Los pavimentos de caucho instalados en parques infantiles, patios escolares e instalaciones deportivas han vuelto al debate sobre salud ambiental. Ecologistas en Acción presentó el 14 de octubre la campaña «Parques con Salud», con la que reclama a ayuntamientos, administraciones educativas y gestores deportivos la retirada de superficies de caucho sintético y de neumáticos reciclados. La organización invoca el principio de precaución ante la presencia de sustancias potencialmente perjudiciales y su posible liberación al entorno.
La preocupación tiene una base científica: estos materiales son mezclas químicas complejas que pueden contener metales, plastificantes, retardantes de llama y otros aditivos. El Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (IDAEA-CSIC) investiga cómo cambia esa composición con el desgaste y la exposición a la intemperie, y qué consecuencias puede tener la liberación de contaminantes. Su proyecto EDGE señala expresamente la escasez de datos sobre lo que sucede con el material mientras se deteriora por el uso recreativo y las condiciones ambientales.
Qué han encontrado los investigadores
Un trabajo de 2023, firmado por Teresa Moreno, Aleix Balasch, Rafael Bartrolí y Ethel Eljarrat y publicado en Science of the Total Environment, analizó elementos traza y ésteres organofosforados en granulados procedentes de neumáticos y en caucho sintético EPDM. Detectó diferencias importantes entre materiales: la composición y las concentraciones no eran uniformes, y los pigmentos también influían en la presencia de determinados elementos. Los autores reclamaron que los compradores pudieran acceder con facilidad a información química detallada de estos productos.
Otro estudio del IDAEA-CSIC, publicado en línea en agosto de 2024 en Journal of Hazardous Materials, examinó distintos materiales de caucho granulado sometidos a condiciones estivales. Durante dos meses recogió las fracciones inhalables liberadas mediante muestreadores pasivos. El análisis identificó microplásticos y nanoplásticos, además de hasta 56 aditivos, entre ellos plastificantes, retardantes de llama, antioxidantes, fungicidas, filtros ultravioleta e iones metálicos.
El trabajo también estudió líquidos obtenidos al simular el arrastre de sustancias por la lluvia. En ensayos con el microcrustáceo Daphnia magna y el alga Chlorella vulgaris observó efectos tóxicos, pero introdujo una precisión relevante: aparecieron a concentraciones muy superiores a las que se esperaba que se liberaran al medio. Ese resultado impide trasladar directamente los efectos experimentales a cualquier parque o situación cotidiana.
Presencia de sustancias y riesgo para la salud
Los resultados documentan una fuente potencial de contaminación, pero no permiten afirmar que jugar sobre estas superficies provoque cáncer, alteraciones hormonales u otras enfermedades. El estudio de 2024, cuyo resumen científico se ha consultado para esta información, analizó emisiones y ecotoxicidad; no siguió la salud de niños usuarios de parques ni cuantificó su riesgo de enfermar.
El trabajo de 2023 subraya que el impacto de las sustancias potencialmente tóxicas depende de si se liberan y de cómo lo hacen durante el juego, el mantenimiento y la degradación ambiental. Sus autores reconocen, además, un debate científico en el que distintas evaluaciones han alcanzado conclusiones diferentes sobre la relevancia sanitaria de la exposición. Identificar un compuesto peligroso y establecer el riesgo real de una superficie concreta son cuestiones relacionadas que requieren análisis distintos.
Ecologistas en Acción pide actuar ante esa incertidumbre. Su campaña destaca la exposición acumulada a sustancias procedentes del parque, la vivienda y el colegio, así como las posibles interacciones entre compuestos. Propone alternativas como arena, tierra, hierba o madera, con supervisión técnica para garantizar tanto la accesibilidad como la protección frente a las caídas. Se trata de las propuestas de la organización, que reclama una sustitución preventiva.
Qué establece realmente la restricción europea de 2031
El calendario europeo necesita una precisión. La restricción sobre microplásticos introducida por el Reglamento (UE) 2023/2055 establece que, desde el 17 de octubre de 2031, se prohíba comercializar el relleno granular destinado a superficies deportivas sintéticas. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas explica que el periodo transitorio permite a los responsables de las instalaciones buscar alternativas. No equivale a una orden general de retirar todos los suelos de caucho de los parques infantiles en esa fecha.
La Comisión Europea distingue, además, entre micropartículas sueltas o añadidas a mezclas y aquellas incorporadas permanentemente a una matriz sólida, para las que existen excepciones. Por ello, el alcance de la norma depende del producto y de su uso: no puede aplicarse automáticamente el mismo calendario a un granulado suelto de relleno y a cualquier pavimento continuo. La petición de retirada de Ecologistas en Acción tiene, por tanto, un alcance más amplio que esa restricción concreta.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2026). ChatGPT (versión no especificada, 16 de octubre)).
single-market-economy.ec.europa.eu
Ecologistas en Acción – PubMed – ECHA – ScienceDirect
