En este sentido, la hipótesis y trabajo asociado a este proyecto se centra en el desarrollo de nuevas tecnologías para adquisición, procesamiento y evaluación toxicológica de muestras atmosféricas de ambientes laborales, con un especial énfasis en la determinación de Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs). De esta forma se pretende mejorar el ambiente de los trabajadores, previniendo las enfermedades laborales asociadas con la intoxicación debida a COVs, evitando así las licencias médicas, además de incrementar la productividad general de cada empresa y del país.
El proyecto surge de la necesidad de entregar a las autoridades responsables de la salud ocupacional información fidedigna y oportuna para tomar medidas de prevención, control o mitigación efectivas. Las limitantes de los sistemas de monitoreo actualmente en uso –poco fiables y específicos, lentos y con requerimientos de personal especializado para operación y análisis de datos- ha provocado que un gran porcentaje de enfermedades de tipo laboral causadas por COVs no hayan quedado registradas y que las autoridades ambientales no hayan implementado medidas preventivas pertinentes.
De esta manera, el sistema integrado de este proyecto considera el desarrollo de una unidad automática para la preparación de tubos adsorbentes utilizados para el muestreo en ambientes laborales; un sistema de monitoreo secuencial y programable para la determinación (identificación y cuantificación) de COVs en ambientes laborales; un monitor personal, que permita evaluar en nivel de exposición de los trabajadores a los COVs en ambiente laboral; una unidad integrada móvil para evaluación toxicológica de ambientes laborales, a través del uso de distintos vegetales superiores vivos, definidos como biomonitores; además de un software que entregue información integrada sobre la realidad de un ambiente laboral, basado en resultados químicos y toxicológicos, todos los cuales ayudarán a las empresas a mejorar su gestión ambiental en lo que respecta a ambiente laboral.
El Dr. Cereceda explica que “las industrias que se dedican a la producción de materiales como pinturas, resinas, polímeros, plásticos, imprentas, industria química en general y manufactura de productos de uso doméstico y/o industrial, junto a las empresas más pequeñas de manufactura de productos como zapatos, cuero, artesanías, tintorerías, reparadoras de calzados, mueblería y una serie de micro, pequeñas y medianas empresas, que además, trabajan con poca, o ninguna prevención, presentan un alto riesgo de emisión de COVs y por lo tanto constituyen un riesgo para la salud humana, y en este sentido se hace muy necesario un control y prevención que permita evitar o minimizar la exposición de los trabajadores a mezclas complejas de COVs”.
El académico del Departamento de Química, puntualizó que “este problema no es solo exclusivo de las industrias, sino que también está en nuestros hogares y oficinas, contaminando el aire que respiramos diariamente (contaminación intradomiciliaria o intramuros). Ejemplo de ellos son las emisiones de COVs de los materiales de construcción, como las pinturas y barnices de paredes y muebles, el papel mural, las alfombras, las maderas aglomeradas, los productos químicos de limpieza, así como también los electrodomésticos, como aparatos de cocina, fotocopiadoras, impresoras y hasta los propios computadores que tenemos en las oficinas”.
“Se trata de una contaminación silenciosa, pero persistente, que está presente muchas veces en bajas concentraciones. Como es continua y prolongada en el tiempo resulta crónica e incluso mucho más perjudicial para la salud del ser humano que la contaminación aguda (altos niveles de concentración por un período muy corto), generando lo que hoy en día se denomina “enfermedad de los edificios”. Nuestros equipos también podrán ser usados para medir este tipo de contaminación”, señaló el académico.
El diagnóstico
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que durante el año se producen alrededor de 2 millones de muertes por accidentes laborales en el mundo, y que el 22% se produce como resultado de la exposición de los trabajadores a compuestos químicos de distinta naturaleza. Dentro de los compuestos químicos generados a nivel industrial, un grupo importante son los COVs, sustancias altamente volátiles, a las cuales los trabajadores se encuentran principalmente expuestos a incorporar a su organismo a través de las vías aéreas, o sea el aparato respiratorio.
En Chile el Decreto Supremo Nº 594 regula la concentración ambiental de 213 compuestos químicos en ambientes laborales, de los cuales el 30% corresponden a COVs. Estos compuestos presentan un alto nivel de riesgo para la salud, y se les ha asociado como precursores de enfermedades de tipo neurotóxica, nefrotóxica y hepatotóxica, así como de la aparición de cáncer en las personas expuestas. Diversos estudios indican que entre un 4 y un 40% de los casos de cáncer detectados tienen su origen en las condiciones laborales del enfermo (por ejemplo la asociación entre exposición a benceno y leucemia) y entre un 15 a 30% de las licencias médicas que se presentan en Chile pueden ser asociadas a distintos niveles de intoxicación por compuestos químicos, incluidos COVs.
