Nos recibió en su casa, y en primer lugar nos contó que su madre, María Eloísa Castellini, dio a luz a Victoria estando en cautiverio en el centro clandestino de detención conocido como el ôPozo de Bánfieldö.
ôCuando se llevan a mi mamá, ella está embarazada de 3 meses, yo en ese momento tenía 9 meses. Y, sé por testimonio de Adriana (Calvo, una sobreviviente) que estuvo en el Pozo de Bánfield y que allí dio a luz a mi hermana en la primera quincena de abril del 77ö.
Detalló que era ôprobable que la partida de nacimiento de ella la haya firmado Bergés (médico del campo de concentración) aunque no es seguro, pero es bastante probable. En el parto de ella no participó directamente Bergés, sino que una compañera de celda la ayudó a dar a luz, y cuando solicitaron algún tipo de ayuda se acercó un guardia con un cuchillo de cocina para que pudiera cortar el cordón (umbilical) y ahí mismo se llevó a mi hermana.
Por testimonios, eso es lo único que sé, que nació, que era mujer, que fue alrededor de esa fecha y que un guardia se la llev¢».
La madre de Clara, era maestra jardinera (parvulario) y desapareci¢ en noviembre de 1976. Su pap , Constantino Petrakos, desapareci¢ un a_o m s tarde.
«Mis viejos (padres) los dos eran personas muy queridas por sus compa_eros de colegio. Cuando se los llevan eran muy j¢venes, ten¡an 21 a_os, o sea que la mayor parte de an’cdotas y cosas que me cuentan, si no eran de la familia eran del colegio secundario. A los dos los quer¡an much¡simo sus compa_eros».
Una an’cdota demuestra el cari_o que sus compa_eros le ten¡an a Constantino.
«Hay una an’cdota de mi viejo, ‘l estaba pupilo en un colegio en Buenos Aires, mis abuelos viv¡an en Salta (norte de la Argentina) o sea que estaba en el colegio todo el tiempo. Una vez parece que era medio de contestarle a los celadores y cosas as¡ que no se les permit¡a y ya en 4to. a_o estaba con las amonestaciones (sanciones disciplinarias) justas, entonces una vez le contesta muy mal a un celador y deciden expulsarlo. Todo el colegio hizo una sentada y hasta que no le reincorporaron de vuelta, no pudieron dar clases. Para ese momento era algo muy fuerte. Evidentemente, todos le ten¡an mucho cari_o. Todos los compa_eros que pude encontrarme me relatan an’cdotas muy lindas».
El pap de Clara hab¡a nacido en Grecia y cuenta su hija que lleg¢ «a la Argentina cuando ten¡a entre 3 y 4 a_os de edad, con mis abuelos, viv¡an en un pueblito en Salta, en Or n, y despu’s cuando tiene que iniciar los estudios secundarios, mis abuelos deciden mandarlo a un colegio pupilo en Buenos Aires. Eso debe haber sido un cambio muy grande, despu’s de estar en un pueblo tan chiquito a estar internado en un colegio bastante fastuoso y lejos de la familia».
Clara nos precis¢ que su mam ingres¢ «en ese colegio ya para los oltimos 2 a_os de secundaria, ah¡ se conoce con mi pap . Me contaban de mi mam que cuando ten¡a 15, 16 a_os, cuando ella empieza a ir a las villas (chabolas) a repartir leche, a cuidar chicos, se rebelaba mucho.
Mi abuelo materno era muy estricto, eran de un pueblo, de Las Heras (provincia de Buenos Aires). La familia de mi abuelo era un poco la familia rica del pueblo, no la m s rica pero es como que ella se rebelaba contra todo eso. Ve¡a que ella ten¡a 3 jeans, cuando reci’n sal¡an los jeans que no eran tan comunes, iba y los regalaba. Se rebelaba contra todo eso. Los dos fueron muy as¡, muy dados».
El lunes 11, apareci¢ en el matutino porte_o P gina/12 una foto con el siguiente texto: «Soy Clara y busco a mi hermana nacida en el mes de abril de 1997 en el ‘Pozo de B nfield'».
Tanto Clara cuanto su familia siempre buscaron a Victoria.
