Las autoridades brasileñas esperan para este 1 de mayo, día internacional del trabajo, una ola de invasiones de tierras a cargo de los obreros rurales pobres. Ante esto, estarían preparando una reforma agraria emergente.
La idea es descentralizar la reforma agraria y de esta manera bajar las tensiones existentes entre los hacendados y los campesinos sin tierras. Por tal motivo, el Presidente Fernando Henrique Cardoso aprobó el traspaso del problema agrario a cada estado.
El asunto de la excesiva concentración de tierras cultivables en pocas manos es un problema grave para el gobierno de Cardoso, por esta razón, el mandatario traspasa este problema a sus gobernadores. Las soluciones locales a las disputas de tierras pudieran ser alternativas viables, sin embargo, la falta de recursos será fatal para los estados brasileños pobres.
Los terratenientes agrupados en la Unión Rural Democrática han sido claros en su posición: «podría correr la sangre si los sin tierra invaden las fincas equivocadas». El Movimiento de los Sin Tierra ha planteado su derecho a existir y por lo tanto a acceder a las tierras para dejar de vivir en los caminos. (Br/NH/Au-Po/Vi-Dh-Pp/mc)
EL GOBIERNO BRASILEíO TEME UNA OLEADA DE INVASIONES DE TIERRAS POR PARTE DE CAMPESINOS POBRES
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