Además, estuvo en la parte alta de las estimaciones del mercado, que durante los últimos días se inclinaba mayormente por un recorte de 75 puntos base. El instituto emisor fundamentó la decisión en “la perspectiva de una caída significativa de la inflación hacia el mediano plazo, producto del drástico cambio en el escenario macroeconómico”. La visión del Central llega después de conocerse los últimos datos de crecimiento e inflación, los que sorprendieron al mercado y pavimentaron el camino para la decisión tomada.
El lunes 5, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de noviembre registró un estancamiento, al crecer sólo 0,1%. Al día siguiente, el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre tuvo una variación mensual de -1,2% (se esperaba -0,6%), la más baja en 42 años y arrastrando la cifra anualizada a 7,1%, un 1,8 punto porcentual menor al que había hace sólo dos meses. Ante esto, gran parte del mercado enjuició al instituto emisor, afirmando que ya habían suficientes señales para implementar un proceso de relajamiento de la política monetaria en noviembre y no esperar que se concretara un estancamiento de la actividad o que la inflación cayera tanto.
Por lo mismo, no fueron pocos los que pidieron a la autoridad que actuara con más decisión en la reunión prevista, para compensar el tiempo perdido y no estar “detrás de la curva”. Así, buena parte de quienes apostaban hasta la semana anterior por un recorte de 50 puntos básicos, aconsejaban que el movimiento involucrara “al menos” 75 puntos. Otros, como el Grupo de Política Monetaria (GPM) se inclinaban de frentón por 100 puntos menos. Es más, la Encuesta de Expectativas del instituto emisor mostraba un fuerte recorte en las perspectivas de inflación, crecimiento y, también, en la TPM, la que ahora se espera llegue a 5,5% a fines de 2009, 75 puntos base menos que en el sondeo de diciembre.
El Consejo del Banco Central puntualizó que los últimos datos “confirman una desaceleración severa de la economía global en el cuarto trimestre”, con commodities que se han mantenido en un nivel bajo. En Chile, la autoridad afirmó que la información para el último cuarto del año “muestra una desaceleración relevante”, con condiciones crediticias aún estrechas.
Asimismo, mencionó el plan económico anunciado por el gobierno, aunque sin comentar los efectos que éste puede tener. Sobre los precios, el Central reconoció que el dato de diciembre estuvo “más allá de lo esperado”. Pero, lo más importante, es que las medidas de inflación subyacente “mostraron una reducción”. El IPCX -que excluye combustibles y frutas y verduras frescas- pasó de una cifra anualizada de 9,5% a 8,7% en sólo un mes, lo que indicaría una desaceleración en el contagio inflacionario, por las menores presiones de demanda interna, afirman en el mercado.
El único elemento que podría generar algún riesgo inflacionario en lo que viene como es el tipo de cambio, no fue mencionado por la autoridad, dando la señal de que no es un factor relevante. Además de la fuerte baja, el Central puso un sesgo muy expansivo al comunicado, asegurando que este proceso de relajamiento monetario continuará, aunque con un ritmo que dependerá de las perspectivas para la inflación. Ahora el mercado espera el Informe de Política Monetaria (IPOM), que será entregado el próximo miércoles, donde deberían venir más luces sobre la evolución futura del tipo rector.