«A mi hermana siempre la buscamos. Primero, cuando yo era m s chica, mis abuelos. Y hace 2 ¢ 3 a_os yo me puse m s firme a buscarla. Me acerqu’ bastante a Abuelas (de Plaza de Mayo) y tratando de meterme un poco vi sobre todo la importancia de que uno tambi’n busque. Ellas hacen una importante labor, pero uno tambi’n como familiar, tiene que hacer m s cosas, por lo menos, para m¡, es muy importante».
Nos cont¢ que una de sus primeras acciones fue acercarse «a una chica, que en su momento se pens¢ que era mi hermana, que ten¡a una partida firmada por Berg’s. En su momento hubo un juicio en el a_o 88, la causa que est abierta por la desaparici¢n de mi hermana donde estaban varias partidas firmadas por Berg’s y hab¡a una, una chica en especial, la que siempre se pens¢ que era mi hermana».
Si bien el an lisis de ADN dio negativo, Clara cuenta que «la duda qued¢, a una t¡a le qued¢ la duda, me la transmiti¢ y lo primero que hice fue acercarme a esta chica para ver qu’ hab¡a pasado, si se hab¡a analizado o no, si era o no era mi hermana».
En su acercamiento a la joven, esta le cont¢ a Clara que siempre hab¡a querido su identidad, Clara recuerda que la chica le dijo: «cuando dio negativo con vos, pens’ que ya est , que no era hija de desaparecidos». A lo cual, Clara le respondi¢ que ella era «un caso pero hay 500, que no seas mi hermana no quita lo otro».
La joven tom¢ la decisi¢n de realizar los estudios de ADN y Clara la acompa_¢, nos cuenta que la joven, que cre¡a era su hermana, pudo as¡ «recobrar su identidad, conocer a su familia biol¢gica y eso me anim¢ mucho. Me hice amiga de ella, la pude ayudar, fue algo lindo poder ayudarla aunque no encontr’ en esa oportunidad a mi hermana, la verdad me sent¡ muy bien».
Lejos de desanimarse, se dijo a s¡ misma «vamos a seguir» y es as¡ que toma contacto con otra chica. «que tambi’n es probable que sea hija de desaparecidos y tambi’n hab¡a alguna que otra posibilidad que fuera mi hermana. Tuve una charla con ella y me dijo que nunca hab¡a pensado en la posibilidad de ser hija de desaparecidos, ella sabe que es adoptada, es de una familia de militares por parte paterna y materna. Por la edad, nunca se le hab¡a cruzado la posibilidad», se_al¢ Clara. Seguidamente nos relat¢ que la chica adujo que ella hab¡a sido adoptada en regla, a lo cual Clara le respondi¢: «aunque est’s adoptada bien, en regla, hay que ver como llegaste al juzgado, supongamos que realmente te adoptaron bien pero, hay que ver en qu’ condiciones llegaste al juzgado en donde te adoptaron. Eso me llam¢ mucho la atenci¢n, como ella solita se hab¡a atajado de que no pod¡a ser hija de desaparecidos».
Posteriormente, la joven le cont¢ a Clara que «ella ten¡a la idea de que su madre la hab¡a dejado porque hab¡a quedado embarazada muy joven». Nos cont¢ que esta joven le coment¢: «yo toda mi vida esper’ que alguien me viniera a buscar, pero ahora que ya tengo 23 a_os me pareci¢ que ya nadie iba a venir, y ahora te presentas vos, me mostr s algo tan distinto».
El comentario sorprendi¢ a Clara «me sorprend¡ tanto porque no es algo secreto, es algo conocido y que realmente ella pensara que nadie jam s la hab¡a buscado. En ese momento, ella me dijo ‘como viniste y me lo planteaste as¡, necesito tiempo pero me voy a analizar, y te digo esto ahora, que es lo primero que se me ocurre, quiz s despu’s cambie de idea, me parece que si me da que no soy tu hermana no quiero saber de que familia soy, porque vos viniste a buscarme y otra familia no’. Eso tambi’n me choc¢ much¡simo», afirm¢ Clara.
