La disminución de capital de Aguas Andinas en 2003 aportó 88 millones de dólares, y a ellos se suman otros 26 millones de dólares de los dividendos provisionales pagados este año por Aguas Andinas, Essbio y la Empresa de Servicios Sanitarios de Valparaíso (Esval).
Durante el gobierno del demócrata-cristiano Eduardo Frei (1994-2000), Esval fue la primera que, en 1998, licitó la venta del 35 por ciento de sus derechos, que fueron adjudicados al consorcio Enersis-Anglian Water. Tras ella las privatizaciones afectaron a las distribuidoras de las regiones Metropolitana de Santiago (Emos, transformada en Aguas Andinas y controlada por la española Aguas Barcelona, Agbar), del Biobío (Essbio) y de Los Lagos (Essal).
El Estado mantiene en el accionariado de estas compañías una participación elevada, pero no controladora, a través de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), la agencia de desarrollo económico de Chile. En 2006, el SEP calculó que las rentas percibidas por el Estado en 2004 como accionista minoritario fueron un 20 por ciento inferiores a las que obtuvo cuando era dueño del 100 por cien de esas firmas.
En tanto, las inversiones realizadas en este sector desde 1999 hasta la actualidad alcanzan 3.014 millones de dólares, según las cifras de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess). De esta cantidad, 1.438 millones de dólares corresponden a tratamientos de aguas servidas (residuales) y 1.349 millones a obras para agua potable y alcantarillado, mientras que 227 millones se destinaron a otras inversiones.
Por otra parte, en los últimos diez años las tarifas se han incrementado un 25 por ciento, de los cuales veinte puntos se deben al cobro de tratamiento de aguas servidas y los cinco restantes se explican por el alza en los servicios de agua potable y alcantarillado.
