Hermanas y hermanos de los pueblos indígenas.
Hermanas y hermanos de la sociedad civil nacional e internacional
Hermanas y hermanos todos:
El Congreso Nacional Indígena ha estado presente con nuestros hermanos zapatistas en esta caravana por la dignidad indígena.
Con ellos salimos desde San Cristóbal de las Casas caminando sus pasos.
Con ellos recorrimos 12 estados de la República sembrando esperanza y cosechando el entusiasmo de nuestros pueblos.
Con ellos llegamos al Distrito Federal en medio de miles y miles de voces de mexicanos y mexicanas que hicieron suya nuestra lucha.
Con ellos hemos permanecido en esta ciudad esperando el momento en que se abriera el corazón de los poderosos para escuchar nuestra voz y nuestra palabra.
Con ellos seguiremos paso a paso en esta lucha por nuestra dignidad y por el reconocimiento de nuestros derechos.
Con ellos encontramos las murallas del poder cerradas. Nos dimos cuenta de que no hay sensibilidad humana para escuchar esta gran voz que ya es de millones de mexicanos y mexicanas que exige el reconocimiento de nuestros pueblos.
Nosotros, los pueblos ind¡genas, no hemos venido a arrodillarnos, ni a pedir limosnas, ni a pedir que nos tengan l stima. Quer¡amos ayudarles a entender la realidad de nuestros pueblos.
Pero no quisieron abrir ni sus ojos, ni sus o¡dos, ni sus corazones. Quisieron mantenerlos cerrados.
Ahora, nosotros, indios verdaderos que somos, seguiremos siendo verdaderos.
Ellos seguir n siendo mentira y falsedad.
Con nuestros hermanos zapatistas venimos. Con nuestros hermanos zapatistas nos regresamos.
Seguiremos buscando con ellos la dignidad que es nuestra, la libertad y la justicia.
M’xico, DF
19 de marzo de 2001.
Congreso Nacional Ind¡gena.