«Pense, si supiera el esfuerzo y la bosqueda, sobre todo de las Abuelas que son las primeras que empezaron, y que diga algo as¡, que nadie la busc¢, quer¡a tratar de trasmitirle todo eso que yo s’ pero en pocas palabras no me sal¡a. Un poco trat’ de explicarle, le dije que mi manera de acercarme la puedo hacer ahora que ya somos grandes, pero hay familias que buscan desde el primer momento, pero en ese momento no estaba la posibilidad de acercarse y hablar como estamos hablando».
Este hecho nos detall¢ Clara sucedi¢ a principios de a_o,
«Yo le ped¡ que mientras pensara todo eso no lo hablara con sus padres, a lo cual me respondi¢ que ‘no’ y me dijo: ‘yo se los voy a comentar’. Le ped¡ que primero lo hablara con un amigo, algon novio, alguien de su de edad ‘bueno voy a ver’ me dijo».
Como el tiempo pasaba y no tenia noticias de la joven decidi¢ llamarla, all¡ esta le cont¢ que hab¡a hablado con sus padres y que «ellos se iban a encargar de todo, ‘a m¡ ya no me interesa’ me contest¢», no detall¢ Clara.
«Pens’, que b rbaro, por 23 a_os estuvo esperando que alguien la fuera a buscar, alguien se acerque y de repente no le interese, da que pensar. Ese caso, por ahora, est ah¡. La charla con ella, las cosas que me fue diciendo y el cambio posterior me dio mucho que pensar, sobre todo porque pienso cu ntos casos habr de chicos que realmente no ven porque no perciben, para nada, todo el trabajo, todos los mensajes que manda Abuelas».
Fue esto lo que la motivo a intentar una v¡a diferente, nos cuenta que pens¢ que «quiz s haciendo algo distinto, present ndome yo, que sea bien evidente que estoy buscando a mi hermana, que no sienta que nadie la est buscando». Al tiempo agreg¢, as¡ como a esta chica no la forc’, tengo la esperanza que la charla que tuvimos la pueda ir pensando, madurando, que distintas cosas que ella vaya viendo en la televisi¢n de otros casos la haga reflexionar».
La publicaci¢n de su foto en el diario tiene un objetivo concreto, Clara se_ala que tal vez, «el parecido f¡sico conmigo sea lo suficientemente llamativo como para que si alguien me ve, tanto en una foto, en una revista, en un diario, en Internet o por la televisi¢n, pueda acercarse o llamar y, decirme ‘mira hay una chica que quiz s pueda ser’, eso es lo que b sicamente estoy buscando. Es una posibilidad, quiz s no se parezca a m¡, pero estoy viendo que si se parece pienso que ‘ste es un medio para tratar de encontrarla».
Ya casi finalizando, Clara, nos remarc¢ que lo que m s le preocupaba era el hecho que la gente de su edad no tuvieran idea de que eran los desaparecidos.
«Siempre me llam¢ la atenci¢n la gente de mi edad que no tiene ni idea de que son los desaparecidos, de que pas¢, salvo que les toque de cerca, no saben. Por ejemplo, yo fui a un buen colegio en cuanto a ense_anza y creo que todo lo que vi de la dictadura fue una sola clase, super-sint’tica que, por supuesto, no pod¡a abarcar todo lo que hubiera sido importante que abarque. Eso siempre me choc¢, con la gente que estudiaba en la Facultad, en general, no ten¡a ni idea».
Una de las cosas que resalta es la importancia de que se den a conocer las historias de los hijos de los desaparecidos.
«Me parece importante que ahora est’n mostrando historias, porque hay chicos que no saben, porque jam s les interes¢ o porque jam s nadie les cont¢ o jam s se les ocurri¢ que ellos o un amigo pudieran ser hijos de desaparecidos porque no saben ni siquiera lo que son.
Es terrible pero yo lo vi en gente que conozco, tambi’n muchas veces me cost¢ mucho contar mi historia a amigos m¡os, por eso, por el hecho de tener que empezar de cero, porque no ten¡an ni idea de nada. Ser¡a interesante que, los j¢venes aunque piensen que a ellos no les toca que se interesen un poco en saber que pas¢».
Finalmente Clara nos facilit¢ un tel’fono para que quienes puedan aportar y colaborar en la bosqueda de Victoria se comuniquen: 54 11 1 4785-5247.
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina




