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Y poco más. Sin duda ostenta momentos bonitos, siempre interpretados y compuestos por O’Neill, pero sorprende que tras su historia ahora sobreviva apenas un compositor correcto de easy listening contemporáneo, que por fortuna prescinde del revival para adentrarse casi siempre en terrenos más ambientales con alguna dosis de ritmo como despertador («Easy does it»). Lo podría haber editado perfectamente Pork si hubiera tenido algo más de elegancia, pero seguro que el «laboralista» McGee prefiere tener ahora en su redil a un That Petrol Emotion por poco que coincida la silueta de su pasado con la del presente. Prácticamente insulso, salvando la lascivia nocturna de «Painted doll», «Velvet» y el tema homónimo. ¿Próximo intento?
