En su inauguración, el Ministro de Economía argentino, José Luis Machinea, señaló que la globalización no ônos asustaö, recordando que entre 1870 y 1930, Argentina había vivido un proceso de características similares al que hoy concita la atención en el planeta.
Durante el período mencionado destacó que la integración argentina al concierto de las naciones permitió el desarrollo y la extensión de ôuna red de los ferrocarriles, se instalaron telégrafos, se construyeron puertos y nacieron industriasö. Mas cuando en 1929, el modelo internacional entró en crisis, Argentina no quedó al margen de la misma y ôle costó mucho salir de esa crisisö, remarcó el titular de la cartera económica.
Puso de relieve que Argentina no caerá en los errores del pasado, cuando tan sólo exportaba productos primarios, subrayando que en el futuro, los envíos al exterior se harán ôimponiendo marcas y compitiendo por calidadö.
Al referirse a la senda que había escogido su país para concretar las reformas estructurales y su inserci¢n en la globalizaci¢n enfatiz¢ que «en esto no hay marcha atr s, las decisiones de este gobierno han estado y estar n por lo tanto destinadas a asegurar que nuestra inserci¢n en la globalizaci¢n ser exitosa (…) esta decisi¢n es m s bien un consenso nacional y por lo tanto no hay marcha atr s», destac¢ Machinea.
En cuanto a la acuciante cuesti¢n de la marginalidad y la pobreza, el jefe de la econom¡a argentina, explic¢ que el proceso globalizador no «genera m s pobreza». Manifest¢ que la globalizaci¢n «es una oportunidad para integrar a nuevos sectores y a nuevos pa¡ses al c¡rculo de la producci¢n moderna». Precis¢ que lo que s¡ genera la globalizaci¢n «es la obsolescencia del modelo tradicional del estado de bienestar», sosteniendo que los argentinos no deben lamentarse ni paralizarse record ndolo (al estado de bienestar) «en una actitud nost lgica».
Se_al¢, al concluir su discurso, que la obligaci¢n «moral» es hallar, por parte de los gobernantes, «nuevas formas de protecci¢n y de incorporaci¢n para los excluidos, brind ndoles las oportunidades que hoy no tienen».
Todo un dilema que amplios sectores argentinos esperan que suceda. Como los tiempos de un pa¡s no suelen ser los mismos que el de los ciudadanos, la pregunta es cu nto tiempo deber n aguardar los excluidos para ser protegidos por esa malla social.
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
