El actual modelo económico-social es la continuación de las políticas que fueron impuestas por el terror y el asesinato de decenas de miles de militantes sociales y políticos. Hoy nadie duda sobre la naturaleza del régimen instaurado en 1976. Fueron los grandes grupos económicos los que ayer impusieron por la violencia sus dictados y hoy aplican las mismas recetas a través de la dictadura del dinero.
El vocero de las fuerzas armadas y actual ministro Horacio Jaunarena a hecho referencia recientemente, al carácter cívico-militar de los golpes de estado. Podemos agregar que el accionar de las fuerzas represivas encontró su cerebro y justificación en funcionarios, administradores e intelectuales a sueldo de estos grandes grupos empresarios que trabajaron desde sus guaridas para construir consenso social en torno a una dictadura sangrienta que asesinaba a miles de argentinos.
El regreso de Domingo Cavallo como superministro y presidente de facto, es evidente prueba de que las heridas del pasado no han cerrado, y que el poder de los colaboradores de los asesinos sigue intacto.
Esta es la historia, la que hemos padecido, y la que, al no cambiar los intereses dominantes, seguimos sufriendo.
La Universidad, es duro reconocerlo, no ha sido ajena al proceso de continuismo e impunidad que vive la sociedad argentina. Si en el gobierno y en todas las instituciones de la Repoblica existen personajes que colaboraron fervorosa y activamente con la oltima tiran¡a, nos hacemos las siguientes preguntas: ¨Por qu’ est n en esos lugares? +En qui’nes se apoyan? +La Universidad no prohibe por su estatuto que qui’nes ocuparon funciones durante las dictaduras sean docentes o funcionarios?
Lamentablemente, observamos que en la universidad de la democracia, no s¢lo son respetados, sino que la impunidad y el desparpajo con que se mueven es inconcebible en una sociedad que se precie de civilizada.
Mientras en el mundo se juzga con dureza la actuaci¢n de los funcionarios de la dictadura (caso Zorrequieta en Holanda, etc…), en nuestro pa¡s y en nuestras universidades se los recompensa con puestos claves.
En el caso concreto de la Facultad de Ciencia Pol¡tica y Relaciones Internacionales todos sabemos a ciencia cierta qui’ntuvo a su cargo los Ministerios de Gobierno y Educaci¢n de la Provincia de Santa Fe durante la oltima dictadura; que profesor y funcionario municipal fue asesor, director del Instituto Nacional de Administraci¢n Poblica e integrante del Consejo Asesor Legislativo de la junta militar; quien fue encargado de las finanzas de la Municipalidad de Rosario en 1976, designado por el Poder Ejecutivo Nacional.
Sin embargo, y para asombro de la ciudadan¡a, estos y otros personeros que han colaborado desde sus puestos civiles con la dictadura genocida gozan de poder y prestigio institucional, adem s de ser avalado su accionar desde las instancias directivas de la universidad.
Nos parece esencial que se acabe el cr’dito ilimitado que las instituciones de la democracia les da a los c¢mplices de los asesinos, y que de una vez por todas se le ponga l¡mites al accionar de los personeros de la dictadura.
La presencia de los procesistas no s¢lo es una verg_enza, sino una absoluta negaci¢n a las tradiciones de libertad y autonom¡a de las que la universidad hizo gala en sus momentos de esplendor.
Poco puede esperar la sociedad argentina, que financia con sus tributos la educaci¢n superior, de una instituci¢n que tiene en su seno a quienes colaboraron con el terrorismo de estado y el de mercado, que aon hoy castiga con el hambre y la desocupaci¢n a millones de compatriotas.
Por esa raz¢n, m s all de tecnicismos y trampas curialescas, nuestro pedido es puntual: que el Consejo Directivo en un gesto de car cter democr tico, pida la renuncia a Eduardo Sutter Schneider, Norberto Quinto Mart¡nez Delfa, y V¡ctor Olgu¡n, quienes fueron funcionarios de la tiran¡a c¡vico militar, por incompatibilidad ‘tica con los principios democr ticos que hist¢ricamente defendi¢ la Universidad Poblica Argentina.
No nos parece un reclamo excesivo, teniendo en cuenta el da_o que los personeros de la dictadura han causado, y aon hoy causan a nuestra sociedad.
Dejamos al arbitrio de los consejeros y de la universidad, cualquier otro procedimiento que pueda llevar a la remoci¢n de sus cargos a quienes colaboraron con la m s feroz dictadura de nuestra historia.
Lo que resultar¡a intolerable ser¡a un manto de silencio y complicidad en defensa de los que tan aciagos d¡as hicieron vivir a nuestro pueblo.
SOLO PEDIMOS JUSTICIA. En caso contrario, si la impunidad sigue siendo moneda corriente en nuestras instituciones, podemos prever los terribles d¡as que vendr n.
contra el Olvido y el Silencio)
Familiares de Detenidos- Desaparecidos por Razones Pol¡ticas
Foro Memoria y Sociedad
Secretar¡a de Derechos Humanos de la Federaci¢n Universitaria
de
Rosario
FAE Santiago Pampill¢n
Agrupaci¢n Venceremos
