Por ahora, el sector donde se encuentra más extendida es en el de las viñas de calidad. Alrededor del 40% de ellas – cerca de 45.000 hectáreas- ocupa herramientas de la agricultura de precisión. Para el resto del agro el porcentaje es mucho menor, aunque eso podría cambiar.
Acaba de realizarse en Concepción la octava versión de Frutic, el simposio internacional de investigación e ingeniería en producción de frutas, vides y hortalizas que por primera vez se desarrolló en el hemisferio sur, que estuvo centrado en la agricultura de precisión. Alrededor de 100 científicos, de 29 países, presentaron detalles de cómo este sistema puede dar soluciones a la agricultura, aunque no se trata sólo de adquirir tecnología.
De cómo se aplica ésta y cómo se usan los datos resultantes depende el resultado final. "El éxito tiene que ver en 50% con un trabajo sistemático y protocolizado de la agricultura de precisión, pero no necesariamente de equipos tecnológicos. Te puedo dar una lista de agricultores que con alta tecnología tienen un fracaso productivo. La tecnología no sirve sin una implementación sistemática", señala Alejandro Palma, gerente de producción de Consultora Alto la Cruz.
Si se quiere capear la crisis, en el caso de la fruta el desafío está en aumentar el volumen cosechado por hectárea, regularizar el calibre y la estabilidad productiva; es decir, que no haya años de buena y mala cosecha, sino una producción pareja, cuestión que se puede lograr con este sistema.
"Estamos conscientes de que falta conectividad, en especial rural y capacitación; el punto es mostrar la potencialidad y las aplicaciones que tienen estas tecnologías", recalca Rodrigo Vega, director nacional de FIA. La entidad, junto con iQonsulting, editó un manual sobre las aplicaciones prácticas que puede tener.
