A lo anterior hay que sumar un número de iniciativas que están en vías de comenzar a concretarse porque ya cuentan con los permisos correspondientes, faltándoles solamente diligencias internas para iniciar su construcción. Otras están por terminar algún trámite, y las hay que están en etapas avanzadas en el sistema de evaluación de impacto ambiental.
La totalidad de lo que ya está en adelanto y lo que debería comenzar su ejecución este año 2009 alcanzarían los 13.300 millones de dólares. Representantes de trece empresas del área, entre las que estaban Colbún, Endesa, Transelec, se reunieron con los Ministros de Energía y Hacienda, comprometiéndose a mantener sus inversiones.
A ninguno de ustedes escapa la estrecha relación existente entre energía y desarrollo, sobresaliendo la eléctrica por ser la que más se emplea, es transversal a todos los sectores de la actividad económica, su presencia es vital para el crecimiento.
Casi todas las naciones en vías de un mayor bienestar debemos aún realizar capitales esfuerzos para mejorar nuestra infraestructura básica y de servicios. Esto implica grandes inversiones energéticas dirigidas a implementar nuevos procedimientos, de ahí lo significativo de las implantaciones previstas para este año. Chile dispone de un gran territorio, aún nos quedan zonas oscuras, alejadas de los circuitos económicos, incorporarlas representará necesariamente aumentar el dispendio energético.
Entre los retos que como país deberemos enfrentar en el área de las energías destacan los siguientes:
Eficiencia Energética: procesos y sistemas deberán aumentar su eficacia asimilándose a niveles europeos. La subida del suministro espoleado por el incremento de la oferta disponible puede traducirse en mayores conflictos ambientales derivados de la generación, distribución y uso de la energía. De ahí que productores, consumidores, reguladores, deban propender a su uso eficaz mejorando con ello la competitividad y la reducción de los impactos en el medio ambiente.
Medio Ambiente: disminuir la subordinación de nuestra economía a los combustibles fósiles, de esta manera estaremos colaborando en la rebaja de problemas ambientales y materias relacionadas con el cambio climático. Y quizás algo más trascendente, estos combustibles se están agotando, depender de esto hacia futuro es muy arriesgado.
Nuevas Tecnologías: es indispensable la incorporación de nuevas tecnologías que faciliten el objetivo anterior. Las luces fluorescentes, utilizan la cuarta parte de lo que consumen las incandescentes; el mejor aislamiento en los edificios o los motores de automóvil de bajo consumo son modelos de nuevas tecnologías que han influido de forma muy destacada en el empleo de energía. En las nuevas edificaciones poner atención a la arquitectura bioclimática, que aprovecha las ventilaciones según los espacios y las localizaciones.
Ahorro de energía:
Entre las posibilidades más interesantes podemos citar:
Aislamiento de edificios: El aislamiento en el levantamiento de edificaciones es un método que cada vez se le presta mayor atención, aunque sale un poco más caro a la larga se contrae el gasto en calefacción o refrigeración.
Ahorro de combustible en el transporte: cualquier reducción en la utilización de petróleo por mejoras introducidas en los motores o reemplazo por combustibles alternativos, se obtienen varios resultados, disminución de la contaminación, menor producción de CO2 y descenso de la factura de importación de oro negro.
Industrias y reciclaje: reciclar las materias primas es una de las maneras más eficaces de comprimir la factura del fluido indispensable para funcionar.
Diversificar Fuentes Energéticas: Actualmente se depende fuertemente de los hidrocarburos como fuente primaria. Se hace necesario incorporar nuevos orígenes: Gas natural, biomasa, energía eólica, minihidráulica, energía solar y otras.
Solo un ejemplo antes de finalizar. En el caso de Chile, país considerado un paraíso para las energías renovables, en relación con la Energía Eólica, existen estudios parciales de ciertas zonas hechos por la Universidad de Chile que permitirían afirmar que el potencial neto total, sumando tierra firme y dominio marítimo de nuestras costas, es superior a los 40.000 MW. A marzo del pasado año se tenía constancia de proyectos que sumaban un total 1.338 MW. Queda un gran espacio por recorrer. ¡Las oportunidades están ahí!
Wolf & Pablo
