verdadera, para decirles a ustedes como senadores y diputados que representan al pueblo mexicano, que no queremos morir, que queremos vivir en el mundo juntos, sin olvido, sin pobreza, sin desesperaci¢n y sin marginaci¢n.

Queremos vivir en nuestro mismo pa¡s, no queremos dividirnos, queremos que nos den un lugar, a vivir como de por s¡ sabemos vivir, con respeto y unidad.

Nosotros los ind¡genas zapatistas no les vamos a quitar su trabajo de Diputados y Senadores.

Ni mucho menos a desestabilizar al gobierno porque no es lo va a resolver el problema de nuestros pueblos.

El deseo de nosotros los pueblos ind¡genas de M’xico, es que se nos reconozca nuestros derechos y creemos sinceramente en el Congreso de la Uni¢n.

El futuro del pueblo mexicano, est  verdaderamente en sus manos. Porque la digna encomienda que el pueblo les ha dado creemos que esta todo a su muy merecido alcance.

Tambi’n creemos que el pueblo de M’xico somos merecedores, a vivir una vida justa y digna.

Todos y todas somos merecedores.

Solo queremos decirles que nosotros los del ej’rcito zapatista de liberaci¢n nacional que en nuestro camino anda en nuestros corazones la palabra verdadera.

Que nuestra palabra les dice la verdad, en nuestros corazones la palabra verdadera.

En nuestros corazones se siente el deseo de vivir en un pa¡s mas humano, mas justo y mas digno.

Luchamos con la palabra.

Caminamos junto a ella.

Los tiempos se han unido y caminan con la palabra.

Y el eco de su voz que grita se han escuchado en los rincones m s apartados de este mundo que grita.

Democracia
Libertad y
Justicia.

Por el reconocimiento a nuestros derechos ind¡genas y por construir una paz justa y digna.

¥Viva el pueblo de M’xico!
¥Vivan los pueblos ind¡genas de todo M’xico!
¥Vivir por la pat

Autor

  • JAE
    Jose Escribano

    Responsable de Contenidos en Informativos.Net

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