El encuentro, que se llevó a cabo en el cuartel central de la Policía de Investigaciones, fue el primer contacto entre el patrocinio de Pinochet y el Magistrado actuante.
Una de las maniobras que podrían seguir consistiría en el cuestionamiento de los profesionales médicos que le efectuarían los exámenes al ahora desaforado senador.
Los estudios médicos, a los que se deberá someter el dictador, se convirtieron en un foco de disputa con la familia del desaforado ya que su hijo ûMarco Antonio- reiteró que su padre no se sometería a las pericias. Sin embargo, cuando se conoció oficialmente el fallo, el Juez Guzmán señaló que los análisis clínicos revestían carácter de obligatoriedad.
Una visión contrapuesta sostuvo, el miércoles 9, José María Eyzaguirre, uno de los coordinadores de los abogados defensores.
El letrado sostuvo que su cliente podía negarse a ser examinado, al considerar que se trata de una garantía para el inculpado y no constituye obligación, agregando que no estar¡a realizando ninguna falta a la ley. Collao y el resto de los patrocinantes, en su visita a Pinochet, le sugirieron la conveniencia de dar pie a los chequeos m’dicos.
El Magistrado Guzm n, mantuvo -en la misma jornada- un encuentro con el doctor Eduardo Contreras, quien representa a la parte querellantes. Es intenci¢n de estos oltimos presentar -luego de que Pinochet sea interrogado por el funcionario judicial- el pedido de auto de procesamiento.
La rogatoria apuntar¡a a que Pinochet sea encausado, no onicamente por el delito de secuestro calificado -tal el caso de los militares procesados por la «Caravana de la Muerte»-, sino adem s bajo las figuras de homicidio calificado, asociaci¢n il¡cita, inhumaci¢n ilegal, tal lo mencionado en el fallo del desafuero.
El horizonte que se le abre a Guzm n es complejo. Por una parte, si no acceder¡a a los requerimientos de la querella, ‘stos podr¡an recurrir -v¡a apelaci¢n- a instancias superiores, conllevando as¡ una posible revocatoria de su decisi¢n. Por la otra, la defensa del dictador podr¡a impugnar sus determinaciones, retrasando as¡ la substanciaci¢n del juicio.
El primer paso, si bien no est formalizado, se sustentar¡a en el cuestionamiento a los facultativos que examinar¡an a Pinochet. El mismo se fundar¡a en que los profesionales formar¡an parte del Colegio M’dico, organismo ‘ste que es parte querellante.
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
